Infolatam
Madrid, 17 de abril de 2008
La historia de Fernando Lugo encarna la lucha bíblica de David contra Goliath. Un obispo que ha conseguido desafiar a todo un partido-Estado como el colorado paraguayo que se ha mantenido 60 años en el poder. Lugo ha logrado concitar en torno a su figura el apoyo de amplios sectores de la oposición en un heterogéneo abanico que va de la extrema izquierda al centro-derecha.
Su aura religiosa ha atraído a amplios sectores populares que ven en él la posibilidad de la regeneración del país y la mejoría económica de los más humildes. Lugo ha basado su discurso en promesas populistas, en la polarización política y social, en la excitación del nacionalismo antibrasileño y en la cercanía con Evo Morales y Hugo Chávez.
Fernando Armindo Lugo Méndez nació el 30 de mayo de 1951 en San Solano, un pequeños pueblo del distrito de San Pedro del Paraná, en el departamento más pobre de Paraguay, Itapúa, a 400 kilómetros al sur de la capital, Asunción. Lugo procede de una familia de opositores a la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-89) y es sobrino de un caudillo popular y músico colorado Epifanio Méndez Fleitas.
Su contacto con la gente más pobre y su procedencia humilde le ayudó a conocer y a hablar muy bien el guaraní, la lengua de los sectores populares y campesinos paraguayos, aunque es hablada por la mayoría de la población.
A los 17 años, se hizo profesor, su primera y gran vocación, y se marchó a dictar clases en una escuela rural y estudió Ciencias Religiosas en Asunción. En 1977, cuando se ordenó como sacerdote, viajó a Ecuador a trabajar como misionero de la orden del Verbo Divino. Allí estudió sociología y economía y se acercó a la Teología de la Liberación para después viajar a Roma en 1983 para estudiar sociología y licenciarse en Doctrina Social de la Iglesia.
Su vocación política
En noviembre del 1992 fue nombrado superior provincial de los Misioneros del Verbo Divino en Paraguay y vicepresidente de la Confederación de Religiosos del Paraguay, para ser ordenado obispo en 1994. A mediados de los años noventa fue nombrado obispo en la diócesis de San Pedro, uno de los sitios más aislados y pobres de Paraguay.
Su acercamiento a la política y su posterior salto se produjo entre 2005 y 2007. A finales del 2004 pasa a ser obispo emérito y en menos de un año surge como una figura política por sus críticas al gobierno del presidente Nicanor Duarte Frutos. En marzo de 2006, Lugo encabezó el movimiento Resistencia Ciudadana que agrupaba a los principales partidos políticos de la oposición. El 19 de ese mes, es principal orador de una concentración de Resistencia Ciudadana que reunió a más de 30.000 personas frente a las sede del Congreso, para pedir el juicio político del presidente Duarte.
El 25 de diciembre de 2007, Lugo, de 55 años, leyó un mensaje a la nación para anunciar su decisión de abandonar su condición de sacerdote para encabezar un amplio movimiento popular para postularse a la presidencia por la Alianza Patriótica por el Cambio (APC), una coalición opositora de nueve partidos (incluido el segundo más importante del país, el Liberal Radical Auténtico) y más de 20 grupos sociales, campesinos, indígenas y sindicales. Esta decisión le valió que El Vaticano le suspendiera "a divinis" por considerar que Lugo "permanece en el estado clerical y continúa estando obligado a los deberes a él inherentes, aunque suspendido en el ministerio sagrado".
Los planteamientos ideológicos de Lugo
Lugo no ha ocultado en varias ocasiones su cercanía con los presidentes de Bolivia, Evo Morales; y de Venezuela, Hugo Chávez "pero con independencia, sin importar modelos de nadie". El mensaje de Lugo ha estado apoyado en dos pilares: un fuerte nacionalismo antibrasileño y un discurso claramente populista y polarizador (pobres vs ricos): "con la unidad del pueblo se va a derrocar a la rosca mafiosa que tanto daño ha hecho al país".
En cuanto al mensaje nacionalista antibrasileño, Lugo centra su campaña en renegociar el Tratado de Itaipú con Brasil: "por fin alguien le hace doler la cabeza al Brasil, ellos pasaron 34 años de entrega, de donación, reclamamos lo justo para el Paraguay, lo haremos así mañana, pasado, hay un trabajo de un año y medio de conciencia ciudadana, recuperación de la soberanía hidroeléctrica en el Paraguay y seguiremos adelante, creo que ese dolor de cabeza es de un sector de Brasil, nosotros queremos negociar con el pueblo brasileño que es conciente de que el tratado es injusto".
Lugo ha encarnado el mensaje del cambio y se ha apoyado en el hastío hacia el gobierno colorado tras 60 años en el poder. Su mensaje responde a los deseos de regeneración y lucha contra la corrupción; "Hay una rosca mafiosa que acapara todo y que debe desaparecer, nuestro gobierno va a ser un gobierno de honestos y eficientes, tenemos la oportunidad de cambiar la historia del país, con su voto el pueblo puede cambiar la historia".
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