
Infolatam
Madrid, 10 de septiembre 2007
(Especial para Infolatam) .- "... los dos meses que quedan por delante verán una campaña muy dura, en la cual cada candidato intentará reforzar aquellas zonas donde obtuvo peores resultados (Colom en la capital y Pérez en algunos departamentos del interior). Con los resultados actuales, y a la espera de nuevas encuestas, el resultado de noviembre está abierto y todo puede ocurrir".
"Tal cual estaba previsto, el próximo 4 de noviembre se deberá celebrar en Guatemala una segunda vuelta electoral para elegir al presidente de la República, ya que ningún candidato obtuvo más del 50% de los votos necesarios para ganar en esta primera instancia. Dada la multiplicidad de concurrentes, había 14 aspirantes a la presidencia, y al hecho de que los tres primeros obtuvieron cerca del 70%, es explicable que los dos primeros posicionados, Álvaro Colom (Unidad Nacional de la Esperanza, UNE) y Otto Pérez Molina (Partido Patriota, PP), no superaran el 30% cada uno, aunque la distancia entre ellos está cercana al 5% (28, para Colom y 23, para Pérez Molina).
Los resultados para elegir al Parlamento fueron algo distintos, ya que no se produjo una concentración del voto entre los dos partidos mejor posicionados y, por lo general los partidos obtuvieron en esta elección mejores resultados que en la presidencial, salvo UNE y PP. Con el 76% de los votos escrutados, la UNE tenía el 22,68%, el PP el 16,67% y el oficialista GANA el 16,15%. Con estos resultados, estos tres partidos obtendrían unos 90 diputados y podrán controlar el Congreso.
La gran sorpresa la dio el Frente Republicano Guatemalteco (FRG), que obtuvo el 9,73%, gracias a los apoyos con los que cuenta en el occidente, el norte y la costa sur del país, lo que le podría reportar entre 12 y 15 diputados, pudiendo de esta manera ejercer un papel de bisagra en el Parlamento. De este modo, el dictador Efraín Ríos Mont fue elegido diputado, con lo que se garantiza impunidad durante el próximo período legislativo. Luego tenemos a Encuentro por Guatemala (EG), Centro de Acción Social (Casa) y el Partido Unionista (PU), que obtendrían entre cuatro y seis diputados cada uno. El resto de partidos con representación parlamentaria tendría uno o dos congresistas.
Pese a la mala prensa que acompañó la campaña, por el número de víctimas políticas producidas en su transcurso, la elección se realizó en un clima festivo de bastante tranquilidad y con una alta participación. Si ésta no pudo alcanzar cotas mayores fue en virtud de la fuerte lluvia que azotó la capital y otras zonas del país en la tarde del domingo. De no ser por eso, se hubiera rebasado ampliamente el 60% de participación. De todos modos, votó el 57,92 % del censo, lo que supone la mayor participación desde 1990. La mayor afluencia de votantes no respondió únicamente al hecho de que se trataba de unas elecciones competidas, con una alta dosis de incertidumbre sobre el resultado final, sino a que el Tribunal Electoral ordenó habilitar varios miles de mesas nuevas, lo que facilitó el voto en las zonas rurales, al acercar las urnas a aquellos electores más alejados de los centros de votación. Esta medida redujo el impacto del "acarreo", que suele redundar en beneficio del caciquismo y el clientelismo. A las nuevas mesas hay que sumar el esfuerzo hecho en la actualización del censo y en dotar de documentación a numerosos votantes que de otro modo no hubieran podido expresarse. De este modo, el fantasma de la abstención, que pendía sobre esta elección, fue felizmente conjurado.
A medida que se acercaban las elecciones las encuestas reflejaban un aumento en el respaldo de Pérez Molina y un descenso en el de Colom, al extremo que una medición difundida en la víspera de los comicios situaba al candidato del PP una décima por encima. Sin embargo, el vuelco esperado por algunos no terminó de producirse, lo que en parte se explica por el hecho de que mientras los principales apoyos de Pérez Molina estaban en la capital, los de Colom residían en las zonas rurales. Este hecho también explica porqué los primeros datos del escrutinio daban ganador al PP, mientras que a medida que avanzaba la noche Colom no sólo pudo recuperar el terreno perdido sino ir afianzando su situación. Como suele ocurrir, los cómputos de la capital fueron los primeros en llegar, mientras los del interior, especialmente los de las regiones más remotas e inaccesibles se demoraron más.
Mientras tanto, la premio Nóbel de la Paz, Rigoberto Menchú, quizá la candidata más conocida internacionalmente, apenas obtenía algo más del 3% de los sufragios, quedando en un poco lucido sexto lugar, pese a contar con el respaldo, al menos moral, de Hugo Chávez. A última hora de la noche, cuando ya se conocían los resultados, Menchú, no quiso hablar con los periodistas sobre los resultados de las elecciones y dijo en tono triste. "Ya hablé suficiente durante la campaña, y no volveré a hacerlo hasta el 2011, cuando competiré nuevamente por la Presidencia". Quizá uno de sus mayores problemas no sea el hecho ni de ser indígena ni de ser mujer, sino de ser desconocida por la mayor parte de los guatemaltecos, entre otras cosas porque reside largas temporadas fuera de su país.
La reducida votación de Menchú, que puede ser una sorpresa fuera de Guatemala, dentro del país no lo es. En Europa se suele asumir que hay una cierta unidad pan indígena, aunque en realidad existen 23 etnias diferentes, que hablan lenguas distintas. También se interpreta que el voto indígena debe ir a los indígenas, lo que no es así, ni tampoco necesariamente que éste deba orientarse a los candidatos más progresistas. Muchas veces se trata de un voto bastante conservador. En unos estudios cualitativos realizados en departamentos de alta población indígena en el interior del país tres meses antes de las elecciones se puso de manifiesto que una parte de los entrevistados pedía una nueva oportunidad para los militares, ante el deterioro del orden público producido en el país. Las maras y el narcotráfico, con su secuela de víctimas más un aumento en el sentimiento de inestabilidad, impunidad y corrupción ponían al desnudo uno de los principales problemas del país, la violencia, un problema sobre el que Pérez Molina basó su campaña: "mano dura", y que estará presente en los debates de cara a la segunda vuelta.
De cara a la segunda vuelta, con una elección totalmente distinta por delante, la cuestión de fondo es cuántos de los apoyos iniciales conservará cada candidato y cuántos más, de los que debieron abandonar, podrán sumar a sus filas. Para comenzar, ambos partidos tratarán a los votantes de la GANA, lo cual será complicado para uno y otro. A esto hay que sumar el hecho de que tradicionalmente en Guatemala se produce una disminución en la participación popular, lo que exigirá de los dos candidatos en liza un esfuerzo adicional para movilizar a los votantes que quieren conquistar. De este modo, los dos meses que quedan por delante verán una campaña muy dura, en la cual cada candidato intentará reforzar aquellas zonas donde obtuvo peores resultados (Colom en la capital y Pérez en algunos departamentos del interior). Con los resultados actuales, y a la espera de nuevas encuestas, el resultado de noviembre está abierto y todo puede ocurrir".
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