
Infolatam
Santiago, 9 de enro de 2007
(Especial para Infolatam) "Al realizar su tercer cambio de gabinete en sus dos años en el poder, la Presidenta Michelle Bachelet intenta iniciar en buen pie la segunda mitad de su gobierno. Pero a menos que corrija los errores que llevaron a fracasar sus dos gabinetes anteriores, la tradicionalmente estable política chilena tendrá que soportar un nuevo, y sin precedente, cuarto cambio de gabinete antes de que termine 2008".
Sólo 8 de los 20 ministros con que Bachelet comenzó su gobierno en marzo de 2006 continúan hoy. Pero la mayoría de ellos son de ministerios sectoriales. Sólo el titular de Hacienda Andrés Velasco y el Ministro de Relaciones Exteriores Alejandro Foxley han logrado sobrevivir entre los ministros con más poder político e influencia. En cada cambio de gabinete anterior—a mediados de 2006 y a mediados de 2007—Bachelet ha optado por reemplazar al Jefe de Gabinete, el Ministro del Interior. Antes de cumplir dos años en el poder, Bachelet ya ha nombrado tantos titulares en Interior como los que tuvo el Presidente Eduardo Frei (1994-2000) en sus seis años de mandato.
Con el nombramiento del experimentado Demócrata Cristiano Edmundo Pérez Yoma, Bachelet busca poner fin a la inestabilidad política en su gobierno. Los otros cinco nuevos ministros vienen a reemplazar el marcado sesgo técnico que tenían los ministros salientes con nuevas y mayores habilidades políticas. Porque el gobierno de Bachelet ha enfrentado más dificultades en el ámbito político que en el manejo de la economía (que, pese a la alta inflación y al moderado crecimiento, posee sólidos fundamentos), Bachelet decidió convocar a experimentados políticos para que asuman incluso carteras técnicas como Obras Públicas.
El hasta ahora poderoso Ministro de Hacienda Andrés Velasco tendrá que compartir influencia con experimentados políticos. Esto pudiera no ser tan malo para Velasco, que siempre se sintió incómodo ante la ausencia de una contraparte política fuerte en el gabinete. Pero ya que los políticos tienden a privilegiar consideraciones electorales por sobre los equilibrios fiscales, el titular de Hacienda tendrá que redoblar sus esfuerzos para defender la responsabilidad fiscal. Este año hay elecciones municipales en octubre y en diciembre de 2009 habrá elecciones presidenciales y parlamentarias. Adicionalmente, la caída en los niveles de aprobación de Bachelet y las complicaciones políticas que persisten por la implementación del malogrado sistema de transportes metropolitano Transantiago, han llevado a que las nuevas autoridades políticas rápidamente hayan señalado su determinación a gastar más recursos fiscales para producir mejores dividendos políticos.
Este cambio de gabinete produce una evidente tensión entre Hacienda y el equipo político. Pero ese no es el principal desafío a resolver. Será más difícil lograr que Bachelet acepte que sus ideas iniciales de un gobierno ciudadano, desde abajo hacia arriba, han sido reemplazadas por un estilo más tradicional de gobierno de partidos, desde arriba hacia abajo. Porque en los dos cambios anteriores, Bachelet también pareció inicialmente ceder ante la presión de los partidos para luego debilitar internamente a los políticos partidistas que nombró, no debiéramos descartar que la Presidenta se arrepienta en algunas semanas de haber entregado el poder a los partidos y busque restablecer sus prioridades de gobierno ciudadano. Esto generaría un roce con su nuevo equipo político y enviaría una nueva señal de debilidad y desconcierto a la opinión pública.
Hasta hace unos días, Bachelet parecía opuesta a nombrar políticos de peso a su gabinete. Ante la renuncia del Ministro del Interior el jueves pasado, Bachelet optó por no reemplazarlo inmediatamente. Porque el Partido Demócrata Cristiano hacía tiempo venía presionando para que Pérez Yoma fuera nombrado como titular de Interior, la decisión de Bachelet de posponer por varios días el cambio de gabinete evidenció su descontento inicial con la idea de convocar al gabinete a “caras viejas” de la Concertación.
Ya que Bachelet desde un comienzo se identificó con el recambio de rostros, con la paridad de género y con el gobierno ciudadano, este nuevo gabinete—donde predominan rostros de políticos con experiencia, “caras repetidas”, más hombres que mujeres y representantes de los aparatos partidistas—bien pudiera ser visto como una capitulación de la Presidenta ante los partidos de la Concertación.
Si bien este nuevo gabinete debiera contribuir a ordenar políticamente a la centro-izquierdista coalición de gobierno, la Concertación, resta por ver la forma en que se solucionará la tensión entre la tecnocracia liberal que maneja la política económica y los recién llegados ministros políticos. También, resta por ver hasta qué grado Bachelet se resigne a cogobernar junto a los partidos. Si ambas tensiones se solucionan exitosamente, entonces Bachelet podrá comenzar la segunda mitad de su mandato con mejores perspectivas. Si en cambio las tensiones no se solucionan adecuadamente, los próximos meses verán desórdenes y descoordinaciones similares a las que caracterizaron los dos primeros años del mandato de Bachelet.INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal - Publicidad: Magnoliart SCom. - Programación: Taller Digital