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Tegucigalpa, 7 de noviembre de 2009
Roberto Micheletti ha aplazado la formación del gobierno de unidad nacional hasta la semana que viene para dar tiempo a que Manuel Zelaya decida integrarse en el nuevo gabinete y retomar el diálogo. El expresidente sin embargo rechaza continuar las conversaciones.
La OEA, Unasur y EE.UU. han criticado la forma en la que Micheletti conformó el jueves el nuevo gabinete sin presencia del zelayismo. A pesar de todo los candidatos a la Presidencia de Honduras para las elecciones del próximo 29 de noviembre se movilizan este fin de semana por varias regiones del país en busca del voto, mientras continúa la crisis por el golpe de Estado del 28 de junio.
Los cancilleres de América Latina y el Caribe exigen la restitución inmediata de Zelaya
Roberto Micheletti decidió aplazar la conformación del nuevo Gobierno de unidad anunciadoel jueves tras las críticas de la comunidad internacional a su decisión, en la que quedaba excluido Manuel Zelaya.
"Dando nuevamente espacio de reflexión al señor Zelaya, el presidente Micheletti ratificó el día de hoy su disponibilidad a reconocer que es importante un compás de espera durante este fin de semana para lograr concretar el Gobierno de unidad y reconciliación", indicó el gobierno en un comunicado.
Zelaya rechazó de nuevo, en declaraciones telefónicas a Efe, la propuesta del régimen golpista y dijo no tener "ningún deseo de volver a dialogar con quien no quiere dialogar y realmente manifiesta posiciones de intransigencia y deshonestidad".
Reiteró que sigue "siendo el presidente de Honduras...No voy a renunciar a ese mandato del pueblo hondureño, porque sería traicionar el principio básico de que la Presidencia sigue en vigencia antes y después de las elecciones (del 29 de noviembre) y hasta el 27 de enero".
En cuanto a la conformación del Gobierno de unidad que se establece en el Acuerdo Tegucigalpa-San José, dijo que él, como "presidente legítimo" tampoco pretendía elegirlo, sino delegar esa responsabilidad a la Comisión de Verificación de dicho pacto.
Tanto el presidente de facto como Zelaya se atribuyen la legitimidad para encabezar dicho Ejecutivo. El acuerdo no establece explícitamente quién debe presidirlo, pero la mayoría de la comunidad internacional dio su respaldo al mandatario derrocado y criticó la decisión de Micheletti.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, recalcó que "naturalmente" corresponde presidir el Gobierno de unidad y reconciliación "a quien detenta legítimamente el cargo de presidente de la nación hondureña", en referencia a Manuel Zelaya.
Insulza "deploró" la interrupción del proceso de implementación del Acuerdo Tegucigalpa-San José e instó a las partes a cumplir lo pactado "sin más subterfugios". También la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) condenó la posición de Micheletti de "conformar unilateralmente" el Gobierno de unidad e indicó que "la restitución inmediata del presidente constitucional José Manuel Zelaya, en su legítimo cargo, es el elemento central" del pacto.
Estados Unidos, A través del portavoz de su Departamento de Estado, Ian Kelly, se manifestó "decepcionado con ambas partes" y las instó a retomar "inmediatamente" el diálogo para formar el Gobierno de unidad. Para Washington, lo que pasó la noche del jueves "es que no hubo un acuerdo sobre el Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional". "Fue un Gobierno decidido unilateralmente y un Gobierno que se decide unilateralmente no es uno de unidad".
El Gobierno de Micheletti aseguró ayer que fue Zelaya quien incumplió el Acuerdo Tegucigalpa-San José al no presentar propuestas para un Gobierno de unidad y pidió a la Comisión de Verificación que así lo establezca. "Tendrá que expresar que hasta las doce de la noche (de ayer) se esperó respuesta del señor Zelaya para integrar el Gobierno de unidad", afirmó el ministro de la Presidencia de facto, Rafael Pineda.
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