EL ANÁLISIS

Habrá cambios, pero disfrazados de continuidad

 

La Nación
Buenos Aires, 21 de febrero de 2008


"Cuanto más se aleje Fidel Castro del primer plano del proceso de la toma de decisiones de Cuba, tanto más débil se sentirá el ala ortodoxa del Partido Comunista.. por lo menos mientras Fidel Castro viva, las eventuales reformas económicas no incluirán la más leve crítica de su dictadura de casi 50 años". (La Nación. Argentina) 

 

"Este es mi humilde pronóstico sobre lo que sucederá en Cuba después de la dimisión de Fidel Castro como presidente del Consejo de Estado de esa isla caribeña: se verán cambios disfrazados de continuidad.

Sí, leyó bien. Veremos pequeños cambios progresivos -hay que recordar que Fidel Castro sigue siendo, detrás de la escena, una figura imponente en Cuba, y no ha renunciado formalmente para siempre como jefe del Partido Comunista- sin el reconocimiento oficial de que hay una transición en marcha.

Podríamos ver que Cuba autoriza a más personas a trabajar por su cuenta, como peluqueros, plomeros, taxistas, y en numerosas otras ocupaciones que no están administradas por el Estado, en lo que podría convertirse en una rápida expansión del minúsculo sector privado cubano.

...Podríamos ver una apertura gradual de los mercados agrícolas, lo que probablemente incluirá la entrega de tierras a un creciente número de agricultores, algo que el país necesita urgentemente para aliviar la grave crisis alimentaria.

"La situación alimentaria es pésima", indicó John Kavulich, un analista del Consejo de Economía y Comercio Cubano-Norteamericano, un grupo privado que reúne información sobre la economía cubana.

"El gobierno cubano-agregó el experto- dice que la economía creció el 12 por ciento el año pasado, pero la tarjeta de racionamiento para la población sólo tiene validez durante dos semanas."  ¿Por qué quien suceda a Castro como jefe del Consejo de Estado acelerará el cambio económico?

Porque si el sucesor es su hermano, Raúl Castro, él ya dijo públicamente que son necesarios importantes cambios para modernizar la tambaleante economía cubana.

Y si es una figura más joven -alguien como el ministro de Economía, Carlos Lage- será incluso más probable que presione para que se hagan revisiones a las políticas económicas del régimen.

Cuanto más se aleje Fidel Castro del primer plano del proceso de la toma de decisiones de Cuba, tanto más débil se sentirá el ala ortodoxa del Partido Comunista, respaldada por el renunciante presidente, y tanto más probable será la innovación promovida por los reformistas en temas económicos.

Sin embargo, por lo menos mientras Fidel Castro viva, las eventuales reformas económicas no incluirán la más leve crítica de su dictadura de casi 50 años.

Por el contrario, podríamos ver anuncios de reformas económicas presentadas como un paquete inspirado en algo que Fidel Castro dijo -tal vez sacado de contexto- en cualquiera de sus maratónicos discursos del último medio siglo.

...Hay que admitir que Cuba seguirá siendo una dictadura por ahora y que el sucesor de Fidel Castro mucho no podrá hacer mientras el dictador siga vivo...".

Extracto del artículo publicado por el diario La Nación 

 
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