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Economía y finanzas      
EL INFORME

La hora de Brasil en la Cumbre del G-20

Lula da Silva y Barack Obama se verán en la Cumbre del G-20

Lula da Silva y Barack Obama se verán en la Cumbre del G-20



Las Claves:
  • Lula exigirá la reforma de los órganos de Gobierno de instituciones financieras como el Banco Mundial y el FMI.
  • Cristina Kirchner defenderá la creación de un FMI exclusivo para países emergentes.
  • Lula: "Lo que yo temo es que a medida que la crisis comienza a pasar el G20 ya no pinte nada y se mantenga el G8".

Infolatam
Pittsburgh (EE.UU.). 25 de septiembre de 2009


El presidente de Brasil, Lula da Silva quiere convertir la Cumbre del G-20 de Pittsbugh en la cita que consagre a Brasil como uno de los países referentes del mundo del futuro. El presidente brasileño propone reformar el Banco Mundial y el FMI, el mantenimiento de las políticas económicas anticrisis y el entierro definitivo del G-8, para ser sustituido por el G-20.

Lula cuenta con el respaldo del resto de economías emergentes (Rusia, China e India) así como de los otros dos países latinoamericanos que participan en esta cumbre con sus presidentes, Felipe Calderón de México y Cristina Kirchner de Argentina.

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El liderazgo mundial de Brasil

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que pidió ayer en la Asamblea General de las Naciones Unidas la reforma de la propia ONU, así como del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, defenderá la consolidación del G-20 como foro "legítimo" para debatir las cuestiones económicas mundiales.

Además. volverá a insistir en la necesidad de renovar el sistema financiero democratizándolo, es decir, que el FMI y el BM basen la elección de los representantes de ambos órganos en criterios "objetivos y técnicos".

En un artículo publicado ayer por varios diarios, el presidente Lula lo explicaba con claridad: "el año pasado Brasil tomó la delantera para defender la consolidación del G-20 como un foro de líderes que afronte la crisis con racionalidad. Ahora, pensamos que ha llegado la hora de demostrar voluntad política para emprender fundamentales ajustes estructurales, y esto explica nuestro desencanto ante la renuencia de los países desarrollados a proceder a la reforma de las instituciones de Bretton Woods. Hay una feroz resistencia a fortalecer los mecanismos de supervisión de los mercados financieros".

El presidente brasileño pedirá que el FMI y el BM no sólo supervisen a los países en desarrollo, sino también a las economías desarrolladas. Lula da Silva luchará para que se entierre al G-8 y sea sustituido por el G-20: "lo que yo temo es que a medida que la crisis comienza a pasar, todos se conformen con el statu quo, el G20 ya no pinte nada y se mantenga el G8".

Lula da Silva, considera que el G-20 es el foro adecuado para buscar soluciones a las crisis internacionales y que el G-8 es sólo un "club de amigos": "ya no existe ningún motivo para mantener el G-8. Es algo así como un club de amigos que se reúne de vez en cuando pero que ya no tiene el poder de hace treinta años. Hoy en día ya no tienen sentido reuniones sin China, India, Brasil, Rusia, o sin África y México".

Brasil aspira a liderar al grupo de los grandes países en desarrollo, el denominado BRIC, que agrupa también a Rusia, India y China. De hecho, en Pittsburgh, Lula da Silva mantendrá un encuentro con el primer ministro de la India, Manmohan Singh. El presidente brasileño opina que las potencias emergentes están infrarrepresentadas en las instituciones por lo que pedirá su reforma.

Asimismo, Lula da Silva rechaza que la suspensión de las medidas contracíclicas puestas en marcha el año pasado anticrisis ya que "no es éste el momento para suspender las políticas anticíclicas que han demostrado su eficacia. Los países más pobres tienen prisa por ver la recuperación de sus economías y para renovar así las esperanzas de su pueblo. Por todo esto, defendemos un gobierno global más democrático y justo, y esperamos ver resultados en la cumbre de Pittsburgh".

El secundario papel de México

Lula da Silva espera contar con el apoyo de los países emergentes para sacar adelante sus propuestas. Apoyos que pueden venir de los otros dos países latinoamericanos presentes en la cumbre. Felipe Calderón buscará que las discusiones de Pittsburgh se centren también en temas como la creación de empleos y la capacitación de la fuerza laboral; y el apoyo a la recuperación de los países más pobres, especialmente en las áreas de seguridad alimentaria, pobreza energética y acceso al financiamiento.

La participación del presidente Calderón aspira a reforzar el papel de México en la participación de las economías emergentes en las instituciones financieras internacionales.

México, el país latinoamericano más golpeado por la crisis económica, tratará de mitigar el impacto social de la crisis económica y financiera, promoviendo una amplia coordinación de las políticas de los países del G-20 orientadas a enfrentar la crisis y prevenir nuevas crisis implementando una mejor regulación.

La Argentina contestataria

Cristina Kirchner será fiel a su libreto y criticará el sistema monetario y financiero internacional. El gobierno de los Kirchner defiende el sostenimiento de las políticas de estímulo y defenderá, como Lula da Silva, los cambios en la estructura de gobierno de los organismos multilaterales de crédito y en la necesidad de una mayor capitalización del Banco Interamericano de Desarrollo, iniciativa que comparte con México. 

Desde un principio, Argentina ha defendido cuatro puntos en su postura en el seno del G-20: la reforma del FMI, la regulación del sistema financiero internacional, la lucha contra los paraísos fiscales y la capitalización del BID.

Cristina Kirchner siguiendo a Joseph Stizglitz critica el Fondo Monetario Internacional y opta por la creación de un organismo paralelo para atender los problemas de los países emergentes, una especie de FMI exclusivo para países en desarrollo.

 
 

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