
Dario de América
Nueva York, 20 de enero 2008
"... Este pueblo, supuestamente tan politizado y con alto apoyo a quienes gobiernan vive su agonía cada día con menos resignación, ya se queja más abiertamente, pues las expectativas nuevamente insufladas se están convirtiendo en otra decepción." (Diario de América)
".... Para la propaganda oficial ¨estamos llamados a un combate¨, y la estrategia es el ¨voto unido¨ de los revolucionarios y los patriotas. Se dice que los enemigos apuestan por la división, la confusión...porque ¨quieren mostrarnos débiles para atacar¨.
....La campaña propagandística denota preocupación por que los resultados que anunciarán sobre la participación ciudadana sean demasiado distantes de la realidad. Al parecer no les resulta ya suficiente la compulsión mediante las reuniones en las cuadras y la existencia de centros de votación a pocos pasos del hogar del votante so pena de tener consecuencias en todos los aspectos de su vida si faltaran.
¿Y qué dice el pueblo en la calle sobre las elecciones? Nada o que son lo mismo de siempre. Indiferencia ante un ejercicio tan importante como elegir a quienes deberán legislar durante los próximos años, en momentos en que el país lleva año y medio con una dirección provisional y se supone que ahora estos diputados designen el Consejo de Estado que ejecutará los cambios que ha anunciado el General Raúl Castro. Andar La Habana a comienzos de 2008 no se diferencia mucho de épocas anteriores....
Estos isleños siempre se destacaron por el temperamento dinámico, la chispa hilarante y el optimismo creativo. Han sucumbido esas características en el curso de los años de decepciones y agotamiento por las carencias cotidianas. La mayor parte de la población nació después de 1959. Sus padres apoyaron entusiastamente un proceso de cambios llamado Revolución que prometía igualar oportunidades, resolver las necesidades y propiciar los bienes materiales fundamentales de todos los ciudadanos.
En cambio la vida es una ¨lucha permanente para sobrevivir¨. Ese es el verdadero combate en Cuba. Los salarios y las pensiones no llegan al mínimo vital; la vivienda no alcanza para cobijar a la familia crecida y los jóvenes no pueden aspirar a una propia; la comida no llena el estómago; el transporte supuestamente mejorado sigue demorando indefinidamente; el puesto de trabajo y los estudios dependen de las recomendaciones políticas y...y si no te gusta te vas. ¿Pero a dónde y cómo? Si logras quien te reclame y una visa de cualquier país, quizás el gobierno no te de permiso de salida, y si cometes la locura de echarte al mar, puedes morir.
¿De cómo resolver todo eso se habló en el reciente período de la Asamblea Nacional del Poder Popular? No. Se continuaron las alabanzas a los éxitos. Que si el Producto Interno Bruto es de gigantes, y que si continuarán las proezas. En fin, que lo vital para el pueblo volvió a quedar en las promesas.
Se insiste en acusar de enemigos a quienes expresen sus ideas y aspiren a ocupar su lugar en el quehacer político, económico y social de Cuba, como si la patria fuera patrimonio de quienes mandan y determinan como se debe pensar y actuar.
Las causas de la carencia de entusiasmo por las elecciones, la apatía para ir a votar y las boletas echadas a perder no hay que buscarlas en ningún enemigo. El enemigo del sistema es el sistema mismo."
Artículo publicado en Diario de América
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