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Política      
EL INFORME

Golpes de estado en Latinoamérica, el regreso de un viejo conocido

Manuel Zelaya el último presidente latinoamericano derribado por un golpe de estado militar

Manuel Zelaya el último presidente latinoamericano derribado por un golpe de estado militar


Las Claves:
  • Desde el golpe contra Chávez en 2002 no había habido golpes de estado en América Latina.
  • Desde 1996 han caído Bucaram, Cubas, Mahuad, De la Rúa, Sánchez de Lozada y Lucio Gutiérrez por protestas ciudadanas no por golpes.
  • Sólo tres golpes han triunfado desde 1985: 1989 en Paraguay, 1992 en Perú y 2009 en Honduras.

Infolatam
Tegucigalpa, 28 de junio de 2009


(Especial para Infolatam, por Rogelio Núñez).- Hace 25 años hablar en América Latina de "golpe de Estado" era algo habitual. No había año en el que no hubiera un par de golpes, algunos exitosos. Pero con la consolidación de la democracia en los 80 y 90, los golpes de estado dejaron de estar presentes en el vocabulario latinoamericano. Desde el que sufriera en su día Hugo Chávez en 2002 no había vuelto a ocurrir nada semejante. Hasta que en Honduras, las Fuerzas Armadas decidieron hoy derribar a Manuel Zelaya

Los golpes de estado han sido una constante en la historia de América Latina. Desde el comienzo de su vida independiente en el siglo XIX los presidentes de los distintos países latinoamericanos sufrieron golpes de estado (el propio Simón Bolívar lo padeció) o los protagonizaron (igualmente Bolívar acabó siendo dictador).

A partir de los años 60 del siglo XX, y en especial desde el golpe de estado de 1964 en Brasil, los golpes de Estado en América Latina variaron. Ya no se trataba de golpes de estado liderados por un caudillo carismático sino que eran las Fuerzas Armadas como institución las que derribaban presidentes.

La era de los golpes de Estado

Eran los años 60, los años del peligro comunista: Fidel Castro había demostrado que el comunismo podía llegar al poder y que el camino más corto, si no el único, eran las armas. América Latina se pobló de guerrillas y las incipientes democracias perecieron a manos de las Fuerzas Armadas.

En 1964 cayó la democracia en Brasil, en 1966 y luego en 1976 en Argentina, en 1973 caía en Chile de la mano de Augusto Pinochet, más parecido a los viejos caudillos que a los modernos dictadores. En 1968 desaparecía la democracia de Perú, en 1972 de Bolivia y en 1973 de Bolivia y de Uruguay.

Los años 60 y 70 fueron años de plomo, años de represión y desparecidos (no de genocidos, por cierto). Años negros, por ejemplo los del Proceso de Reorganiación Nacional en Argentina (1976-83). Las Fuerzas Armadas, en el poder como institución, se comportaron como politicastros repartiéndose las migajas del estado.

Desde los año 80, con el regreso de la democracia, los golpes de estado en América Latina se han convertido en un rara avis. Sólo dos golpes triunfaron desde 1989. Uno fue en realidad autogolpe, el de Alberto Fujimori en Perú en 1992 que dio inicio a un régimen autoritario que se prolongó hasta 2000. El otro fue un golpe en toda regla: el encabezado por Andrés Rodríguez en Paraguay que terminó con la dictadura de Alfredo Stroessner.

Fujimori tuvo sus imitadores, unos imitadores muy desfortunados como Jorge Serano Elías que intentó dar un autogolpe en Guatemala con ninguna fortuna y acabó, hasta hoy, exiliado en Panamá. Hugo Chávez trató de derribar a Carlos Andrés Pérez en 1992 y logró un rotundo fracaso a corto plazo, pero le catapultó a la fama con su famosa rendición "por ahora" y siete años después conquistó por las urnas el poder

En los difíciles años 80 más que golpes hubo plantes militares, que buscaban salvaguardar privilegios para las Fuerzas Armadas. Eso fue lo que ocurrió en Argentina con los movimientos de los carapintadas contra Raúl Alfonsín en 1988 y después contra Carlos Menem en 1990. Igualmente, como pulso al poder para demostrar que aún era una institución a tener en cuenta fue el "boinazo" de Augusto Pinochet en el año 1991 contra el primer gobierno de la democracia, el de Patricio Aylwin

Los golpes de calle

Mucho más reciente y dentro de la categoría de golpe de estado se encuentra el que sufriera Hugo Chávez en 2002 y que le apartó del poder durante varios días. Pero el propio ejército finalmente acabó reponiendo a Chávez en el Palacio de Miraflores.

Años antes en Ecuador el coronel Lucio Gutiérrez saltó a la fama cuando aliado con los movimientos indígenas lideró una revuelta que terminó con el presidente  Jamil Mahuad derrocado. Pero el gobierno de concentración militar-indígena fue efímero.

Los golpes de estado han sido una rareza en estos años. Han sido sustituido por los golpes de calle: especie de sublevaciones populares en forma de grandes movilizaciones de protesta que acabaron con las presidencias de Abdalá Bucaram en Ecuador, en 1997, Raúl Cubas en Paraguay en 1999, Jamil Mahuad en Ecuador en 2000, Fernando de Rúa en 2001 en Argentina, Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia en 2003 o Lucio Gutiérrez en Ecuador en 2005.

Tradicionalmente, el ejército hondureño ha tenido mucho poder y ha mantenido grandes cotas de autonomía incluso una vez que regresó la democracia en 1982. Prueba de ello es que hasta 1998 no tuvo lugar una reforma constitucional que convirtió al presidente de la República, entonces Carlos Roberto Flores, en comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Flores pudo así nombrar a un civil ministro de Defensa, por vez primera en la historia hondureña. 

El golpe en Honduras es el regreso del viejo vicio del golpismo. Manuel Zelaya estaba en camino de cometer una ilegalidad pero no son las Fuerzas Armadas las que deben intervenir en ese contexto sino el Congreso el que debía haber culminado el proceso de destitución del presidente.

 
 

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