El fiscal confirmó que si Zelaya regresa a Honduras será detenido y podría enfrentar 20 años de cárcel.
Infolatam
Tegucigalpa, 30 de junio de 2009
El nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, dejó claro que si el depuesto Manuel Zelaya regresa al país será detenido, el fiscal general de Honduras, Luis Rubí dijo además dice que Zelaya podría enfrentar 20 años de cárcel por los delitos que se le imputan en su país. Manuel Zelaya, afirmó que regresará a Honduras tras el ultimátum de 72 horas impuesto por la OEA para su restitución. Los países de la UE suspendieron las negociaciones con centroamérica y el Banco Mundial (BM) y Banco Interamericano de Desarrollo (BID), anunciaron la suspensión de sus respectivas actividades crediticias con Honduras.
Rubí confirmó además que si Zelaya, regresa a Honduras será detenido, porque hay orden de captura en su contra por delitos que podrían costarle hasta 20 años de prisión.
Zelaya anunció el lunes que retornará el jueves acompañado por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insula, y los presidentes que le quieran acompañar.
Según, Micheletti, Manuel Zelaya intentó negociar el lunes, con las Fuerzas Armadas su regreso al poder, pero los militares se negaron.
Rubí declaró que "de ninguna manera" hay acciones legales abiertas contra la familia de Zelaya, quien fue derrocado el domingo por los militares y sustituido ese día por el jefe del Parlamento, Roberto Micheletti.
Aseguró que, "lejos de eso", el Ministerio Público brindará "garantías y cooperación", y asignará "varios fiscales" para que acompañen a los familiares de Zelaya y su eventual proceso de salida de Honduras "sea debidamente hecho".
Sin embargo, el fiscal general no indicó si la familia del depuesto gobernante, cuyo paradero se desconoce, tiene previsto abandonar territorio hondureño. El domingo, horas después de que los militares se llevaran a Zelaya a Costa Rica, su esposa, Xiomara Castro, informó a Efe que se encontraba "en una montaña" del oriente del país por temor a sufrir daños.
"La última vez que hablé con mis hijos (cuatro) fue ayer (sábado) a la seis de la tarde (00.00 GMT), después no he vuelto a saber de ellos, estoy preocupada", subrayó en comunicación telefónica la esposa de Zelaya, quien se encontraba en la oriental ciudad de Catacamas cuando se produjo la detención de su esposo.
Entre tanto, miles de hondureños ocuparon una céntrica plaza de la capital para respaldar al nuevo presidente y repudiar a Zelaya. Los manifestantes se concentraron con pancartas con lemas como "Fuera dictaduras chavistas" o "Defendamos nuestra democracia" para manifestar su acuerdo con el gobierno establecido el domingo, casi al mismo tiempo en que Zelaya intervenía en las Naciones Unidas.
Mientras tanto, varios cientos de seguidores de Zelaya se concentraban de nuevo en las cercanías de la Casa Presidencial, después de haber sido sacados por fuerzas policiales el lunes, cuando se produjeron los primeros enfrentamientos de consideración, que causaron unos 30 heridos, según fuentes hospitalarias.
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