El informe del FMI señala que la reciente ola de capitales privados hacia los mercados emergentes está respaldada por unas posiciones de cuenta corriente más sólidas.
Infolatam
Washington 10 octubre 2007
Los países en desarrollo receptores de grandes flujos de capital deberían moderar el gasto público para mitigar así los efectos perjudiciales de esas entradas de dinero, como la apreciación del tipo de cambio real, según el informe semestral presentado ayer por el FMI.
Informe: FMI: Perspectivas Económicas Mundiales 2007
Esa es una de las principales conclusiones de un estudio publicado hoy por el Fondo Monetario Internacional (FMI), como parte de su volumen semestral "Perspectivas Económicas Mundiales", que se divulgará en su totalidad la semana que viene.
El organismo financiero insiste en que los grandes flujos de capital ofrecen ventajas a largo plazo para los países receptores pero pueden también crear "dificultades considerables" para la estabilidad macroeconómica. El FMI revisó para su estudio más de 100 casos de grandes entradas netas de capitales privados en un grupo de economías avanzadas y emergentes desde 1987.
Concluyó que el control del gasto fue la medida más eficaz para contener la apreciación del tipo de cambio real y aliviar la presión sobre la demanda agregada o demanda total de productos y servicios en una economía en un periodo determinado. Por el contrario, desaconsejó las intervenciones estatales para controlar los mercados cambiarios, al indicar que resulta "poco probable" que con ese sistema se logre moderar la apreciación real, fruto de un alza persistente en las entradas de capital.
El FMI insiste, asimismo, que existen pocos datos que demuestren que la aplicación de controles de capital más estrictos puede limitar la apreciación del tipo de cambio real o reducir la vulnerabilidad macroeconómica relacionada con un giro brusco de las entradas de capital. El Fondo señala que la reciente ola de capitales privados hacia los mercados emergentes se distingue de la registrada a mediados de la década pasada porque abarca a más países, está respaldada por unas posiciones de cuenta corriente más sólidas y se produce en medio de una integración mayor de la economía mundial.
El organismo recuerda que en el pasado los países que sufrieron fluctuaciones macroeconómicas más volátiles durante el periodo de entrada de flujos fueron aquellos con mayor déficit por cuenta corriente que afrontaban además mayores aumentos en la demanda agregada y el valor real de su moneda.
El estudio publicado hoy señala que los flujos netos de capital como porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) repuntaron en el 2004. El FMI prevé que esos flujos suban a los niveles de la década de los 90 durante este año.
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