Sociedad y cultura      

La disminución de la mortalidad infantil en América Latina aún es insuficiente

 

Informe de UNICEF y CEPAL sobre mortalidad infantil, en la revista Desafíos.

Infolatam
Santiago, 15 de enero 2008


Pese a la notable caída de la mortalidad infantil en América Latina, varios países de la región están lejos de cumplir con las metas del milenio de Naciones Unidas para el 2015, según un documento difundido por la CEPAL y UNICEF.

La situación es heterogénea en la región, las causas de los rezagos siguen siendo los bajos ingresos, la maternidad adolescente, la falta de acceso a los servicios básicos y de una atención oportuna sanitaria, consigna el análisis conjunto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y UNICEF.

Las tasas de mortalidad infantil en la región fluctuaron de 81 por mil nacidos vivos entre 1970 y 1975 a 38.000 en el período 1990-1995, en tanto se espera que disminuya a 22 por mil entre 2005 y 2010, según datos que aparecen en la publicación "Desafíos" que producen la CEPAL y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Según los objetivos del Milenio, los países se comprometieron a reducir la mortalidad de niños y niñas en dos tercios entre 1990 y 2015, lo que significa que ya debieron haber logrado una disminución en promedio de 45 por ciento. Sin embargo, solo 14 de 35 países disminuyeron sus indicadores en más del 45 por ciento.

Mientras Cuba ya cumplió con el compromiso, cinco países registran atrasos y tasas de mortalidad infantil superior al promedio: Guayana, Granada, Paraguay, Suriname y San Vicente y Las Granadinas, consigna el estudio de la CEPAL y UNICEF. También se estima que entre los años 2010 y 2015 Barbados, Chile, Costa Rica, Guadalupe, Islas Vírgenes de los EE.UU., Martinica y Puerto Rico presentarán niveles de mortalidad iguales o inferiores a 10 por mil, mientras que Haití y Bolivia registrarán tasas de alrededor de 45 por mil.

Según el documento, en la disminución de la mortalidad infantil inciden factores como una atención primaria de bajo costo, programas de vacunación masiva, terapias de rehidratación oral y de lactancia materna y el control de salud de niños sanos. También ayuda el aumento de cobertura de los servicios básicos, especialmente de agua potable y saneamiento, el incremento de la educación y el descenso de la fecundidad.

"La reducción de la mortalidad infantil ocurrió pese a las condiciones persistentes de pobreza y desigualdad y de las recurrentes crisis económicas y políticas vividas por muchos países latinoamericanos en las últimas décadas", agrega el análisis elaborado por los dos organismos. También se destaca que las condiciones de vida del hogar y la educación de la madre son elementos claves, "ya que mientras más carencias haya en el hogar y menos años de escolaridad tenga la madre, es más elevado el riesgo de muerte para los niños menores de un año".

El estudio también reseña que la mortalidad infantil de los niños indígenas es un 60 por ciento mayor que la de los no indígenas y se sitúa en 48 mil nacidos vivos para los primeros y en 30.000 para los no indígenas, según cifras del año 2000.

  • La mortalidad infantil de los niños indígenas es un 60 por ciento mayor que la de los no indígenas y se sitúa en 48 mil nacidos vivos para los primeros y en 30.000 para los no indígenas.

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