
El Tiempo
Bogotá, 30 de marzo de 2008
"... El gran interrogantes es, obviamente, la respuesta que dará la guerrilla a esta oferta del Gobierno. Es previsible: la aceptarán siempre y cuando el intercambio humanitario se realice en la zona despejada de Florida y Pradera. Así pensarán que le devuelven la pelota al Gobierno.". (El Tiempo. Colombia)
"El Gobierno ha resuelto superar uno de los principales obstáculos para realizar el intercambio humanitario: la excarcelación de los guerrilleros condenados por delitos de lesa humanidad. Eso abre la posibilidad de que los guerrilleros eventualmente excarcelados, si las Farc liberan a los secuestrados, sean muchos más y, además, mucho más importantes. La pelota regresa al campo de las Farc.
El gran interrogantes es, obviamente, la respuesta que dará la guerrilla a esta oferta del Gobierno. Es previsible: la aceptarán siempre y cuando el intercambio humanitario se realice en la zona despejada de Florida y Pradera. Así pensarán que le devuelven la pelota al Gobierno.
Si así procedieran, se estaría demostrando una vez más que a las Farc les interesa mucho más el despeje que el intercambio humanitario. O, en otros términos, que el despeje es el fin y el intercambio es el medio, que buscan el intercambio para lograr el despeje y no éste para lograr aquel.
El despeje se ha convertido para la guerrilla en un objetivo más cotizado que la excarcelación de los guerrilleros; entre otras cosas, porque buena parte de ellos -tal vez la mayoría-, una vez liberados, no van a regresar a la guerrilla. Para las Farc, el intercambio humanitario es un pulso político contra el Gobierno y la prueba de su éxito es la obtención del despeje.
Más aún; después de los golpes militares que han sufrido recientemente, y ante la imposibilidad de devolverlos en el mismo terreno, para las Farc es urgente lograr un éxito político muy pronto y este es el despeje, que para ellos significa casi un reconocimiento de hecho como fuerza beligerante...el eventual fallecimiento de Íngrid Betancourt por enfermedad les supondría un fracaso político del que les será imposible recuperarse.
El Gobierno está jugando audazmente y al límite de sus posibilidades. Por ello, si ya está dispuesto a excarcelar a guerrilleros condenados por delitos de lesa humanidad mediante la figura de la suspensión de la pena, debería atreverse a dar el último paso, si la guerrilla rechaza su propuesta. Esta última carta sería la excarcelación unilateral de todos los guerrilleros, sin exigir la liberación previa de los secuestrados.
Sin los guerrilleros en las cárceles, las Farc ya no tendrían ninguna excusa para mantener en su poder a los secuestrados y tampoco podrían obtener ningún triunfo político con su liberación. El reconocimiento nacional e internacional sería para el Gobierno.
...la mayoría están dispuestos a aceptar la condición gubernamental de comprometerse a no regresar a la guerrilla. Por esta razón, esa excarcelación no supondría un fortalecimiento militar de la guerrilla.
...Esta medida pondría a las Farc contra la pared, nos evitaría el aprovechamiento político que Chávez y otros buscan seguir haciendo del intercambio, y el Gobierno se quitaría de encima la responsabilidad de estar buscando salidas para un problema que él mismo no ha generado. Aparte, claro, que le quitaría de la mano a la guerrilla la última carta que tiene en el juego político antes de someterse a una negociación de paz en las condiciones del Gobierno".
Extracto del artículo publicado por el diario El Tiempo
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