
El Tiempo
Bogotá, 6 de octubre de 2008
"Si la pelea sigue, Uribe estará poniendo en riesgo el referendo y los demás proyectos que congestionan la agenda legislativa; entre ellos, su plan B, la reforma que posibilita que él vuelva a aspirar al poder en el 2014. Pero si el mensaje que les llega a los uribistas -muchos de los cuales ven a Vargas con buenos ojos- es el de que el ex senador traicionó a su jefe, el jefe de Cambio Radical puede pagar una cuenta muy cara en materia de imagen". (El Tiempo. Colombia)
"...cuando el vicepresidente Francisco Santos acusó a Cambio Radical de quererse apoderar de la Cámara de Comercio de Bogotá, en cuya junta directiva hay dos varguistas: Enrique Vargas, hermano del ex senador, y José Blackburn. La andanada del Vice ocurre pocos días después de otro lío por el nombramiento de un adepto de Vargas en la Superintendencia de Salud, Édgar Castellanos, que la Casa de Nariño revirtió. Vargas asegura que él nada ha tenido que ver con esos asuntos, aunque fuentes de la Presidencia aseguran que, días atrás, el ex senador le reclamó en tono agresivo por el tema al secretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno.
Es verdad que el ex senador siempre ha jugado estos juegos y que por eso, el propio Presidente se ha referido a él como "clientelista redomado". Prueba de que Uribe no cree que lo dicho por Santos sea mentira, es el comunicado de la Casa de Nariño en el que se abstuvo de desmentirlo y dijo que respetaba sus opiniones. Pero también es cierto que el Gobierno les ha tolerado -y alimentado- a Vargas y a su grupo esos apetitos puesteros. De ahí que algunos pueden pensar, comenzando por el ex senador, que los actuales ataques buscan quitarles piso a sus aspiraciones presidenciales.
El resultado, por ahora, es un abierto distanciamiento de Vargas y buena parte de Cambio Radical frente al Gobierno. Vargas le ha pedido al Presidente, una y otra vez, que diga si aspira o no a un tercer período. Si Uribe no lo aclara, el ex senador se sentirá autorizado a activar su campaña. Y en eso, tiene toda la razón. Lo grave para Uribe es que si el abismo entre su administración y el ex senador se sigue abriendo, estará en peligro la aprobación del referendo reeleccionista, para el que hacen falta los votos de Cambio Radical y el apoyo en materia de trámite, entre otros, del presidente de la Cámara, Germán Varón, mano derecha de Vargas. Varón ya se opuso al trámite del proyecto en comisiones conjuntas, lo que habría agilizado su estudio.
Si la pelea sigue, Uribe estará poniendo en riesgo el referendo y los demás proyectos que congestionan la agenda legislativa; entre ellos, su plan B, la reforma que posibilita que él vuelva a aspirar al poder en el 2014. Pero si el mensaje que les llega a los uribistas -muchos de los cuales ven a Vargas con buenos ojos- es el de que el ex senador traicionó a su jefe, el jefe de Cambio Radical puede pagar una cuenta muy cara en materia de imagen. Y ese es el tamaño del drama de Germán Vargas Lleras: si quiere ser Presidente, tiene ahora que tomar distancia de Uribe; pero si lo hace, puede quedar como el cuervo que le sacó los ojos a quien lo crió".
Extracto del artículo publicado por el diario El Tiempo
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