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Buenos Aires, 5 de febrero de 2008
El acuerdo entre Néstor Kirchner y Roberto Lavagna ha provocado un terremoto político en Argentina. La alianza ha dejado heridos políticamente a la Unión Cívica Radical, al gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y a los barones del peronismo opuestos al expresidente.
Esta alianza entre el ex presidente y su ex ministro de Economía afecta en primer lugar a la Unión Cívica Radical, partido con el que Lavagna se alió para acudir a las presidenciales de 2007, dentro de la coalición Una Nación Avanzada. Gerardo Morales, presidente del comité nacional del radicalismo y ex candidato a vicepresidente por el frente lavagnista, calificó de "traición" el movimiento de Lavagna y describió el acuerdo como "lamentable y patético".
Otro de los perdedores es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, que aspiraba a acompañar al ex presidente en un alto cargo dentro del justicialismo. Ahora todo indica que Lavagna ocupará una de las vicepresidencias. El ex vicepresidente no tuvo una fácil relación con Kirchner cuando ambos ocupaban la Casa Rosada. El presidente incluso llegó a aislarle de las deciciones de gobierno por sus buenas relaciones con sectores ajenos al kirchnerismo.
La oposición ha criticado el acuerdo. Elisa Carrió, quien en las elecciones presidenciales acabó segunda a 20 puntos de Cristina Fernández, rechazó que pueda tomar una actitud parecida: "Jamás voy a tener algún tipo de actitud que denote alguna forma de acuerdo que haga que la Argentina se quede prácticamente sin oposición...A nosotros no nos van a cooptar".
Carrió queda como el único referente nacional opositor junto a dos fuerzas locales emergentes, el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri y el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner.
Ayer, Lavagna defendió su postura alegando que "yo fui candidato de una concertación con el programa que yo presenté en octubre de 2006, más de un año antes de las elecciones. Nada de eso cambió. Después, si le quisieron dar un tono más opositor, problema de ellos. El acuerdo fue previo al posicionamiento del radicalismo".
Además señaló que "este es un problema de realismo político. Me parece que el poder que tiene acumulado el ex presidente es lo suficientemente fuerte como para, si quisiera, tomar la totalidad del poder dentro del peronismo. Y si uno se encuentra con un presidente que dice que no quiere usar ese sistema, sino que dice que quiere abrirse y aceptar la diversidad, bueno vale la pena hacer el intento".
En definitiva, el fin de Néstor Kirchner es apoyar a su esposa, Cristina Kirchner, construyendo un brazo político que respalde su gestión y facilite la gobernabilidad. El diario La Nación informaba ayer que "esta semana está previsto que Kirchner y Lavagna se presenten juntos para mostrar "institucionalidad" en la jugada: el acuerdo no es sólo de alineamiento, sino que pretende instrumentar un programa de acción".
Kirchner busca reestructurar el peronismo convirtiendo al PJ en un amplio partido de centroizquierda y que el espacio del centroderecha quede en mano de Macri. Lavagna terminó tercero en las elecciones presidenciales de octubre, detrás de Elisa Carrió, cosechó 3 millones de votos, el 16,88% y consiguió la victoria en la provincia de Córdoba.
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