Infolatam
Guatemala, 13 de febrero de 2008
Guatemala reactivó ayer la pena de muerte al resolver un vacío legal que tenía en suspenso la aplicación de esta condena desde el 2002. El gobierno de Álvaro Colom está dispuesto a aplicar la pena capital para contrarrestar la escalada de violencia que sufre este país.
El Parlamento guatemalteco aprobó una ley que restituye al jefe de Estado la potestad de conceder o no el "recurso de gracia" a los condenados a muerte, lo que pone fin al vacío jurídico planteado en 2002 por el entonces presidente Alfonso Portillo.
Con esta medida Guatemala se suma a Estados Unidos y Cuba, los únicos países de América que aún imponen este castigo.
En el 2002 la Corte de Constitucionalidad decidió, a solicitud de Portillo, dejar en suspenso la aplicación de la pena máxima al considerarla inconstitucional, ya que la ley no precisaba cuál autoridad debía conocer los recursos de gracia. En ese fallo, la Corte ordenó al Parlamento enmendar la ley y precisar cuál autoridad debía tener la última palabra al respecto, algo que hizo hasta ahora por iniciativa del opositor Partido Patriota (PP, de derecha).
Con la entrada en vigencia de la ley aprobada ayer, el presidente Álvaro Colom, quien durante la campaña electoral se declaró abolicionista de la pena capital, tendrá que decidir el futuro de los 34 reos que permanecen en el corredor de la muerte.
Hasta ahora las últimas penas de muerte aplicadas en Guatemala fueron las de Amílcar Cetino y Tomás Cerrate, en junio de 2000, por el asesinato y secuestro de una empresaria.
Estados Unidos es el país del continente que sobresale por la aplicación de este castigo, restablecido por el Supremo en 1976, fecha desde la cual se han llevado a cabo 1.099 ejecuciones. La ejecución más reciente en Estados Unidos fue el 25 de septiembre de 2007, cuando Michael Richard, de 49 años, recibió en Texas la inyección letal.
El 18 de diciembre de 2007, el plenario de la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución impulsada por la Unión Europea (UE) que, por primera vez, insta a la declaración de una moratoria internacional en la aplicación de la pena de muerte. La resolución expresó la preocupación por la continuada aplicación de la pena capital e instó a los países que la mantienen en sus códigos penales a que "establezcan una moratoria de las ejecuciones con miras a abolirla".
Además de EE.UU., Cuba y Guatemala, los países que mantienen la pena de muerte para delitos comunes en América, según AI, son: Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Guayana, Jamaica, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y Las Granadinas, Santa Lucía y Trinidad y Tobago.
Puerto Rico, Estado Libre Asociado de EE.UU., prohíbe en su Constitución la pena capital, pero los casos juzgados por el Tribunal Federal en la isla son susceptibles de que se aplique, aunque para las ejecuciones los reos son trasladados a prisiones de Estados Unidos.
Cuba aplicó por última vez la pena de muerte el 11 de abril de 2003, cuando fueron ejecutados Enrique Copello, Bárbaro Leodán Sevilla y Jorge Luis Martínez por el secuestro de una embarcación con unos 50 pasajeros a bordo. Desde entonces, la isla mantiene una "moratoria" de facto en la aplicación de la pena máxima.
Por otro lado están las naciones que establecen la pena de muerte únicamente para delitos previstos en el código penal militar o los cometidos en tiempos de guerra.
En Brasil la pena capital fue aplicada por última vez el 28 de abril de 1876, cuando el esclavo Francisco fue ahorcado en la plaza pública de la localidad de Pilar de Alagoas (noreste), mientras que en Colombia se remonta al 7 de mayo 1907, fecha en que fue fusilado por pirómano Manuel Saturnino Valencia.
En Bolivia, la pena de muerte quedó abolida con la Constitución de 1967 y fue eliminada del Código Penal con la reforma de 1997. La Constitución peruana, aprobada en 1993 tras el auto-golpe del presidente Alberto Fujimori (1990-2000), establece la pena de muerte para el delito de terrorismo y de traición a la patria, aunque dicha sanción no se ha aplicado en las últimas décadas.
Frente a los países donde aún rige la pena capital, está el grupo de los abolicionistas, formado por Canadá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
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