EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

España: ¿Adiós América?

 

Infolatam
Paris, 10 de julio 2007


"...Madrid podría rivalizar con Miami para convertirse en un hub empresarial latino-americano. Es decir un centro de operaciones y decisiones para empresas europeas volcadas hacia América latina que podría asentar sus cabeceras latino-americanas en la península. También España podría ser el punto de entrada hacia Europa de las multinacionales latinas, algo que ya emprendieron empresas mexicanas como Cemex o Pemex".

En apenas una década, la economía española ha dado un giro espectacular. Este giro no hubiera sido posible sin la combinación de tres apuestas: una apuesta europea; una latino-americana; y una tercera por une economía política audaz y pragmática. El símbolo de esta espectacular emergencia es sin duda la metamorfosis experimentada por el mundo empresarial español.

Las empresas ibéricas emprendieron, a lo largo de los noventa, un audaz viaje trasatlántico que las convirtió en jugadores globales. Para España, América Latina fue sin duda el trampolín internacional a partir del cual las empresas españolas se convirtieron en multinacionales. Así, de la mano del continente latino, entre 1996 y 2006, en menos de diez años, el perfil de las corporaciones españolas cambió de manera radical, convirtiéndose algunas de ellas en multinacionales punteras en sus sectores.

A partir de los mediados de la década de los 2000, las empresas iniciaron una segunda fase de internacionalización, buscando oportunidades más allá de los mundos latinos, en particular en los países OCDE y los asiáticos. A la latino-americanización de la década anterior, está ahora sucediendo una globalización acelerada. Una nueva etapa de internacionalización se está abriendo. Esto no significa que las empresas españolas estén dando las espaldas a las Américas. Todo lo contrario.

En primer lugar, siguen invirtiendo en la región, no sólo capital, sino también procesos y tecnologías. Muchas tienen relativamente bien completas sus franquicias regionales, en particular los bancos o los grandes operadores de servicios eléctricos o de telecomunicaciones. Quedan todavía algunas asignaturas pendientes o potenciales de inversión, en particular en Brasil en el sector financiero o en el energético y eléctrico en México. Sin embargo, en ambos casos, por razones sea de oportunidades de mercado, como en Brasil en el sector financiero, o simplemente porque no existen posibilidades de inversiones al estar los sectores cerrados a la presencia extranjera, como en México en lo energético, estas oportunidades son todavía virtuales. En el futuro puede que ventanas de entrada se presenten, como la que intenta aprovechar el Santander en Brasil, intentando hacerse con los activos del Banco Real de ABN Amro en el país.

Hay otros sectores dónde los potenciales de inversiones siguen siendo importantes como por ejemplo el de infraestructuras, la construcción o las llamadas energías verdes, sectores dónde España cuenta con operadores de gran tamaña en búsqueda de oportunidades internacionales. Muchas de éstas se dieron en los países de la OCDE o en Asia, algunas en América latina. El potencial aquí sin embargo sigue vigente.

A esta vinculación directa, existen otros segmentos más indirectos, dónde el potencial de los mercados latinos todavía queda por explorar. Uno de ellos es el de los latino-americanos asentados tanto en Estados-Unidos como en España. Por ello bancos como BBVA invirtieron fuertemente tanto en México como en Estados-Unidos. Igualmente todo lo vinculado a las remesas y servicios a inmigrantes pero también a los empresarios y empresas latinas asentadas tanto en EEUU como en Europa constituyen ejes de desarrollo.

Pero podríamos imaginar que España capitalizara más todavía sobre este gran impulso y apuesta latina. Hoy en día las ciudades españolas son las ciudades europeas mejor conectadas con el continente latino. Madrid podría rivalizar con Miami para convertirse en un hub empresarial latino-americano. Es decir un centro de operaciones y decisiones para empresas europeas volcadas hacia América latina que podría asentar sus cabeceras latino-americanas en la península. También España podría ser el punto de entrada hacia Europa de las multinacionales latinas, algo que ya emprendieron empresas mexicanas como Cemex o Pemex.

Es más, ¿porqué no imaginar que las empresas chinas o rusas que deciden buscar mercados latinos no lo hagan desde España? Hace unos meses la china Huawei, llevada de la mano por Telefónica, decidió implantarse en Málaga. Telefónica es uno de sus mayores clientes en el mundo, una empresa que le abrió las puertas grandes de las Américas. Empresas como Huawei podría decidir tomar pié también en España para sus centros de decisiones latino-americanos.

España tiene parte de su destino en Europa y en América latina. Ambos continentes fueron y seguirán siendo su suerte. Es de esperar que ésta se siga ahondando. Más allá del ladrillo habrá que imaginar nuevas dinámicas de inserción internacional. América, al igual que Europa y Asia, pueden de nuevo ser ejes centrales y vitales de este nuevo impulso internacional.

 

 
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