ESPECIAL PARA INFOLATAM

Análisis realizado por Rogelio Núñez

La pesada herencia que recibirá Cristina Kirchner

 
 

Especial para Infolatam
Madrid, 24 de julio de 2007


"Néstor Kirchner ha sabido vivir de las rentas pero... no se ha atrevido, a encarar las reformas necesarias. Ni la reforma política, ni la fiscal, ni la territorial, ni la económica han estado en sus planes... Cristina Kirchner deberá hacer frente a tres fantasmas que rondan el final de la administración de su esposo; los tres, viejos conocidos para los argentinos: la inflación, la crisis energética y la deuda". 

Dada la dispersión opositora es casi imposible pensar que Cristina Kirchner no se convierta en la futura presidenta de Argentina. Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy, Elisa Carrió e incluso Ramón Puerta se encuentran a años luz en intención de voto con respecto a la senadora, que roza el 50% de la aceptación.

Así pues, el problema no es si la esposa de Néstor Kirchner ganará las elecciones presidenciales del 28 de octubre. Ni siquiera si lo hará en la primera vuelta (algo casi seguro). La incógnita es cómo gobernará, debido, sobre todo, a que el contexto que le va a acompañar durante sus cuatro años de gobierno será muy diferente al que afrontó su marido.

Néstor Kirchner, conviene no olvidarlo, recibió en 2003 un país que, gracias a la labor de Eduardo Duhalde y Roberto Lavagna, salía de la crisis de 2001. Además, pronto, encontró un entorno internacional propicio, con ayuda incluida de Venezuela, buena disposición de la España de Rodríguez Zapatero y altos precios de los commodities, así como una China hambrienta de materias primas.

Los años que se avecinan serán, al menos, de crecimiento más moderado que el actual. Y además, como es habitual y casi una norma histórica, Argentina no ha hecho los deberes. Néstor Kirchner ha sabido vivir de las rentas pero se ha olvidado, o no ha querido, o no se ha atrevido, a encarar las reformas necesarias. Ni la reforma política, ni la fiscal, ni la territorial, ni la económica han estado en sus planes, pues implementarlas habría significado perder popularidad y poder. Y Néstor Kirchner se ha caracterizado en ser un experto estratega a la hora de acumular más y más poder.

Cristina Kirchner deberá durante su cuatrienio asumir decisiones muy complicadas, teniendo como observador a su propio esposo que desea regresar en 2011 y que no querrá ver como se llevan a cabo reformas impopulares que le pueden hacer perder respaldo social y electoral. Sin  duda, Cristina representa el continuismo y no cambiará los tres pilares en los que se ha sostenido el modelo kirchnerista: el superávit fiscal, un fuerte crecimiento y un tipo de cambio competitivo.

Sin embargo, Cristina Kirchner deberá hacer frente a tres fantasmas que rondan el final de la administración de su esposo; los tres viejos conocidos para los argentinos: la inflación, la crisis energética y la deuda. Como alertan desde Wall Street, "Argentina se encamina hacia una espiral inflacionaria sustancial, salvo que las autoridades cambien abruptamente de curso". Además, el país afronta un desafío no sólo cercano sino inmediato: la crisis energética que va a provocar que el gobierno argentino deba desembolsar este año unos US$ 3.870 millones para solventar los problemas energéticos del país, que obligaron a racionar el consumo de gas y electricidad. Por último, la deuda continúa en default, causada por la demora para reestructurar los 6000 millones de dólares que el país mantiene en cesación de pagos con el Club de París, lo cual dificulta las oportunidades del país para acceder al crédito. 

Sus viajes por Europa le están dando a Cristina una proyección internacional de la que carecía. España considera a Argentina como un aliado estratégico en la zona dados los intereses españoles en ese país. Por ser mujer ya tiene además ganado el apoyo de un ejecutivo como el de Zapatero donde los temas de "genero" se han convertido en uno de los pilares de la acción del ejecutivo. Además, Cristina viene avalada por su fama de "progresista" y de izquierdas.

Pero lo cierto es que durante el gobierno de Cristina Kirchner deberá finalizar la famosa "argentinización" de Repsol cuyo delicado proceso requiere pasos firmes y decisiones claras. Además, la clave del mantenimiento de las buenas relaciones entre Argentina y España radica en que el ejecutivo sudamericano dé seguridad jurídica a las inversiones, algo que Cristina, sin duda, se esforzará en hacer. 

Los intereses españoles estarán en juego cuando el gobierno de Cristina deba decidir si permite o no la subida de las tarifas de los servicios públicos privatizados, y que están en manos de empresas españolas. Las empresas desean actualizar las tarifas para poder mejorar el servicio y reinvertir, mientras que el kirchnerismo se opone, temeroso de que una subida de las tarifas provoque malestar social con respecto al ejecutivo con las consabidas repercusiones electorales. Pero la subida de las tarifas es sólo una cuestión de tiempo.

Además, otros aspecto importante de las relaciones bilaterales es que el Rey de España cumple un papel clave para el acercamiento entre Uruguay y Argentina a fin de "facilitar" el diálogo entre ambos países, enfrentados por la instalación de plantas papeleras frente a Gualeguaychú.

En definitiva, el viaje a España es un buen entrenamiento para Cristina que deberá afrontar retos mucho más duros en lo que a política exterior se refiere: mantener el equilibrio en las relaciones con Hugo Chávez, posicionarse ante las pretensiones de Brasil de ejercer un liderazgo regional, dar viabilidad al Mercosur o mantener relaciones cordiales con los Estados Unidos, sin caer en los extremismos de las "relaciones carnales" o los exabruptos antiimperialista.

NEWSLETTER
 
Últimas noticias de América Latina
REVISTA DE PRENSA
PAÍSES
 
 

SINDICACIÓN RSS

INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal  - Publicidad: Magnoliart SCom.  - Programación: Taller Digital