
Infolatam
Madrid, 26 de diciembre 2007
(Especial para Infolatam)
"... Nadie osó preguntar al nuevo libertador, siempre la sombra de Bolívar, por qué no se depositan los rehenes en el aeropuerto colombiano sin más espectáculo. Son demasiados los indicios de que éstos y tantos otros se encuentran en suelo venezolano, como para no atribuir este nuevo espectáculo a una nueva maniobra de imagen. Lo tremendamente serio del caso es la capacidad de interlocución con los terroristas, tanta que son demasiadas las voces que se preguntan hasta dónde llega la mediación y cuándo comienza la complicidad".
Al más puro estilo circense, "pasen señores y vean", el caudillo venezolano quiso ayer recomponer su maltrecha figura ante propios y extraños, tratando de humillar a su homólogo colombiano, el demócrata Álvaro Uribe. Entiéndanse por propios a sus connacionales, de los que bastantes más de la mitad acaban de decirle en referendo que ya está bien. Y por extraños ténganse en este caso a sus socios en ese movimiento subvencionado por los petrodólares llamado "socialismo del siglo XXI", necesitados de luz después de haber visto cómo alguien puede hacer callar al profeta.
En conferencia de prensa y puntero en mano, como el domador en la jaula, puso en manos del presidente colombiano la suerte de los tres rehenes que, de medio millar, "humanitariamente" liberan ahora los terroristas de las FARC. Obviamente, Uribe no tuvo otra respuesta que la aceptación el envite, concretado en el paso por el cielo colombiano de al menos cinco aeronaves venezolanas.
El plan, que Chávez calificó de transparente con la mayor solemnidad de que era capaz, es realmente chusco. En cinco aeródromos próximos a la selva entre ambos países, el caudillo tenía listos para traspasar la vecina frontera otros tantos "operativos" y llegar al aeropuerto colombiano de Villavicencio. Muy serio, y después de rogar cautela porque peligran vidas, afirmó que ese abanico de puntos de salida del escuadrón de rescate, La Fría, Guasdualito, Santo Domingo, Puerto Ayacucho y Elorza, era una exigencia de los terroristas, quienes, al parecer, no ponían especiales precauciones ante el hecho de que desde el aeropuerto ya colombiano de Villavicencio partiera una nueva comitiva, esta vez de helicópteros, hasta el misterioso lugar decidido por las FARC, y obviamente conversado con Chávez, para efectuar la entrega de los secuestrados.
Nadie osó preguntar al nuevo libertador, siempre la sombra de Bolívar, por qué no se depositan los rehenes en el aeropuerto colombiano sin más espectáculo. Son demasiados los indicios de que éstos y tantos otros se encuentran en suelo venezolano, como para atribuir este nuevo espectáculo a una nueva maniobra de imagen. Lo tremendamente serio del caso es la capacidad de interlocución con los terroristas, tanta que son demasiadas las voces que se preguntan hasta dónde llega la mediación y cuándo comienza la complicidad.
"Pasen señores, pasen y vean", que en la pista central brillan estrellas rutilantes como la del ex presidente Kirchner, "garante" de la operación. Y, sobre todo, ¿dónde va a encontrar usted en estas fechas mayor acontecimiento noticioso? Es el circo mediatico. ¿Por qué no se callará?
INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal - Publicidad: Magnoliart SCom. - Programación: Taller Digital