
Semana
Bogotá, 6 de julio de 2008
"... Luego de que la Corte Constitucional resolviera en su favor el cuestionamiento de la Corte Suprema a la legalidad de la reelección presidencial, queda casi expedito el camino hacia una eventual segunda reelección. Para ello, lo primero sería dejar de lado el referendo para repetir las elecciones de 2006, por inoficioso." (Semana. Colombia)
"...después de la muerte de ‘Raúl Reyes', este rescate es tal vez el operativo militar que más duramente ha golpeado la moral y la voluntad de lucha de la guerrilla de las Farc. Que los secuestrados más custodiados, entre los centenares que tiene en su poder la guerrilla, hayan sido rescatados en forma tan humillante para las Farc es un golpe mortal e irreparable a su autoestima. También pone en entredicho la consolidación del incipiente liderazgo de ‘Alfonso Cano' y cuestiona la capacidad de control del viejo liderazgo del ‘Mono Jojoy'...
En segundo lugar, se replantea radicalmente el tema del intercambio humanitario. Una vez que la guerrilla ha perdido las principales cartas que tenía para presionar al gobierno se fueron al traste sus posibilidades de imponer condiciones para realizar ese intercambio. Ahora tendrá que ceder en sus inamovibles y, para empezar, olvidarse del despeje de Florida y Pradera bajo su control armado. La guerrilla tendrá que convencerse de que ahora es el gobierno el que está en situación de determinar cómo, cuándo y dónde se realizaría ese intercambio. Es más, si el gobierno decide realizarlo, sería una concesión humanitaria en aras de la paz, y no una imposición por presión de la guerrilla.
También disminuirá la importancia de algunos protagonistas anteriores del intercambio humanitario, como Chávez, Correa y Piedad Córdoba. En su lugar adquirirán más significación los países amigos, Francia, España y Suiza, la propia Íngrid Betancourt y, eventualmente, la Iglesia Católica. No obstante, esto hay que decirlo, después del rescate pierde relevancia el intercambio humanitario como requisito indispensable para iniciar diálogos de paz. De hecho, estos se podrían iniciar e incluir como uno de los primeros puntos de la agenda no sólo la liberación de los secuestrados, sino la suspensión definitiva del secuestro.
En tercer lugar, en Colombia y en el exterior pierden fuerza y audiencia los críticos cerriles a la política de seguridad democrática. La pulcritud del rescate, su carácter incruento y el respeto a la vida de los guerrilleros refuerzan la imagen de unas Fuerzas Militares eficientes, contenidas en el uso legal de la fuerza y respetuosas de los derechos humanos. En contraposición, la imagen de la guerrilla se deteriora aún más, pues a su carácter bárbaro se suma ahora el estigma del burlado y derrotado.
En cuarto lugar, este rescate pondrá la popularidad del presidente Uribe en el punto máximo alcanzable en una democracia y, luego de que la Corte Constitucional resolviera en su favor el cuestionamiento de la Corte Suprema a la legalidad de la reelección presidencial, queda casi expedito el camino hacia una eventual segunda reelección. Para ello, lo primero sería dejar de lado el referendo para repetir las elecciones de 2006, por inoficioso.
Y un quinto punto. Con su inmensa fuerza moral, Íngrid se convierte en una reserva estratégica de la democracia colombiana para el mediano plazo, y se podría convertir en el corto plazo en un extraordinario apoyo no sólo de la política de seguridad democrática, sino también de una eventual segunda reelección del presidente Uribe. En sus primeras declaraciones, Íngrid ha demostrado una gran madurez política y mucha solidez de criterio sobre la coyuntura nacional...".
Extracto del artículo publicado por la revista Semana
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