
El Universal
México D.F., 12 de febrero de 2008
"... ¿Pero qué gana el Presidente mexicano abanderando una fuerza que está más allá de sus fronteras? Puede ganar mucho. No sólo por el nivel de interlocución que su ascendencia en las comunidades de mexicanos puede darle con cualquiera de los aspirantes, demócrata o republicano.. sino porque la fuerza de los migrantes también es creciente en la política nacional". (El Universal. México)
"...Como un hombre neutral que corre por el campo de batalla esquivando el fuego cruzado, así se mueve Felipe Calderón en Estados Unidos. La visita que ayer comenzó el Presidente mexicano por varias ciudades de la Unión Americana oscila entre el oportunismo de aprovechar la efervescencia electoral para posicionar su discurso en favor de los migrantes y el riesgo de no tomar partido por ninguno de los aspirantes en la apretada disputa por las candidaturas presidenciales demócrata y republicana.
El de Calderón es un intento evidente por abanderar la causa de los mexicanos que legal o ilegalmente viven del otro lado del río Bravo, y por tratar de ganar votos y apoyos en la fuerza emergente que representan los hispanos en Estados Unidos. El voto de los latinos -y con ellos el de los casi 13 millones de mexicanos que forman la primera minoría de la comunidad hispana- serán un factor decisivo para definir al próximo presidente de la nación más poderosa del mundo.
Son una fuerza social y política emergente que ya demostró, en las marchas multitudinarias del año pasado, su capacidad de movilización. Les faltaba organización para poder influir en las elecciones, pero a partir de aquellas demostraciones, su capacidad de organizarse creció y se ha ido perfeccionando. A tal grado que ahora, muchos analistas los ven como el sector que puede ser determinante para definir, primero las disputadas candidaturas de los dos partidos y, en noviembre, la votación presidencial.
¿Pero qué gana el Presidente mexicano abanderando una fuerza que está más allá de sus fronteras? Puede ganar mucho. No sólo por el nivel de interlocución que su ascendencia en las comunidades de mexicanos puede darle con cualquiera de los aspirantes, demócrata o republicano, que salga triunfador de las primarias, sino porque la fuerza de los migrantes también es creciente en la política nacional.
Además de su influencia por el envío de remesas, que representan la segunda fuente de divisas para el país -con todo y los pronósticos de una caída en los envíos por la recesión en EU-, los migrantes ya pueden votar en elecciones presidenciales en México y es muy probable que en un futuro no muy lejano también lo hagan en votaciones para el Congreso.
Si bien en los comicios presidenciales de 2006, el voto de los mexicanos radicados en EU fue meramente testimonial y apenas si alcanzó los 30 mil sufragios, todo apunta a que en 2012 la participación será mayor y tendrá más impacto en la competencia electoral en el país. Calderón sabe del potencial que tiene el voto migrante en futuras elecciones y sabe también que, aun con la escasa participación hace dos años, el PAN y él fueron los más favorecidos por los votos de los paisanos. 58% del total de votos procedentes de Estados Unidos en la pasada elección presidencia fueron para el PAN, 34% para la Coalición por el Bien de Todos y apenas 4% para el PRI.
Desde noviembre del año pasado, Calderón había anunciado que en este 2008 tendría varias visitas a los mexicanos en Estados Unidos para estar apoyando sus demandas para una reforma migratoria que resuelva su situación en el país vecino. No fue casual aquel anuncio, después de que en Los Pinos les molestó mucho la presencia, por aquellas fechas, de Marcelo Ebrard en Los Ángeles, donde el jefe de Gobierno capitalino inauguró una casa de los migrantes del DF en California.
Ese es el otro objetivo de la gira que realiza por las principales ciudades hispanas de Estados Unidos el Presidente: al tiempo que quiere capitalizar la creciente fuerza hispana, también busca neutralizar las acciones y estrategias que han tomado otros políticos para avanzar en ese gran mercado electoral del otro lado del Bravo. Ebrard y sus habilidades les preocupan mucho, pero no es el único, porque hay varios gobernadores que llevan tiempo trabajando el tema de los migrantes y que han construido incluso redes políticas en el vecino país con las organizaciones de mexicanos.
Es la disputa por un botín electoral que está más allá de nuestras fronteras y el Presidente ya le entró a ese juego...".
Extracto del artículo publicado por El Universal
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