Fidel Castro llegó al poder en 1959 tras derrocar al régimen de Fulgencio Batista
Infolatam
Madrid, 20 de febrero de 2008
Fidel Castro anunció ayer su retirada de la política tras 49 años en el poder. La historia del último medio siglo en América latina no se entiende sin la figura de Castro. Su triunfo aquel primero de enero de 1959 fue un parteaguas para la región y para la izquierda latinoamericana, parte de la cual (Hugo Chávez o Evo Morales) aún ahora le reivindica como hicieran los guerrilleros latinoamericanos de los años 60 y 70, Salvador Allende en los 70, los sandinistas en los 80.
Fidel Alejandro Castro Ruz es hijo de la emigración española, de un emigrante gallego enriquecido vinculado a las multinacionales norteamericanas en los años 30. Nació el 13 de agosto de 1926 en la localidad cubana de Birán y estudió con los jesuitas en el elitista Colegio de Belén, en la Habana.
Estudió derecho en la Universidad de La Habana, donde se forjó como líder estudiantil y donde según confesó "me hice revolucionario". Ya como abogado que se enfrentó al régimen dictatorial de Fulgencio Batista. Primero en el intento de asalto a un cuartel militar en 1953. Si a Hugo Chávez su frase de "por ahora" le hizo saltar a la fama, a Fidel Castro le ocurrió algo parecido. "Condenadme, no me importa, la Historia me absolverá", pronunciaba en 1953 ante el tribunal que le condenó por el asalto al Cuartel Moncada.
De la guerrilla al poder
Castro asumió su propia defensa en ese juicio en el que fue condenado a quince años de reclusión. En 1955 salió de la prisión de la Isla de Pinos gracias a una amnistía para presos políticos y en julio se exilió en México. Entre 1956 y 1959 lideró la guerrilla tras desembarcar en la isla desde el yate "Granma" en 1956. De los 81 miembros de la expedición sólo sobrevivieron 12 que se refugiaron en Sierra Maestra, desde donde reagruparon fuerzas. La lucha culminó con la caída de la dictadura de Batista en 1959 debida al desprestigio y corrupción del propio régimen y al impulso de los guerrilleros que avanzaron a finales de 1958 desde Sierra Maestra.
Como el propio Fidel Castro narra en su artículo de despedida en Granma: "la primera Asamblea Nacional se constituyó el 2 de diciembre de ese año (1976) y eligió el Consejo de Estado y su Presidencia. Antes había ejercido el cargo de Primer Ministro durante casi 18 años. Siempre dispuse de las prerrogativas necesarias para llevar adelante la obra revolucionaria con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo".
Sus primeras medidas le enfrentaron con la elite económica de la isla (reforma agraria) y con Estados Unidos (nacionalización de los bancos norteamericanos y alianza con la URSS). En 1961 EE.UU. rompería relaciones con la isla y dos meses después Fidel Castro se proclamaría socialista. Al día siguiente exiliados cubanos, apoyados por el gobierno de John F. Kennedy, desembarcaban en la Bahía de Cochinos donde el ejercito cubano les derrotaba.
De Bahía de Cochinos al bloqueo
En marzo del 62 el presidente Kennedy ordenó el bloqueo total de Cuba y en octubre, al tener constancia de la instalación de misiles y presencia de tropas soviéticas en la isla, decretaba el bloqueo a todos los buques con material bélico. La crisis de los misiles terminaba con la decisión del presidente soviético Nikita Krushov de retirarlos.
En los años 70 Fidel Castro buscó exportar la revolución. En ese contexto se produjeron las expediciones militares a Angola y Mozambique. En la región destacó el apoyo del castrismo a Salvador Allende (Castro estuvo un mes en Chile como gesto de apoyo a la "via chilena al socialismo"). Además, el castrismo apoyó activamente a las guerrillas de la región en especial al sandinismo, que alcanzó el poder en Nicaragua en 1979 y al Frente Farabundo Martín para la Liberación Nacional en El Salvador.
En los años 80, junto a un empeoramiento de la relaciones con Estados Unido con la llegada al poder de Ronald Reagan, Cuba perdió su sostén econmómico con la crisis de la URSS y la política de apertura de Mijail Gorbachov. El régimen se negó a iniciar la apertura e incluso aumentó la represión: fueron fusilados el general Arnaldo Ochoa, héroe nacional tras su presencia en Angola, y otros tres oficiales condenados por narcotráfico y "alta traición".
La crisis económica de los años 90 hizo que el régimen buscara nuevos apoyos e ingresos. El turismo desplazó en 1995 al azúcar como primera fuente de divisas. Estados Unidos siguió apretando el bloqueo a la isla: el presidente Bill Clinton promulgó la Ley Helms Burton, que endureció el embargo o bloqueo económico, comercial y financiero a La Habana y que establece que mientras un miembro de la familia Castro esté en el poder, el presidente de EEUU no podrá decidir el fin de la medida coercitiva. Los 90 fueron el conocido como período especial: el PIB se contrajo un 36% entre 1990-93. A partir de 1994 se inició una relativa recuperación llegando el PIB en 2007 a niveles similares a los de 1990
Chávez, su último aliado
El triunfo de Hugo Chávez en Venezuela en 1998 supuso la llegada al poder de un aliado político con dinero y petróleo. Venezuela se convirtió en el nuevo sostén del régimen. Castro y Chávez firmaron en Caracas el Acuerdo Integral de Cooperación, que suministra petróleo a cambio de servicios cubanos, sobre todo médicos.
En 2003 se inicio una nueva ola de represión contra la disidencia y 75 de ellos son condenados a importantes penas, lo que llevó a que la U.E. anunciara sanciones políticas.
Su, hasta ahora, última aparición pública fue el 26 de julio de 2006 cuando realizó una maratoniana jornada de discursos con motivo del día de la rebeldía nacional, la fecha más importante del calendario de la revolución cubana. Cinco días después, el 31 de julio, delegaba el poder en su hermano Raúl. Sobre su enfermedad se extendió el secreto de Estado que fue desvelado en enero de 2007 por el diario español El País que aseguró que señaló que no padecía cáncer ni una "enfermedad maligna", sino una grave dolencia intestinal de la que había sido intervenido reiteradas veces y de la que se estaba recuperando.
Un Castro recluido se dedicaba a recibir a dignatarios extranjeros como Hugo Chávez o Lula y a escribir artículos, hasta 80 por ahora, en el diario Granma. Castro sólo comenzó a hacer referencias a su futuro en diciembre cuando indicó que su deber no era "aferrarse a cargos", sino "aportar experiencias e ideas", no sin dejar de agregar que había que ser consecuente hasta el final, una frase que rápidamente recordó a su celebre "los revolucionarios no se jubilan".
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