Reforma
México, 4 de febrero 2008
"... Pemex, y sus pequeños requerimientos en términos de inversión en infraestructura, mantenimiento y exploración, fácilmente podría absorber todo el capital que pudiera aportar Slim. Y, al igual que lo hizo con Telmex, Slim pudiera ampliar y mejorar servicio, calidad y resultados financieros. Pero todo tiene su precio.... Si Slim llega a controlar no sólo Telmex, la Bolsa y Televisa, sino también Pemex, ¿pues de una vez por qué no entregarle la Secretaria de Hacienda a uno de sus hijos?". (Reforma. México)
"... un conglomerado personal del tamaño del de Slim, hijos, yernos y asociados, o tiene que lograr con Pemex lo que logró con Telmex o tiene que buscar oportunidades cada vez más grandes en el exterior (la opción es dejar de crecer rápidamente. Algo que aparentemente no le gusta mucho a uno que otro accionista...).
Y de ahí la enorme y creciente apuesta de Slim & Co. por la telefonía y otros negocios foráneos, especialmente en países sudamericanos. Pero aun aquí hay severos límites. Para empezar, muchos de estos países, ideológicamente, son anti-IP. Apostarle a Venezuela, Bolivia, Ecuador, inclusive Argentina, en este momento es, por decir algo, delicado. Y en otros países, como Brasil, Chile, Colombia, es poco probable que se tolere una macrodominancia nacional como la que ejerce en varias ramas industriales de México el señor Slim. Por ejemplo, no creo que ni Lula ni Uribe ni Bachelet permitirían que un mexicano controlara la tercera parte de la Bolsa del país.
Pemex, y sus pequeños requerimientos en términos de inversión en infraestructura, mantenimiento y exploración, fácilmente podría absorber todo el capital que pudiera aportar Slim. Y, al igual que lo hizo con Telmex, Slim pudiera ampliar y mejorar servicio, calidad y resultados financieros. Pero todo tiene su precio. Todos seguimos pagando el que no haya más Slims en México; son contados los empresarios arrojados y competitivos (basta ver lo que ocurrió con el desastre de las concesiones carreteras y aeroportuarias. Aun teniendo oligopolios, muchos tronaron por ineficaces).
Pero entregar Pemex pudiera implicar que a cambio de una mejora sustancial en servicio y finanzas pudiéramos acabar pagando precios altísimos durante décadas por el petróleo que se dice "es nuestro". Y esto también implicaría que la primera potencia económica real en México se volviera aún más dominante. Presidentes van y vienen, pero sólo Slim megacrece. Si Slim llega a controlar no sólo Telmex, la Bolsa y Televisa, sino también Pemex, ¿pues de una vez por qué no entregarle la Secretaria de Hacienda a uno de sus hijos? (Claro, si la alternativa es, como parece ser ahora, entregarle Pemex a Halliburton...).
Pero si Slim no puede, a su escala, duplicar su apuesta en México, ¿entonces qué le queda? Pues tendrá que irse a competir en el exterior, y quizás de nuevo a Estados Unidos. El lío es que hasta ahora Estados Unidos no ha sido campo fértil. Su CompUSA fue pantano sin salida. Vendió todo lo que tenía en MCI.
Pero ahora Estados Unidos entra a época distinta. Hay cierto pánico en las calles. Extranjeros huyen raudos tanto de la Bolsa como del dólar. Algunos bancos de Nueva York están en quiebra y buscan capital en Dubai, Hong Kong y Singapur. Y es precisamente en este tipo de aguas, llenas de sangre, que le gusta pescar a Slim. Pero a diferencia de Azcárraga Jr., Slim no ha buscado la opción de volverse ciudadano de Estados Unidos. Y esto limita severamente el tipo de compañía de medios o finanzas que pudiera comprar.
Y por eso mañana martes importa tanto. Porque durante los últimos años se han cultivado mutuamente Carlos Slim y Bill Clinton, al grado que Clinton declaró que Slim es el filántropo desconocido más importante del mundo (¿algo tendrá que ver con la donación de mil millones de pesos que Slim anunció durante la última la reunión de la Fundación Clinton?).
Y ahora resulta que el martes la señora Clinton intentará volverse la candidata del Partido Demócrata a la Presidencia de Estados Unidos. Lo que ocurra pudiera, en parte, determinar qué ocurre con la futura dirección y crecimiento de la fortuna de Slim...
... Con Hillary en la Casa Blanca, es perfectamente posible que, si los bancos americanos siguen en crisis, sea preferible que un amigo mexicano se adueñe de un gran banco que una gente desconocida de Abu Dhabi o China. Pero el tipo de apoyo legislativo y permisos requeridos para una inversión que transfiera una parte importante del control de las finanzas privadas de Estados Unidos dependen del apoyo político que se tenga. Y Slim ya hizo una apuesta muy pública que pudiera costarle si llega o McCain u Obama. Por lo cual el martes será día crucial. Si Hillary sale clara ganadora, pues también habrá en México gran ganón en potencia. Pero si no...
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