EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

Estrategias nacionales de desarrollo

 

Infolatam
Caracas, 29 de julio de 2008


(Especial para Infolatam),.

"... Se requiere mayor activismo, desde luego, pero desde un Estado que actúe estratégicamente sobre la transformación de tejido productivo. Que ponga en el desarrollo de las cadenas de valor y de las ganancias de productividad el eje sobre el cual confluyan una serie de factores macroeconómicos (o ambientales) y microeconómicos que bien pueden ser manejados desde el ángulo de las políticas públicas. Esta necesidad se irá haciendo cada vez más apremiante en la misma medida que el espacio para la improvisación y la búsqueda de anacronismos se reduzca"

Rápidos e insospechados cambios se han venido dando en los países de Latinoamérica, cuando no en el orden político, en las preferencias electorales, en el clima intelectual y en el posicionamiento de los países frente a los difíciles e inciertos desafíos del mundo global. El consenso alrededor de la hegemonía de los partidos tradicionales se ha roto en muchos países; dando paso a nuevos liderazgos, en algunos casos de signo populista. Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, Ecuador, y Venezuela, por sólo nombrar los casos más emblemáticos, han dado giros de este signo. En el terreno económico después de casi veinte años de hegemonía de políticas económicas orientadas por el neo-liberalismo, el desconsuelo o el sentimiento de desazón se ha hecho de igual manera presente dando lugar a una búsqueda aun incierta de modelos o agendas alternativas.

Identificar los elementos comunes de las agendas gubernamentales orientadas a dar respuesta a los problemas estructurales de estos países no es tarea fácil, pero en todos ellos proliferan los programas sociales: en unos casos asistenciales y focalizados en palear la pobreza, en otros casos, de mayor cobertura, para dar respuesta a la ampliación de los derechos sociales. Nada de esto tiene que estar mal, pero una deficiencia muy notoria es la poca imaginación y quizás el escaso compromiso que estos gobiernos muestran en la promoción de transformaciones muy requeridas en la estructura productiva que permita generar empleo o puestos de trabajo de buena calidad y sostenibles en el tiempo.

La conexión vital que existe entre la promoción de la malla productiva interna, el empleo y el combate a los factores estructurales de la pobreza no ha sido comprendida. Distraídos por un ciclo favorable en los términos de intercambio y un mayor dinamismo en el valor de sus exportaciones de materias primas y otros productos primarios, ahora vemos caer tímidamente las tasas de desempleo sin que nadie se percate que, en el mejor de los casos, es el desempleo cíclico atado a actividades de bajo valor agregado el que está disminuyendo. Pero en sólo 30 años latinomerica duplicará su población en edad de trabajar y requerirá bastante más que una bonanza exportadora de bienes primarios para dar respuestas efectivas a las demandas de la sociedad. Se hace inminente construir nuevas estrategias nacionales de desarrollo.

Desde las agencias para el desarrollo regional (como la CEPAL) y en ciertos círculos académicos e intelectuales de los países desarrollados, algunas voces vienen vislumbrando la necesidad de repensar o revaluar el papel que juegan los gobiernos y la sociedad frente al proceso de desarrollo económico. Hace escasamente unos años atrás, en su carácter de Secretario Ejecutivo de la CEPAL, José Antonio Ocampo, señalaba la necesidad de “retomar la agenda de desarrollo”, un mensaje que ha seguido vibrando en el discurso del  actual Secretario Ejecutivo, José Luis Machinea.

Conviene recordar que Dani Rodrik una de las voces más influyentes en el estudio de los problemas del desarrollo, ha advertido desde hace ya algún tiempo que “la integración global no debería convertirse en un sustituto de las estrategias de desarrollo” y Ha-Joon Chang, otro experto en temas del desarrollo de la Universidad de Cambridge, ha puesto recientemente en relieve la importancia histórica de las estrategias nacionales de desarrollo en la evolución moderna de las grandes naciones industriales.

Las estrategias nacionales de desarrollo que reclama latinoamérica no pueden responder a las realidades de hace 40 o 50 años atrás. Por ello el modelo Estado-céntrico, como bien lo señala el economista chileno Oswaldo Sunkel, es un anacronismo. Se requiere mayor activismo, desde luego, pero desde un Estado que actúe estratégicamente sobre la transformación de tejido productivo. Que ponga en el desarrollo de las cadenas de valor y de las ganancias de productividad el eje sobre el cual confluyan una serie de factores macroeconómicos (o ambientales) y microeconómicos que bien pueden ser manejados desde el ángulo de las políticas públicas. Esta necesidad se irá haciendo cada vez más apremiante en la misma medida que el espacio para la improvisación y la búsqueda de anacronismos se reduzca.

 
NEWSLETTER
 
REVISTA DE PRENSA
Enlaces de interésENLACES DE INTERÉS
Guía del ocioGUÍA DEL OCIO
 



 

SINDICACIÓN RSS

INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal  - Publicidad: Magnoliart SCom.  - Programación: Taller Digital