EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

Kirchnerismo: llega la hora de conocer sus soluciones

 

Infolatam
Buenos Aires, 13 de agosto 2007


(Especial para Infolatam) .- "La fórmula Cristina-Cobos es una propuesta de moderación. Augura más bien una apertura del gobierno hacia el "centro" político antes que una mayor "peronización". Pero no dice mucho acerca de las respuestas que Cristina Fernández debe estar preparando para hacer frente a los nada fáciles problemas que deberá encarar desde el gobierno".

El oficialismo argentino ha cerrado el paquete que ofrecerá al electorado en la elección presidencial de octubre: la fórmula Cristina Fernández-Julio Cobos. El moño del paquete todavía no ha sido mostrado: será el contenido de la campaña electoral. El contenido tampoco es conocido, desde luego, y no será revelado hasta que el paquete sea abierto, esto es después del 10 de diciembre, cuando Cristina asuma la presidencia de la Argentina.

Hasta ahora, las expectativas venían puestas en el contenido del paquete. Poco era de esperar de una campaña en la cual la lógica sugiere que los candidatos deben hacer poco y nada. Salen a la pista en posición ganadora y todo movimiento implica más riesgos que ventajas a obtener.

Sin embargo, los últimos días el clima de la opinión pública argentina se está enrareciendo, por lo que no es impensable que Cristina deba producir durante sus campañas algunos mensajes más sustantivos. En verdad, no es muy claro que el "enrarecimiento" de la atmósfera alcance masivamente a la opinión pública argentina; alcanza, sí, a los medios de prensa, a la comunidad de las personas informadas y analíticas y a la business community. En qué medida estos sectores de las elites llegan a insuflar sus propios estados de ánimo y sus pensamientos la conjunto de la población es siempre incierto, y además debatible.

En todo caso, lo más notorio de la agenda coyuntural contiene dos temas de grueso calibre. Uno son los casos de corrupción, tan sonados como increíbles, que están perturbando al gobierno argentino y complicando sus vínculo con el de Chávez. La valija detectada en la aduana del aeropuerto de Buenos Aires una madrugada gélida podría haber quedado en un nivel más pálido si no fuera porque el hecho sucede a unos cuanto otros, a cada cual más asombroso, que han salpicado al elenco de Kirchner desde hace varios meses.

El otro tema es el de los precios internos, que a todas luces se escapan de los controles establecidos por el gobierno en una política que fue, desde sus inicios, discutible, pero que ahora es a todas luces ineficiente y posiblemente contraproducente. De los dos temas, el de los precios es el de mayor impacto potencial en la población. Las encuestas ya registran ese impacto de manera gradual pero creciente.

Las señales que pueden esperarse de Cristina Fernández durante la campaña electoral son las concernientes a la conformación de su futuro gabinete y a sus relaciones con los distintos ingredientes que conforman el gobierno de su marido. Sin esas señales, se diría que nada adquirirá certeza con respecto al futuro. El compás de espera se torna más difícil de sobrellevar en momentos de dificultades como el actual.

La presencia de Cobos en la fórmula no aporta mayormente a dilucidar estos asuntos. No es una sorpresa, hace meses que parecía altamente probable. El mensaje ratifica una de las orientaciones que Néstor Kirchner imprimió a su gestión política: un predominio de los elementos de la coalición gubernamental que el presidente llama "concertación" por sobre los elementos del peronismo tradicional. Cobos representa al importante sector de dirigentes de la Unión Cíívica Radical que apoyan al gobierno -los radicales K, como suele llamárselos-.
Estos radicales K han dado la espalda a las anticuadas dirigencias oficiales de su partido y se han acercado al gobierno de Kirchner aportándole lo más valioso que tienen, los votos con los cuales respaldan las gobernaciones e intendencias que están en sus manos. Por definición, se trata de aliados del gobierno que vienen de las alas moderadas de la política argentina, sustentadas en sus tradiciones democráticas y en la historia de una fuerza política centenaria que ha sabido administrar prudentemente en su seno la convivencia de distintas corrientes de pensamiento, desde la izquierda hasta la derecha moderadas.

La fórmula Cristina-Cobos es una propuesta de moderación. Augura más bien una apertura del gobierno hacia el "centro" político antes que una mayor "peronización". Pero no dice mucho acerca de las respuestas que Cristina Fernández debe estar preparando para hacer frente a los nada fáciles problemas que deberá encarar desde el gobierno.

 

 
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