ESPECIAL PARA INFOLATAM

Análisis realizado por Lourdes Sola

Es la economía, es la política pero... ¿y las reglas del juego? ( y 2 )

 
 

Infolatam
Sao Paulo 20 de marzo 2006


¿En qué medida el concepto de populismo, reducida su dimensión fiscal y monetaria, dará cuenta del hiper presidencialismo que caracteriza el escenario político brasileño?

Las tensiones entre el Legislativo y el Judicial pasarán por un nuevo test de estrés en los próximos quince días. El Tribunal Superior Federal dirá la última palabra sobre uno de los principales parámetros del partido electoral, la regla de la verticalización.

Desde las elecciones de 2002, los partidos no pueden hacer alianzas en los estados diferentes a las alianzas para las elecciones presidenciales. Es alta la probabilidad de que el Tribunal Supremo Federal reitere la anterior decisión anterior del Tribunal Supremo Electoral (STE), que declaró inconstitucional el cambio de reglas a menos de un año de las elecciones a pesar de que la medida fue votada por el Congreso en el mes de enero con especial interés por parte del Presidente Lula.

El recurso al STF, decidido de común acuerdo entre los Presidentes de la Cámara y del Senado, con la anuencia de la mayoría de los parlamentarios, y la promulgación posterior por el Congreso de enmienda constitucional aboliendo la verticalización ponen de relieve una elevación de la apuesta por parte de la clase política y deberán poner a prueba la autoridad, ya quebrantada, del STF.

En contraste con la opinión pública informada, prevalece un clima de optimismo en los mercados financieros brasileños cuyos representantes destacan la "no contaminación de la economía por la política" como un avance histórico, lo cual es solo en parte verdad. Ante estos hechos caben algunas cuestiones: el uso intensivo por parte del Ejecutivo de recursos, que confirma la tendencia a la judicialización de la política, acaba por perder funcionalidad como recurso político para el propio gobierno.

Este nuevo panorama, cuyo deterioro se centra en el Ministro de Hacienda, Antonio Palocci, representa un reto político y conceptual. ¿Continuará la economía blindada, ante de la hipótesis más benigna de que Palocci no tendrá legitimidad para ser Ministro de Hacienda, en el caso de que Lula sea reelegido? ¿En qué medida el concepto de populismo, reducida su dimensión fiscal y monetaria, dará cuenta del hiper presidencialismo que caracteriza el escenario político brasileño? Por último, ¿en qué medida y con qué velocidad la percepción circunscrita hoy a la opinión pública, se filtrará al gran electorado?

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