Análisis realizado por Ricardo Alemán

¿Guerra perdida o Estado incapaz?

 

El Universal
México D.F., 11 de mayo de 2008


...Hoy el Presidente ya no habla del costo de vidas sino que lanza un llamado que parece desesperado; un "¡Ya basta!", al tiempo que pide el apoyo de todos para seguir en el combate al crimen organizado y el narcotráfico...El mensaje deja la sensación de que en su gobierno priva el ánimo de que la batalla se pierde, sobre todo luego de que fue asesinado Édgar Millán Martínez, uno de los policías clave en la estructura de la SSP federal". (El Universal. México) 

 

"...No hay duda que desde que inició el gobierno de Felipe Calderón -y el propio Presidente lo confirmó-, se reconoció una guerra frontal contra el crimen organizado y su más violento brazo armado: el narcotráfico.

...Los estrategas del Estado Mayor Presidencial, que son encargados de la seguridad del Presidente, han entendido que la oleada de asesinatos policiacos desatada por el crimen organizado -a lo que habrá que sumar que el propio Presidente ha recibido amenazas de muerte-, colocan a Calderón frente a un riesgo latente en el que no sólo se ve amenazada la investidura presidencial, cuanto su propia vida.

...Hoy el Presidente ya no habla del costo de vidas -de las que sin duda se han perdido muchas y muy valiosas-, sino que lanza un llamado que parece desesperado; un "¡Ya basta!", al tiempo que pide el apoyo de todos para seguir en el combate al crimen organizado y el narcotráfico; respaldo que en realidad debió reclamar desde el primer día de su mandato.

El mensaje deja la sensación de que en su gobierno priva el ánimo de que la batalla se pierde, sobre todo luego de que fue asesinado Édgar Millán Martínez, uno de los policías clave en la estructura de la SSP federal.

...Es más, nadie pondría en duda que los cuerpos policiacos y los mandos militares pudieran estar penetrados por las mafias criminales y que por esa razón se pueden dar casos impensables como el del crimen de Édgar Millán Martínez, a quien esperaron dentro del perímetro de su casa para matarlo. Tampoco habría elementos argumentales contra los que hablan de que es una guerra perdida la que se libra contra al narcotráfico y el crimen, sobre todo frente a la limitada capacitación de policías y militares, frente al contraste entre los arsenales de las mafias y "las pistolitas" y recursos en general de policías y militares.

Pero lo cierto es que más allá de expresiones de odio o mezquindad política -que está claro que existen y que se expresan todos los días y en todas partes-, el problema no es sólo un problema del gobierno de Calderón; tampoco lo es de alguno de los gobernadores de las 31 entidades federativas del país, o de tal o cual de los miles de presidentes municipales de todo el territorio nacional. El problema de fondo es del Estado mexicano. Y se pudiera entender el fracaso de un gobierno, pero nadie en su sano juicio puede permitir el fracaso del Estado.

...Es urgente, y eso todos lo saben, una gran reforma a los sistemas de prevención, persecución y castigo del delito, que modernice y haga eficientes los sistemas policiacos, que involucre y responsabilice a todas las instituciones del Estado, a todos los órdenes de gobierno, en todos y cada uno de los factores que intervienen en la formación, evolución y consolidación de esos fenómenos que conocemos como el crimen organizado y el narcotráfico.

Pero frente a esa urgencia son muchos los que parecen interesados en poner toda clase de obstáculos. Bueno, ya en el delirio, existe un sector también perfectamente identificado que con la bandera de la democracia pugna por sacar al Ejército de la lucha contra el narcotráfico, lo que sería no sólo suicida para los intereses de las mayorías, sino para el Estado mismo...".

Extracto del artículo publicado por el diario El Universal

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