
ESPECIAL PARA INFOLATAM
Análisis realizado por Felipe Sahagún
Infolatam
Madrid.- 13/02/2006
Argentina y Brasil, las dos escalas finales de esta visita, son, sin duda, las más importantes desde el punto de vista económico y financiero. Varias empresas españolas ?Aguas de Barcelona y Telefónica, entre otras- siguen inmersas en graves contenciosos con el Gobierno Kirchner por la congelación de tarifas de los servicios públicos en 2002.
Desde su victoria, en las elecciones del 14 de marzo de 2004, el partido socialista español, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, ha tratado de recuperar la confianza perdida en el hemisferio occidental en los últimos años del Gobierno Aznar, equilibrar las relaciones económicas con el impulso de la cooperación política, seguir apoyando a las empresas españolas en la región "siempre y cuando asuman su responsabilidad social" y estrechar la cooperación con la llamada sociedad civil, lo que Zapatero ha bautizado como la Iberoamérica de los ciudadanos.
Aunque el giro a la izquierda en Latinoamérica debería favorecer el pretendido giro del Gobierno Zapatero, factores internos y externos están complicando los cambios buscados.
Los nuevos dirigentes latinoamericanos son primero nacionalistas y luego de izquierdas. Como Nestor Kirchner dos años antes, el nuevo presidente boliviano, Evo Morales, está haciendo pagar a Repsol YPF y a otras multinacionales (españolas y de otros países), con aumentos abusivos de tarifas y cambios unilaterales de contratos, sus respetivas bancarrotas nacionales.
Cuba no ha aprovechado la mano tendida por Zapatero, los EE.UU. han bloqueado la venta de aviones de EADS-CASA a Venezuela, la asociación estratégica firmada con Brasil en noviembre de 2003 necesita todavía llenarse de contenido y otras prioridades están ensombreciendo las relaciones bilaterales y multilaterales.
La reforma del modelo constitucional español y la búsqueda de la paz en el País Vasco han ocupado casi por completo la atención del nuevo Gobierno español. A pesar de ello, los responsables de la política iberoamericana en Exteriores, dirigidos por el secretario de Estado, Bernardino León, y por el director general, Javier Sandomingo, han normalizado las relaciones con Cuba, han mantenido unas relaciones privilegiadas con Colombia y Brasil, y, en la XV Cumbre Iberoamericana, celebrada hace tres meses en Salamanca, han puesto en marcha la secretaría general iberoamericana.
En el viaje iniciado este lunes por el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, sólo se incluye uno ?Brasil- de los quince países iberoamericanos donde se celebran elecciones presidenciales y/o legislativas entre diciembre de 2005 y diciembre de 2006. Las claves del viaje, por lo tanto, no responden a los procesos electorales del continente.
En Uruguay, el lunes, Moratinos ha traspasado al Gobierno uruguayo la secretaría "pro tempore" de las cumbre iberoamericanas, acción obligada pero sin la importancia del pasado, dado que, a partir de 2006, el primer secretario general, Enrique Iglesias, coordinará la organización de las cumbres y la preparación de su agenda. En Paraguay, segunda etapa del viaje, se analizará el programa de formación bilingüe en castellano y guaraní financiado por España, que pretende llegar a 185.000 personas y convertirse en modelo exportable al resto del hemisferio occidental.
Argentina y Brasil, las dos escalas finales de esta visita, son, sin duda, las más importantes desde el punto de vista económico y financiero. Varias empresas españolas ?Aguas de Barcelona y Telefónica, entre otras- siguen inmersas en graves contenciosos con el Gobierno Kirchner por la congelación de tarifas de los servicios públicos en 2002. Otras, como Endesur, la filial de Endesa, ya ha renegociado su contrato, pero todavía no ha entrado en vigor.
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