EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

La Cumbre Uribe-Chávez

 

Infolatam
Oxford, 3 de septiembre 2007


(Especial para Infolatam) .-  "Desde la administración Pastrana (1998-2002) el estado colombiano ha desplegado una diplomacia dirigida a involucrar más a la comunidad internacional en la búsqueda de la solución del conflicto armado. La administración Uribe ha mantenido desde sus inicios esa disposición. La presencia de la comunidad internacional ha sido particularmente notable en el tema del acuerdo humanitario, - por ejemplo, a través de los esfuerzos de Francia, Suiza y España -. Pero la designación del Presidente Chávez como facilitador es una reconsideración sustancial de la política gubernamental."

No fue una cumbre cualquiera entre jefes de Estados de dos países vecinos. Y aunque fue, claro está, una reunión bilateral, el encuentro entre los presidentes Alvaro Uribe y Hugo Chávez el viernes 31 de agosto tuvo resonancia internacional. Su agenda central - el papel facilitador del mandatario venezolano en la búsqueda de un acuerdo humanitario que permitiría la liberación de quienes permanecen secuestrados por las Farc a cambio de la liberación de guerrilleros presos en las cárceles colombianas -, es de especial interés para Francia: Una de las secuestradas es la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, de nacionalidad colombo-francesa. (Véase el Análisis de Infolatam, "Chávez y el acuerdo humanitario", 22/08/07). Tres secuestrados son estadounidenses. Otros de los puntos secundarios de la agenda también interesaban a terceros países, en particular la posibilidad de que Venezuela se reincorporase a la Comunidad Andina (CAN).

El significado del encuentro fue destacado por el mismo Presidente Uribe quien consideró que la visita de su colega venezolano había sido "importantísima", "grata" y "tan positiva", mientras destacó las buenas relaciones existentes entre ambos países - a pesar de momentos difíciles en el pasado -, estimuladas "por el amor a nuestras dos patrias, que son una misma nación". La reunión estuvo además llena de simbolismo. Hato Grande, el sitio del encuentro - hoy la residencia campestre de los presidentes colombianos -, fue una hacienda que el Libertador venezolano Simón Bolívar le donó al líder neogranadino (colombiano) Francisco de Paula Santander, aliados en las luchas de la independencia pero después profundamente distanciados.

"Hemos querido trabajar para reconciliar el pensamiento de ambos", expresó el Presidente Uribe sobre las a ratos conflictivas visiones de Bolívar y Santander, pero que bien podría interpretarse como una referencia a los esfuerzos por reconciliar las diferencias de pensamiento entre Uribe y Chávez.
Cualquiera fuesen las diferencias, la reunión estuvo marcada por la cordialidad y por las señales de mutua cooperación. Ambos mandatarios, en sus respectivas declaraciones a la prensa, quisieron resaltar que habían tratado una agenda múltiple y variada. Además de discutir la posibilidad del retorno de Venezuela a la CAN, ya mencionada, la cumbre presidencial logró algunos acuerdos comerciales en materias agropecuarias. Se firmaron convenios para el desarrollo de las industrias ganadera y lechera de Venezuela, y para la exportación a Venezuela de aceite crudo de palma y de papa. Este último podría representar un alivio para los papicultores colombianos - del departamento de Boyacá en particular -, cuya producción este año corría el riesgo de perderse. "Chávez podría salvar esa papa", había manifestado el editorialista de El Tiempo días antes de la cumbre. Otros asuntos, como la construcción de un gasoducto continental, fueron también discutidos en la reunión.

Sin embargo, la atención de la opinión pública - nacional e internacional - estaba concentrada en la labor facilitadora del Presidente Chávez sobre el acuerdo humanitario, el tema que le dio a la cumbre un significado extraordinario. Fue el mismo Chávez quien anunció la noticia del encuentro: "El Presidente Uribe ha visto con buenos ojos que yo reciba en Venezuela a un enviado de las Farc para hablar de este tema". No adelantó mayores detalles, pero confirmó que había recibido una "respuesta directa" de los líderes guerrilleros a su petición de días atrás de hablar con las Farc. Chávez advirtió que en estas labores estaría guiado por una norma, la prudencia, que avanzaría "con pies de plomo". Manifestó repetidamente que estaba "optimista". E informó que también había acordado con Uribe ofrecer tareas de facilitación para posibles diálogos entre el gobierno colombiano y el otro grupo guerrillero, el ELN, en Caracas: "A lo mejor logramos varias cosas en un solo envión".

Desde la administración Pastrana (1998-2002) el estado colombiano ha desplegado una diplomacia dirigida a involucrar más a la comunidad internacional en la búsqueda de la solución del conflicto armado. La administración Uribe ha mantenido desde sus inicios esa disposición. La presencia de la comunidad internacional ha sido particularmente notable en el tema del acuerdo humanitario, - por ejemplo, a través de los esfuerzos de Francia, Suiza y España -. Pero la designación del Presidente Chávez como facilitador es una reconsideración sustancial de la política gubernamental. El mismo Chávez advirtió en la cumbre que desde hace varios años - "ocho...casi nueve" -, había manifestado su interés en "tratar de ayudar en la solución del conflicto", pero que "nunca antes habíamos recibido la luz verde para actuar directamente".

La "luz verde" dada por el Presidente Uribe ha sido recibida en Colombia con una mezcla de sorpresa, cautelosa expectativa, y esperanza. La sorpresa es causada por las abiertas diferencias políticas entre ambos mandatarios. "Muchos aún no entienden", observó la revista Cambio, " ... un escenario en el que entró a jugar un papel protagónico el presidente Chávez", entre otra razones por haber involucrado a "quien se ha convertido en punta de lanza contra Estados Unidos en la región, país del que el Gobierno colombiano es aliado incondicional". Según el exministro Rudolf Hommes, sin embargo, la decisión presidencial es "un paso inteligente" que podría permitir "destrabar el proceso". "Una jugada audaz", la llamó El Espectador: "abre nuevas posibilidades y genera muchas expectativas, pero también deja más de un interrogante". No obstante, añadió de inmediato, "todo esfuerzo e iniciativa encaminados a lograr la liberación de los secuestrados deben ser bienvenidos y apoyados". El Tiempo se refirió a ciertos "riesgos en el horizonte" de la que llamara una "inusual mediación", mientras advertía la necesidad de "ser realistas y no crear falsas expectativas". Mas así mismo respaldó la iniciativa: "cualquier avance que implique la vuelta a casa de todos o parte de quienes llevan años en poder de las Farc sería la mejor noticia que podrían recibir los colombianos".

Puede haber "más preguntas que respuestas", como asegura la revista Semana, pero el Presidente Uribe le ha dado importantes márgenes de confianza al Presidente Chávez. Según Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia, "la participación de Chávez cambia totalmente el escenario de la negociación del intercambio humanitario". No se sabe aún que dirección tomará este escenario. Sin embargo, en medio de las incertidumbres propias de toda labor facilitadora, se han renovado una vez más las esperanzas en la posibilidad del anhelado acuerdo humanitario.

 
NEWSLETTER
 
REVISTA DE PRENSA
Enlaces de interésENLACES DE INTERÉS
Guía del ocioGUÍA DEL OCIO
 



 

SINDICACIÓN RSS

INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal  - Publicidad: Magnoliart SCom.  - Programación: Taller Digital