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La consolidación del G-20 potencia la influencia de América Latina


Los tres países salieron satisfechos de la cumbre del G-20.




Las Claves:
  • El G-8 se continuará reuniendo, pero cederá el protagonismo en temas económicos al G-20, que agrupa a países avanzados y en desarrollo, y que celebrará dos cumbres presidenciales en 2010.
  • Los países latinoamericanos también trajeron a la cumbre la demanda de que se refuercen los fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el principal prestamista oficial en el continente.

Efe
Pittsburg, 25 de septiembre 2009


La consolidación del G-20 como el consejo directivo de la economía mundial ha dado a América Latina, representada por Brasil, Argentina y México, una presencia en los órganos de decisión del planeta que no había tenido nunca.

Los tres países salieron satisfechos de la cumbre del G-20, que supuso un reconocimiento de la influencia creciente de las naciones emergentes en el mundo. En el encuentro en Pittsburgh, los miembros del Grupo de los Veinte (G-20) respaldaron una transferencia de por lo menos un 5 por ciento del voto en el Fondo Monetario Internacional (FMI) de los países avanzados a economías "dinámicas" en desarrollo.

En América Latina previsiblemente se beneficiarán Brasil y México, según confirmaron a Efe fuentes de ambos Gobiernos. La declaración final pide también proteger el poder de voto de los países pobres, lo que evitará la pérdida de representación de las naciones latinoamericanas más pequeñas.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha sido el principal impulsor del G-20, estaba exultante tras el cónclave. "Hoy se ha consagrado el G-20 como el foro institucional para cuidar de las cuestiones económicas", dijo en una rueda de prensa.

El G-8 se continuará reuniendo, pero cederá el protagonismo en temas económicos al G-20, que agrupa a países avanzados y en desarrollo, y que celebrará dos cumbres presidenciales en 2010, en Canadá y Corea del Sur, y una anual desde 2011.

"Estamos caminando rápidamente para un nuevo orden internacional", aseveró Lula. La mandataria argentina, Cristina Fernández, también celebró en una rueda de prensa la consolidación del G-20, que refleja ese nuevo orden mundial.

"Después de la II Guerra Mundial los países en vías de desarrollo eran considerados simplemente como proveedores de materias primas o productos con escaso valor agregado", apuntó. Sin embargo, agregó, "esto comenzó a cambiar con la aparición de nuevos actores que no solo agregan un alto valor añadido a sus productos, sino también una mano de obra masiva".

Los países latinoamericanos también trajeron a la cumbre la demanda de que se refuercen los fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el principal prestamista oficial en el continente. El comunicado final es vago al respecto, pues pide reforzar las cajas de los bancos regionales de desarrollo en general.

No obstante, fuentes del Gobierno de México dijeron a Efe que hay un principio de acuerdo sobre el tema, por el cual las naciones donantes aportarían una cantidad aún no definida a las arcas del BID, que la dedicará a préstamos al desarrollo.

"Es importante que los países desarrollados estén de acuerdo en la recapitalización de este banco", por ser el principal prestamista oficial del continente, declaró a la prensa el secretario mexicano de Hacienda, Agustín Carstens. Su país pidió que, "a más tardar a mediados del próximo año, haya un plan específico al respecto", informó. El presidente mexicano, Felipe Calderón, no habló a la prensa durante la cumbre.

Al mismo tiempo que en el BID, en el FMI discurrirán las negociaciones para traducir el compromiso del G-20 en una fórmula específica que eleve el porcentaje de voto de los países en desarrollo del 43 por ciento actual a por lo menos el 48 por ciento.

Ese cambio sería "el mayor en la historia" del FMI, comentó a la prensa su director gerente, Dominique Strauss-Kahn. Para que salga adelante, será necesario que lo aprueben por amplia mayoría los 186 países miembros de la organización, y no sólo el G-20.

"No será fácil", dijo el jefe del FMI, quien añadió, sin embargo, que el impulso político es fuerte para lograrlo. Brasil, China, India y Rusia habían propuesto una cesión del 7 por ciento del voto, pero Lula se dio por satisfecho con el 5 por ciento apoyado por el G-20.

Esos cuatro países hicieron valer su nuevo peso en la economía mundial y su salida rápida de la crisis para pedir con especial insistencia la redistribución del poder en el FMI. Naciones europeas como Bélgica, Suiza e incluso Reino Unido y Francia previsiblemente perderán poder, pues están sobre-representados en el organismo en relación al peso de sus economías en el mundo.

 
 

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