EL ANÁLISIS

Gestos que marcan diferencias

 

La Nación
Buenos Aires, 20 de diciembre de 2007


"...la centrista Iglesia que lidera Bergoglio detestó siempre que Kirchner la haya obligado a solidarizarse con un obispo como el ex vicario castrense, Antonio Baseotto, que pertenecía a su ala muy minoritaria y conservadora. Jubilado Baseotto y cumplido el mandato constitucional de Néstor Kirchner, todo indica que la nueva presidenta rompió ayer esa frontera imperceptible y extremadamente rígida que separaba al gobierno de los obispos argentinos". (La Nación. Argentina)

"...Néstor Kirchner y Bergoglio se habían engarzado desde hace un año en una polémica sorda sobre el orden de las instituciones. Cuando el arzobispo de Buenos Aires asumió la presidencia de la Conferencia Episcopal, decidió pedirle entrevistas a los tres poderes del Estado. La Corte Suprema de Justicia recibió en el acto a la nueva conducción religiosa. El entonces vicepresidente Daniel Scioli y el también entonces titular de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini, les concedieron de inmediato a los obispos reuniones que fueron levantadas a último momento por orden de Kirchner. El ex presidente no aceptaba que la de él fuera la última reunión, la que cerraría ese ciclo de entrevistas; el orden debía fijarlo él y no Bergoglio.

Pero el cardenal se resistió a convalidar de hecho semejante intromisión de un poder constitucional sobre otro poder de la Constitución. "Las instituciones deben respetarse desde las formas más simples y sencillas", dijeron en su momento los que conocen al purpurado. Bergoglio nunca pudo, en definitiva, reunirse ni con Scioli ni con Ballestrini ni con Kirchner. El ex presidente se topó, así, quizá sorpresivamente, con un hombre de convicciones y de carácter tan fuertes como los de él mismo. Bergoglio fue uno de los pocos dirigentes argentinos, si no el único, que resistió y no aceptó las condiciones impuestas por el ex presidente.

...el hecho más importante y más inadvertido de los últimos tiempos fue una idea que Cristina Kirchner le deslizó al cardenal Bertone en la reciente reunión en Buenos Aires. Le comentó que había conversado con la presidenta chilena, Michelle Bachelet, para que ambas invitaran al Papa durante el año próximo, cuando se cumplirán 30 años desde la dramática intervención de Juan Pablo II para evitar una guerra inminente entre argentinos y chilenos.

Esa intervención sucedió en diciembre de 1978 y el Pontífice muerto pudo detener, horas antes, una guerra que hubiera marcado por décadas, feamente, la relación de argentinos y chilenos. Luego ocurrió la famosa mediación del cardenal Antonio Samoré, cuyo nombre lleva ahora uno de los pasos cordilleranos que unen a la Argentina y Chile.

Ya hubo reuniones del nuncio en la Argentina, Adriano Bernardini, con Bergoglio y otros obispos argentinos para analizar esa idea de la presidenta argentina.

A pesar de todo, uno de los asuntos que más incomodó a Bergoglio en los últimos años fue la permanente vinculación que se hizo de la Iglesia con la dictadura. Sea como fuere que haya sido aquello, lo cierto es que la Iglesia fue una de las pocas instituciones que hizo varias autocríticas y que los cardenales y obispos de aquella época ya no están en actividad. Por eso, la centrista Iglesia que lidera Bergoglio detestó siempre que Kirchner la haya obligado a solidarizarse con un obispo como el ex vicario castrense, Antonio Baseotto, que pertenecía a su ala muy minoritaria y conservadora.

Jubilado Baseotto y cumplido el mandato constitucional de Néstor Kirchner, todo indica que la nueva presidenta rompió ayer esa frontera imperceptible y extremadamente rígida que separaba al gobierno de los obispos argentinos".

Extracto del artículo publicado por el diario La Nación 

 
NEWSLETTER
 
REVISTA DE PRENSA
Enlaces de interésENLACES DE INTERÉS
Guía del ocioGUÍA DEL OCIO
 



 

SINDICACIÓN RSS

INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal  - Publicidad: Magnoliart SCom.  - Programación: Taller Digital