Infolatam
Madrid, 10 de enero 2008
La comunidad internacional se unió para aplaudir la liberación de Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, que pasaron seis años secuestradas por las FARC, y exhortó a la guerrilla colombiana a que entregue prontamente al resto de sus cautivos.
"Damos la bienvenida a la liberación de las rehenes y continuamos haciendo el llamamiento para que las FARC liberen a todos los rehenes en su poder, incluyendo a los tres estadounidenses", dijo una portavoz del Departamento de Estado de EE.UU. que pidió el anonimato. Rojas y González formaban parte del grupo de 45 secuestrados que las FARC pretende canjear por unos 500 guerrilleros presos, y en el que figuran los estadounidenses Marc Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes, cautivos desde febrero de 2003, así como la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, que además es nacional francesa.
"Francia se alegra profundamente", expresó el presidente de ese país, Nicolás Sarkozy. El rescate demuestra "que las cosas se mueven, que la movilización ha producido sus primeros resultados", declaró a la prensa Sarkozy, y apostilló: "redoblaremos los esfuerzos para que regrese el resto de rehenes, en primer lugar, Betancourt".
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, acogió con satisfacción la entrega y, según la portavoz Michele Montás, "espera que este gesto conduzca a la pronta liberación del resto de las personas secuestradas". "El secretario general condena con firmeza la práctica de los secuestros, que es una flagrante violación del derecho internacional humanitario", agregó la portavoz. Desde Bruselas, la Comisión Europea (CE) manifestó su esperanza de que la liberación de las dos mujeres sea "una señal premonitoria" de que todos los demás rehenes "serán liberados pronto".
"Hoy, más que nunca, nuestro pensamiento está con todos aquellos que siguen retenidos contra su voluntad por grupos armados en Colombia y con el sufrimiento que padecen sus familias", dijeron en un comunicado el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, y la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner.
A la demanda por la liberación de todos los cautivos se sumó el Gobierno de R. Zapatero, en España, que felicitó a todos los que han intervenido en esta liberación y, en especial, al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en un comunicado divulgado por el Ministerio de Exteriores. Amnistía Internacional (AI) dio la "bienvenida" a la libertad a Rojas y González de Perdomo y afirmó que la toma de rehenes es "una violación flagrante de la normativa humanitaria internacional, que puede constituir un crimen de guerra".
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, afirmó en Santiago que la liberación de las dos mujeres es "un primer paso esperanzador" en los esfuerzos por lograr la libertad de otros secuestrados. Insulza manifestó su confianza en que este episodio "constituya el inicio de una etapa que posibilite lograr un intercambio humanitario para la liberación de todos los secuestrados".
Por su parte, la presidenta argentina, Cristina Fernández, dijo que la participación de su país en la comisión internacional de garantes que a finales de 2007 esperó en vano la entrega de las cautivas, "valió la pena" pese a las críticas. "Argentinos: valió la pena. Valió la pena apostar a la esperanza, valió la pena apostar a la vida. Valió la pena, una vez más luchar contra los molinos de viento y aparecer como ingenuos", dijo. Previamente, su canciller, Jorge Taiana, había expresado la "gran satisfacción y alegría" del Gobierno por la liberación, lo que, en su opinión, constituye un "primer paso" hacia un canje humanitario.
Suiza, que también formó parte de esa comisión internacional de garantes, manifestó "alegría y alivio" y su disposición de seguir colaborando en la búsqueda de una solución al problema de los rehenes. El Gobierno de Brasil "recibió con satisfacción la noticia de liberación", señaló un comunicado de la Cancillería en el que también "se congratula" con Uribe y Chávez "por la sucedida conducción de los entendimientos que posibilitaron la liberación de las ciudadanas colombianas".
La Secretaría de Relaciones Exteriores de México, también felicitó en un comunicado a los Gobiernos de Colombia y Venezuela, así como al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), por la exitosa liberación de las dos mujeres. México se unió a la exhortación por "la pronta liberación del resto de los rehenes que aún permanecen en poder de las FARC, y cuyo cautiverio lastima a sus familias y a la comunidad colombiana en su conjunto".
El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó que la liberación de las dos cautivas va "a cambiar la historia de Latinoamérica" porque inicia una nueva forma de hacer política y calificó de "inédito, algo histórico" que la comunidad internacional se haya movilizado para "hacer presión" por los secuestrados. Para el presidente del Parlamento del Mercosur, el diputado uruguayo Roberto Conde, "lo ocurrido abre muchas perspectivas y la posibilidad de ampliar el diálogo y buscar nuevas ideas y propuestas para intentar avanzar en la búsqueda de la paz en Colombia".
De la misma forma, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, calificó como "buena señal para la paz" la liberación, mientras que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), celebró la noticia con la esperanza de que pueda "dar inicio a un proceso que lleve finalmente a un canje humanitario", según el portavoz de esa antigua guerrilla salvadoreña, Sigfrido Reyes.
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