La Nación
Buenos Aires, 21 de abril de 2008
"...He aquí la paradoja: el reemplazo de Lousteau por Redrado no asegura el lanzamiento de un programa antiinflacionario sino que, al contrario, podría demorarlo. Lousteau viene reclamando a la Presidenta y a Alberto Fernández atacar el problema de los precios. Sus colaboradores creen que la inflación es, como mínimo, el doble de la que el Gobierno pregona". (La Nación. Argentina)
"Martín Redrado cree estar más cerca que nunca de conducir el Palacio de Hacienda. Néstor Kirchner lo sondeó hace 10 días sobre su visión de la economía y le hizo insinuaciones sobre el cargo. Desde ese encuentro, el presidente del Banco Central puso a trabajar a dos equipos de colaboradores en una batería de propuestas fiscales, monetarias y salariales. Esos técnicos tienen sede en la Fundación Capital, que encabeza Redrado, y en la Fundación Exportar, un organismo mixto enfocado hacia el comercio internacional.
Tal vez este candidato a reemplazar a Martín Lousteau no debería entusiasmarse tanto. La política de personal del Gobierno es ultraconservadora. Kirchner no quiere cambiar nunca nada.
Redrado tiene una relación cotidiana con el esposo de la Presidenta, que lo llama para controlar las novedades monetarias y cambiarias. También cultivó un vínculo amistoso con Julio De Vido y con Carlos Zannini. Son dos hombres poderosos y, en el caso de Zannini, un postulante secreto a la Jefatura de Gabinete, sobre todo desde que Alberto Fernández quedó sometido a la esmeril del campo. La promoción de Redrado tiene, sin embargo, un obstáculo principal: los Kirchner no quieren que les hablen de inflación, aunque los economistas independientes sitúen el nivel de alza de precios en por lo menos el 25% anual (ya hay quienes hablan hasta del 35%), y haya sindicatos que negocien aumentos salariales del 30 por ciento.
...He aquí la paradoja: el reemplazo de Lousteau por Redrado no asegura el lanzamiento de un programa antiinflacionario sino que, al contrario, podría demorarlo. Lousteau viene reclamando a la Presidenta y a Alberto Fernández atacar el problema de los precios. Sus colaboradores creen que la inflación es, como mínimo, el doble de la que el Gobierno pregona.
...el ministro expuso por primera vez las ventajas de crecer a una tasa más moderada, del 5 o 6% anual, pero sustentable. Es decir, con estabilidad de precios. Curiosa coincidencia con el principal economista de la oposición, su amigo Alfonso Prat-Gay. La tozudez de Lousteau ya resulta insolente para Kirchner. Desde Puerto Madero ordenan: "No le lleven problemas a Cristina".
El ex presidente es el que gobierna la economía argentina. La institución del matrimonio le permitió burlar el término constitucional de su mandato. La relación de Kirchner con Lousteau es casi inexistente. ...El malestar con Lousteau tiene otra causa: Kirchner tuvo poco que ver en su designación como ministro. Fue una ocurrencia del jefe de Gabinete, que aprovechó el desconcierto que provocó Miguel Peirano con su renuncia...
Para el Gobierno, estos signos de agotamiento son menos evidentes que las virtudes que le sigue adjudicando al modelo "productivo". Como Carlos Menem y Fernando de la Rúa con la convertibilidad, la pareja presidencial está sacralizando su receta.
El Gobierno no quiere "enfriar la economía". Por lo tanto, se enfriará sola y mal. Acaso lo haga en el peor momento, durante la campaña electoral de 2009. Para ese entonces, los Kirchner estarán denunciando un golpe de mercado. Salvo que giren de manera sorprendente, la historia ya está escrita".
Extracto del artículo publicado por el diario La Nación
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