Infolatam
Madrid, 26 de marzo 2007
José M. Aznar presenta mañana el documento "América Latina: una agenda de Libertad". El estudio es fruto de meses de intenso trabajo y de encuentros en los que han participado más de un centenar de personalidades políticas y expertos. En sus conclusiones indica que "EEUU debe asumir el papel de agente impulsor de "las Américas" y aboga por "un proyecto de desarrollo condicionado a la consecución de unos estándares mínimos de democracia efectiva". Propone FAES disciplina macroeconómica, seguridad juridica, iniciativa privada, reformas fiscales y reasignacion del gasto público como claves para el crecimiento económico de América Latina. El documento destaca además la importancia de la comunidad linguística y señala la educación y la cultura como bases de una "economía del conocimiento". FAES propone la creación de una OCDE latinoamericana.
La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) presentará mañana el Informe Estratégico sobre la situación y el futuro de Latinoamérica. El presidente de FAES y ex presidente del gobierno espoañol, José María Aznar, dará a conocer el documento titulado "América Latina: una agenda de libertad". El estudio es fruto de meses de intenso trabajo, múltiples seminarios, reuniones y encuentros en los que se han solicitado colaboraciones y realizado consultas a más de un centenar de personalidades y expertos de relevancia nacional e internacional.
El informe parte "del convencimiento y la realidad de que América Latina es parte sustancial de Occidente. De esa parte del mundo que hunde sus raíces en la tradición clásica grecolatina, que se ha desarrollado por el cristianismo, que se ve iluminado por las luces de la Ilustración y que prospera gracias a la economía de libre mercado".
El documento destaca que "los españoles no podemos ser indiferentes al futuro de América Latina, ni podemos inhibirnos ante la disyuntiva a la que se enfrenta. España no puede limitarse a ser un espectador imparcial. Le unen con América profundos vínculos históricos, culturales y afectivos, y una densa red de intereses sociales, económicos y humanos que han ido a más en los últimos años en ambas direcciones. El futuro de España, como también el de Europa y el del resto de América, está unido al de América Latina. De ahí que FAES, una fundación política que se ocupa de proveer ideas para el futuro de España, realice también una propuesta para el futuro de América Latina".
FAES considera que "América Latina tiene ante sí dos caminos opuestos. Uno es el que siguen los países que tienen éxito: el camino de la apertura al mundo, de la democracia, del respeto por las libertades individuales y del fortalecimiento del Estado de Derecho... El otro camino aleja de las sociedades abiertas, libres y prósperas" y concluye que hay "suficiente experiencia histórica ?la tiranía en Cuba no es el único caso? para saber cómo acaba esa ruta.
Quienes hoy proponen seguir esta vía se nutren de ideas caducas: del populismo revolucionario, del neoestatismo, del indigenismo racista y del militarismo nacionalista. Ninguna de ellas es desconocida en Iberoamérica. Constituyen el socialismo del siglo XXI, heredero del que, en el siglo XX, generó miseria y opresión. Vemos con preocupación que esas ideas vuelven a renacer, incluso con el aval de procesos electorales".
El Informe Estratégico sobre América Latina hace una especial referencia a Cuba. Despues de destacar que el futuro de Cuba "deberá ser construido en todo caso por los cubanos, y por todos los cubanos: los de la isla y los del exilio, los del gobierno y la disidencia", FAES propone entre otras acciones, "fomentar el diálogo entre cubanos", "recomponer la relación Unión Europea-Estados Unidos", "fomentar los intercambios entre Cuba y el exterior", "mantener la firmeza de los principios de la democracia representativa y los derechos humanos", "buscar el diálogo con ciertos sectores del régimen", "prevenir la aparición de un populismo nacionalista", "crear un fondo José Martí de apoyo a la democracia".
Por último señala que "La transición hacia la democracia en Cuba, si bien no es cierta, sí es posible. La principal preocupación de los cubanos es la mejora de sus condiciones de vida, pero además hay una reclamación de mayores libertades y participación política que habrá que atender. En este sentido la exigencia de una amnistía total para los centenares de prisioneros políticos y el apoyo a los disidentes que han resistido dentro de la isla son condiciones inexcusables para avanzar hacia una transición democrática".
Para la fundación dirigida por el ex presidente de gobierno Aznar "esta izquierda latinoamericana tiene un proyecto político que ella misma denomina "socialismo del siglo XXI". El indigenismo, el neoestatismo, el nacionalismo, el militarismo o el populismo son ingredientes de los que se sirve para avanzar en sus objetivos.
Esta izquierda prima los supuestos derechos colectivos frente a los individuales, ignorando al individuo en beneficio del grupo, sea etnia, sindicato o clase social. La pertenencia étnica y la mirada atrás, a una mítica arcadia precolombina, colectivista e igualitaria, es una de las ilusiones de esta izquierda latinoamericana, sobre todo en los países con un fuerte componente amerindio en su población".
El informe estratégico elaborado por FAES considera que el indigenismo empieza a ser para América Latina lo que el nacionalismo significa en Europa: "Resulta tan esclarecedor como preocupante contemplar sus analogías - dice el informe - Ambos cuestionan los Estados nacionales modernos que superaron el Antiguo Régimen con el constitucionalismo liberal del Siglo XIX. El indigenismo sustituye el concepto de ciudadano de una república por el de miembro de una comunidad étnica, al igual que el nacionalismo europeo busca fórmulas identitarias excluyentes.
Los dos subordinan principios e instituciones liberales como la división de poderes, el mérito y capacidad, la igualdad ante la ley y el respeto por los derechos individuales, al logro de sus objetivos muy cercanos al totalitarismo. Indigenismo y nacionalismo propugnan la confusión de poderes. La ocupación de los mismos es una característica común, como lo es la intromisión en la esfera privada de personas y familias en aspectos tan sensibles como la educación o la instrumentación de la religión al servicio de sus causas".
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