
Venezuela Analítica
Caracas, 25 de septiembre 2007
".. de ser aprobada por vía de reforma, la nueva Constitución tendría un vicio de origen tan grande que su ilegitimidad seria inocultable, poniendo en peligro la ya muy precaria gobernabilidad democrática. Chávez necesita de una mayoría muy considerable para aprobar una constitución tan radical y también seguir gobernando como autócrata". (Venezuela Analítica)
"Venezuela no es Cuba, ni Chávez es Castro, ni el mundo de hoy es el de los bloques polarizados de la post guerra, al menos eso dicen los que se consideran expertos en la materia. Ello haría que en Venezuela no se pueda imponer un totalitarismo comunista por la fuerza, o que al menos en un inicio habría que tratar de hacerlo electoralmente. Pedirle a una nación entera que renuncie voluntariamente a su condición de hombres y mujeres libres equivale sin embargo a la cuadratura del círculo, pero es lo que se nos propone, nada menos. Por otra parte hay que reconocer que no es tampoco un reto del todo descabellado, si se cabalga sobre el carisma indiscutible de Chávez, sobre un movimiento opositor desarticulado, y sobre el chorro de dinero que se ha redirigido hacia los pobres. Y además, con un texto pérfidamente bien pensado que solo entiende quien tenga una sólida formación jurídica y política.
Es por ello que es esencial para el gobierno que la propuesta se vote en bloque y mediante el procedimiento rápido de la reforma, aunque para cambios de este calibre la Constitución exija claramente la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Hay otras razones de peso: el techo de la popularidad del Presidente es cada vez mas bajo porque la gente comienza a no diferenciar entre su persona y la pésima gestión de su gobierno, los estudiantes con toda probabilidad van a prender nuevamente la calle, y, si a la gente le dan el tiempo para comprender la enormidad de lo que se le ha propuesto votaría masivamente y rotundamente en contra. Favorecen al gobierno, quien lo duda, el efecto narcotizador del dinero en circulación y el miedo a las listas Tascon y Maisanta, factores ambos que han producido en más de uno un cómodo y paralizante síndrome de Estocolmo.
A nadie escapa que, de ser aprobada por vía de reforma, la nueva Constitución tendría un vicio de origen tan grande que su ilegitimidad seria inocultable, poniendo en peligro la ya muy precaria gobernabilidad democrática. Chávez necesita de una mayoría muy considerable para aprobar una constitución tan radical y también seguir gobernando como autócrata. Al menos una ventaja de la magnitud de la que le saco a Rosales en Diciembre, pero ni siquiera así podría volvérsele a considerar un gobernante legítimo.
Las últimas encuestas de Hinterlaces y Datanalisis prevén sin embargo un resultado reñido y hasta la posibilidad del rechazo, dependiendo del comportamiento de quienes integran el rubro "abstención". De ganar en Diciembre por un margen estrecho Chávez tendría en sus manos una Constitución que en el papel le permitiría ejercer el poder como autócrata y llevar a Venezuela al totalitarismo, pero que seria extraordinariamente difícil de llevar a la práctica. Tendría que echarle mucha agua a su vino radical, decepcionando a los duros que lo apoyan, pero atemorizando igual a sus seguidores más moderados, así como a la gran mayoría que solo quiere trabajar y vivir en paz. En definitiva, fracturando nuevamente su propia base política y debilitando su autoridad, un proceso continuado y de larga data que se inicio con la salida de Miquilena del gobierno.
Si a pesar de ello promulgase en los primeros seis meses del 2008 leyes "habilitadas" dirigidas a hacer realidad el espíritu y propósito de una nueva constitución totalitaria, el país probablemente se sublevaría, con consecuencias imprevisibles para todos. Para Chávez esta es la jugada decisiva, de la cual depende absolutamente todo. Coinciden su momento de mayor poder, al menos aparentemente, con el de su mayor vulnerabilidad desde que fue electo por primera vez a la Presidencia. En la misma medida iría en aumento la tentación de echar mano de la represión, pero la represión también acerca la caída. Aunque no se manifiesten, sus adversarios y opositores mientras tanto siguen creciendo, y el precio del petróleo también."
(Extracto del articulo cedido por Venezuela Analítica)
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