
Pulso
La Paz, 23 de febrero de 2008
" en otras ocasiones Evo Morales ha sostenido tesis todavía más increíbles. ¿Por qué no lo hizo ahora? Una posible causa es la siguiente: Estados Unidos acaba de renovar los privilegios arancelarios de Bolivia, con lo que el humor antiimperialista del gobierno se halla menos virulento."(Pulso. Bolivia)
"...Con esta historia, el gobierno desvió las críticas en otra dirección. Pero sólo eso. No llegó a acusar a Washington de lo sucedido; únicamente dijo que era obra de unos agentes que Estados Unidos entrenó en el pasado. Por cierto, hubiera sido difícil sostener que la Embajada de Estados Unidos ordenó que unos precarios policías sacaran unas inocentes fotos a unos políticos más bien derechistas y luego las entregaran a los medios, sólo para perjudicar a este gobierno. Sin embargo, en otras ocasiones Evo Morales ha sostenido tesis todavía más increíbles. ¿Por qué no lo hizo ahora? Una posible causa es la siguiente: Estados Unidos acaba de renovar los privilegios arancelarios de Bolivia, con lo que el humor antiimperialista del gobierno se halla menos virulento.
Por otra parte, tampoco resulta muy verosímil que este caso pruebe exclusiva y directamente la persecución gubernamental en contra los adversarios del régimen, como cree la oposición. El que las fotos hubieran llegado a los medios muestra que no fue una operación planificada o, por lo menos, que se salió completamente fuera de control. Y con ello la hipótesis de los grupos irregulares cobra mayor credibilidad.
Parece entonces que el gobierno dice una parte de la verdad. Si bien es posible que ahora -como en el pasado- el Estado boliviano esté escuchando las llamadas y siguiendo selectivamente a los ciudadanos que considera peligrosos para el poder, no es probable que lo esté haciendo de forma centralizada y ordenada, a la manera del M-15 de James Bond. Habría que apostar que es exactamente al revés y estamos ante un conjunto de camarillas que, constituidas en distintas etapas de la historia democrática del país, operan de forma muy flexible, a medias como grupos de funcionarios y a medias como asociaciones de mercenarios.
Por otra parte, la lógica nos indica que estas organizaciones seguramente intentan servir al gobierno, que es el que está en mejores condiciones de recompensarlos y dejarlos medrar. Esto explica por qué la mayor parte de las fotos que llegaron a los medios estaban consagradas a las andanzas de los personajes de la oposición.
Por raro que parezca, el tema no se agota aquí. Ha sucedido algo más, una de esas casualidades que sólo son posibles en la vida real. Justo cuando los funcionarios del gobierno apretaban sus espaldas contra las cuerdas, arrinconados por el "Watergate criollo", un becario estadounidense denunció que un funcionario de la embajada de su país le había pedido que si durante su permanencia en Bolivia se encontraba con cubanos y venezolanos, se lo informara. Casi de inmediato, increíblemente, la embajada estadounidense lo confirmó. Realmente había ocurrido. Realmente había existido alguien capaz de cometer una torpeza semejante. Contrita, la embajada tuvo que dar explicaciones (pedir disculpas) al gobierno. Y éste, jactancioso, las aceptó.
Si se lo piensa bien, una cosa no tiene mucho que ver con la otra, pero siempre será posible homologarlas y decir que prueban ciertas actitudes. La actitud norteamericana de meterse más allá de donde debe; la actitud gubernamental de ponerle freno al "imperio". También puede suponerse que la coincidencia en el tiempo de ambos hechos es la evidencia de la gran conspiración universal en contra del gobierno de Evo Morales, el cual así, de una forma realmente mágica, se las arregla para terminar como víctima incluso cuando los rostros que salen en las fotografías pertenecen a sus adversarios.
Lo que nos lleva a otro término bélico: "Guerra psicológica".
Extracto del editorial de la revista Pulso
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