
Reforma
6 de junio 2007
"...Estamos en una guerra, sí, pero en una guerra muy particular. Es una guerra en que la victoria es imposible, porque mientras la demanda no disminuya..Quizá la guerra sea inevitable. El Estado mexicano no puede simplemente permitir que las bandas de narcotraficantes le arrebaten el monopolio del uso de la fuerza." (Reforma. México)
"La idea de que la violencia que estamos viviendo en México afecta solamente a los narcotraficantes y a sus allegados es una simple mentira inventada para dar tranquilidad a la población. Una nueva confirmación, de muchas que ha habido, la dio el caso de los ocupantes de una camioneta acribillada por soldados en un retén militar en La Joya, Sinaloa, este 1 de junio. Dos adultos y tres niños, de dos a siete años de edad, fallecieron en el tiroteo. Otras tres personas quedaron heridas.
La explicación original de los responsables del retén es que la camioneta no obedeció una orden de detenerse emitida por los soldados. En principio podría suponerse que los militares actuaron como debían al disparar, ya que no pueden estar jugando ante un vehículo que se niega a detenerse en un retén. Pero hay un elemento de información que genera dudas: los disparos que mataron a los ocupantes de la camioneta vinieron de delante del vehículo.
.... Estamos en una guerra, sí, pero en una guerra muy particular. Es una guerra en que la victoria es imposible, porque mientras la demanda no disminuya, como lo ha reconocido el propio presidente Felipe Calderón, habrá siempre más droga que se produzca y distribuya para satisfacer esta demanda. Es una contienda, por lo demás, en la que se enfrentan dos ejércitos que actúan sin ningún tipo de contemplación o miramiento por la población civil. Todos somos posibles víctimas y a ninguno de los dos ejércitos parece importarle mucho el "daño colateral" de sus acciones.
Quizá la guerra sea inevitable. El Estado mexicano no puede simplemente permitir que las bandas de narcotraficantes le arrebaten el monopolio del uso de la fuerza. En lo que va de este año, estos grupos han ejecutado a más de mil personas en absoluta impunidad. Un gobierno no puede simplemente cruzarse de brazos ante una situación tal.
Pero no podemos seguir afirmando que todos los muertos en esta guerra son personas vinculadas con el narcotráfico. Cada vez aumenta más el número de muertos civiles. Tal fue el caso de Joniel, Griselda y Juana Galviz, muertos en el retén de La Joya, y quienes a sus siete, cuatro y dos años de edad difícilmente podían considerarse cómplices del narcotráfico."
Extractos del artículo publicado en Reforma (México)
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