EL ANÁLISIS

Informe del Presidente del BID: ¿Pero qué es la relevancia en un banco de desarrollo?

 

Infolatam/BID
Miami, 7 de abril 2008


"Gran parte de los fondos aprobados en 2007 fueron para inversiones que ayudarán a nuestros miembros a profundizar y afianzar los beneficios del auge de las exportaciones de productos básicos y el comercio creciente con nuevos mercados de Asia. Dado que el logro de tal objetivo requiere fortalecer la infraestructura, la mayor parte del financiamiento -US$5.700 millones- se destinó a ese propósito y a mejorar la competitividad"

Hace poco leí una definición nueva del concepto de relevancia acuñada por los fundadores de una famosa compañía tecnológica, quienes sostienen que al momento de buscar información en Internet, relevancia significa "conseguir exactamente lo que uno quiere, incluso si no está seguro de lo que necesita". Esta habilidad de anticiparse a las necesidades de la gente aun antes de que puedan ser expresadas ha convertido a Internet en el emblema tecnológico de nuestra era.

¿Pero qué es la relevancia en un banco de desarrollo?

El año pasado, cuando el BID se propuso formar un nuevo equipo de gerencia, esa era una pregunta frecuente, y también su inevitable corolario: ¿Qué razones tengo yo para trabajar en el Banco?

Los candidatos que estábamos buscando -expertos innovadores en finanzas y desarrollo- no eran proclives a aceptar respuestas genéricas. En un momento de expansión económica sin precedentes en los países en desarrollo, estos profesionales están siendo contratados afanosamente por una multitud de bancos de inversiones, corporaciones y firmas consultoras. Saben que los bancos de desarrollo enfrentan un futuro incierto a raíz de los cambios en las demandas de los clientes y la competencia de otras fuentes de crédito privadas y estatales. Saben además que muchas de las grandes organizaciones multilaterales no están dispuestas o en condiciones de adaptarse a la nueva realidad.

En suma, las personas que queríamos contratar exigían pruebas concluyentes de que el BID era el lugar más interesante donde brindar su talento y crecer profesionalmente.

Por eso me complace informar que, en 2007, el Banco armó un equipo extraordinario de gerentes y jefes de división. Algunos habían descollado y fueron ascendidos. Muchos dejaron cargos prominentes en el sector privado. Todos se sintieron atraídos por la oportunidad de ayudar a crear un nuevo paradigma para el financiamiento del desarrollo.

Este paradigma comenzó a tomar forma durante el año pasado, mientras emprendíamos una realineación de gran alcance que ahora nos permite ofrecer productos financieros nuevos, un servicio más rápido, el asesoramiento de expertos y soluciones flexibles adaptadas a las necesidades cambiantes de gobiernos y empresas.

En 2008 contrataremos hasta 300 profesionales para profundizar el acervo de talento del Banco en campos estratégicos como la energía renovable, la infraestructura, el cambio climático, la educación, el agua y el saneamiento. Muchos de estos especialistas serán asignados a las representaciones, donde tendrán responsabilidades sin precedentes tanto en la génesis de operaciones nuevas como en el seguimiento de la ejecución de proyectos en estrecho contacto con los clientes.

Por medio de un proceso de aprobación de proyectos recientemente simplificado, podemos obtener resultados con mucha más rapidez que en el pasado. Gracias a una nueva estructura orgánica matricial, los especialistas de todo el Banco pueden aglutinarse con rapidez en equipos centrados en proyectos para proporcionar la pericia necesaria (véase una descripción detallada de la realineación en las páginas 49 y 50).

Este modelo institucional receptivo y centrado en los clientes está permitiendo al Banco satisfacer y superar las expectativas con proyectos innovadores, sostenibles y en sintonía con la realidad local. Más importante aún, creo que nos permitirá identificar por anticipado lo que nuestros clientes necesitarán el mes próximo, el año próximo y durante la próxima década.

Tal vez no lo hagamos con la misma celeridad que la famosa compañía tecnológica, pero ciertamente lo intentaremos. Nuestra meta, en pocas palabras, es ser un socio indispensable de los gobiernos y las empresas de América Latina y el Caribe, así como de otras instituciones internacionales que trabajan en la región.

Las operaciones del Banco en 2007 muestran que estamos comenzando a alcanzar ese objetivo. El año pasado, el Grupo del BID aprobó operaciones nuevas por US$9.600 millones, una cifra récord. Los desembolsos para proyectos en ejecución llegaron a US$7.600 millones, el monto más alto de los últimos cuatro años.

En lo que concierne a los tres integrantes del Grupo, en 2007 el BID aprobó US$9.000 millones en préstamos y garantías, en tanto que la Corporación Interamericana de Inversiones, que apoya a pequeñas y medianas empresas, aprobó US$470 millones en financiamiento, la mayor cifra de su historia. Al mismo tiempo, el Fondo Multilateral de Inversiones, que es la principal fuente de asistencia técnica para el sector privado y la microempresa en la región, aprobó 133 proyectos por un total de US$135 millones, de los cuales casi US$100 millones fueron no reembolsables.

A lo largo del año, el BID concluyó negociaciones para proporcionar alivio de la deuda a cinco de nuestros países prestatarios más necesitados. El Banco aprobó el alivio del 100% de la deuda de Bolivia, Guyana, Haití, Honduras y Nicaragua, constituida por los préstamos que estaban pendientes a fines de 2004; o sea, un total de US$3.400 millones más US$1.000 millones en concepto de pagos futuros de intereses, medida que da a estos países una oportunidad histórica para reorientar recursos a programas sociales prioritarios.

Al mismo tiempo, el Banco también aumentó a niveles sin precedentes los préstamos al sector privado, aprobando US$2.300 millones para 29 proyectos, frente a US$920 millones para 20 proyectos en 2006. Esta ampliación del crédito refleja el nuevo mandato del Directorio Ejecutivo, que permite financiar operaciones mucho mayores del sector privado (hasta US$400 millones por proyecto) y trabajar en áreas en las que antes no podía, como las manufacturas, los recursos naturales, la agroindustria y el turismo.

Gran parte de los fondos aprobados en 2007 fueron para inversiones que ayudarán a nuestros miembros a profundizar y afianzar los beneficios del auge de las exportaciones de productos básicos y el comercio creciente con nuevos mercados de Asia. Dado que el logro de tal objetivo requiere fortalecer la infraestructura, la mayor parte del financiamiento -US$5.700 millones- se destinó a ese propósito y a mejorar la competitividad, todo ello en áreas como el transporte, la energía y los puertos en zonas con una intensa actividad de exportación.

La lucha contra la pobreza reclama no sólo soluciones de eficacia ya comprobada, sino también ideas nuevas. En 2007 el Directorio Ejecutivo aprobó la iniciativa Oportunidades para la Mayoría, que fomentará la participación de grupos de bajos ingresos en alianzas con el sector privado y organizaciones no gubernamentales con el objetivo de crear empleos, proporcionar servicios de buena calidad e integrar a la mayoría de los ciudadanos de nuestra región en el sector productivo. En particular, la iniciativa procurará ampliar el acceso a nuevos productos, servicios y tecnologías innovadores que están resolviendo problemas concretos de la gente situada en la base de la pirámide económica.

En atención a otro tema de importancia crítica, en 2007 el BID comprometió US$20 millones para poner en marcha la Iniciativa de Energía Sostenible y Cambio Climático. La Iniciativa está recibiendo un número creciente de contribuciones, provenientes de donantes que reconocen el potencial extraordinario de la región como fuente de combustibles renovables y soluciones de energía verde. Ha financiado numerosos estudios de factibilidad y cooperación técnica dirigidos a promover industrias de biocombustibles y programas de eficiencia energética, y desborda de solicitudes de gobiernos y empresas de toda la región.

Tras cuatro años consecutivos de crecimiento económico superior a 4% (que alcanzó un promedio regional de 5,6% en 2007), la región está demostrando que el crecimiento económico sigue siendo indispensable para combatir la pobreza, que disminuyó de 36,5% en 2006 a 35,1% en 2007, y la extrema pobreza, que bajó de 13,4% a 12,7% como consecuencia de la continuidad del crecimiento y la inflación baja. Esta es la menor tasa de pobreza que se ha registrado en la región desde los años ochenta. El primer Objetivo de Desarrollo del Milenio para 2015, que consiste en reducir la pobreza extrema a la mitad de lo que era en 1990, está ahora al alcance de la mayoría de los países de nuestro continente.

Pese a la inestabilidad reciente de los mercados financieros internacionales y la desaceleración prevista de la economía estadounidense, las perspectivas para América Latina y el Caribe son mejores de lo que han sido en décadas. En este momento crucial de la historia de la región, es para mí un gran honor presidir un Banco revitalizado, colmado de talento e infundido de un nuevo propósito. Estamos deseosos de abordar los retos venideros.

 

Luis Alberto Moreno
Presidente
Banco Interamericano de Desarrollo

 
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