
El Tiempo
Bogotá, 25 de mayo de 2008
" Juan Manuel ya ha dejado entrever que sí le gustaría ser Presidente de Colombia y, entre los colaboradores cercanos al gobernante, es el que más legítimamente podría enarbolar la bandera que ha mantenido a Uribe en la silla del poder todo este tiempo...Es indiscutible que Juan Manuel ha logrado capitalizar políticamente un ministerio que no era político hasta hace poco tiempo". (El Tiempo. Colombia)
"...Ya nadie discute que estos triunfos militares los ha logrado capitalizar Santos muy directamente, aun a pesar de lo que observa el columnista Gustavo Gómez en El Espectador, quien sostiene que la Seguridad Democrática es exclusivamente de Uribe y que "el Presidente tiene muy claro que los ministros están habilitados para defenderla y promoverla, pero ninguno puede alegar el título de copropiedad".
Sin embargo, Juan Manuel ya ha dejado entrever que sí le gustaría ser Presidente de Colombia y, entre los colaboradores cercanos al gobernante, es el que más legítimamente podría enarbolar la bandera que ha mantenido a Uribe en la silla del poder todo este tiempo.
Además, Santos ha demostrado buen manejo de las distintas fuerzas militares, no siempre fáciles de armonizar y conciliar, como les consta a varios ex ministros de Defensa. Es indiscutible que Juan Manuel ha logrado capitalizar políticamente un ministerio que no era político hasta hace poco tiempo.
No obstante, pese a ser toda esta realidad cierta en materia de gestiones militares, y aunque Santos ya figura cerca de otros candidatos con buena imagen como Mockus y Lucho Garzón, sigue existiendo un problema en su caso. Aunque ya no es ni mucho menos un anónimo político, todavía se percibe una distancia entre sus éxitos y su posible calado popular.
Es forzado aducir el argumento de que ello ocurre porque no come morcilla en el barrio 20 de Julio. Ese es un argumento chimbo. Sin embargo, aún se percibe una falta de aproximación suya al elector de carne y hueso, que todavía siente que él lo mira de manera displicente y de arriba para abajo.
Claro que existen antecedentes demostrativos de que ese obstáculo es superable. No hay que olvidar los trabajos que tuvo Virgilio Barco como candidato para improvisar en plaza pública. Sin embargo, tenía un liderazgo especial y se sentía orgulloso de ser el candidato del Partido Liberal. Y tenía otra virtud: su rival era Álvaro Gómez.
Falta, desde luego, que corra mucha agua bajo el puente. Es difícil que un partido como Cambio Radical apoye a quien fuera el fundador de la U. Pero como ahora la cosa es con alianzas, es muy probable que Santos encuentre más respaldos en el partido que dirige César Gaviria, a pesar de todos los encuentros bélicos que ha tenido con dirigentes como Rafael Pardo o Juan Manuel Galán. No obstante, sospecho que el grueso de la bancada liberal no estaría tan reacio a un nombre como el de Santos bajo unas condiciones bien convenidas y definidas.
Con mayores veras cuando ya se habla de que podría haber otra alianza entre el sector de izquierda del liberalismo, que no se identifica con Santos sino seguramente con el Polo Democrático, como ya ocurrió tanto en la elección de Garzón como en la de Samuel Moreno para la Alcaldía de Bogotá.
Sin duda, esa será la feria de las coaliciones, incluso si Álvaro Uribe insiste en la reelección. Pero es evidente que Santos podría aglutinar al mismo tiempo al uribismo y a una parte del liberalismo, frente a un rival que obviamente representará lo contrario. ¿Quién sería? Eso ya justifica otra nota".
Extracto del artículo publicado por el diario El Tiempo
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