EL ANÁLISIS

El poder de Cristina y Kirchner se afianza en base a puro peronismo

 

Clarín
Buenos Aires, 5 de marzo de 2008


"El matrimonio presidencial hizo una múltiple apuesta política: buscó apuntalar el arranque del gobierno de Cristina aun a costa de que la unión con el camionero siga fomentando el desagrado de sectores medios que ya le dieron la espalda en octubre. Esos sectores, o siquiera parte de ellos, podrían volver si el crecimiento económico y las mejoras sociales no se vieran vulneradas por la persistencia inflacionaria". (Clarín. Argentina)

"La postal política de ayer resultó impactante. Hugo Moyano, el líder camionero, flanqueado por Cristina Fernández y por Néstor Kirchner. Junto a ellos el gobernador Daniel Scioli y casi todo el Gabinete nacional. La otra postal debe esperar hasta el viernes: el ex presidente se asomará como el nuevo conductor del peronismo cuando el congreso haga la convocatoria a elecciones internas. Sólo un imponderable podría hacerle perder esas elecciones...

...Cristina y Kirchner tiene fijados sus ojos y sus pensamientos mucho más cerca. Eso explica la indisimulada solidaridad con Moyano. El secretario de la CGT les hizo un favor enorme cuando firmó el convenio salarial del gremio con un aumento del 19,4%. Las demandas sindicales habían volado entonces por las nubes y volvieron cerca de la tierra luego de esa rúbrica. Ningún gremio importante firmó acuerdos hasta ahora por encima de las cifras que estableció el camionero.

Cada parte hizo su negocio. El Gobierno aplacó una discusión que amenazaba con fogonear las expectativas inflacionarias. Esas expectativas están azuzadas por los problemas cotidianos y por el conflicto en el INDEC que mantiene en alto el conflicto entre Martín Lousteau, el ministro de Economía, y Guillermo Moreno, el secretario de Comercio. La generosidad de Moyano con el poder tuvo adicionales: defendió la gestión de Moreno, sin dudas el funcionario más cuestionado, y endulzó también a Lousteau.

Moyano ahuyentó de paso los fantasmas que acechaban su estabilidad en el secretariado cegetista. La ofensiva de Luis Barrionuevo, el ariete principal de ese plan, parece haber cesado. El camionero obtendrá también una silla importante cuando Kirchner disponga la nueva organización del peronismo. El matrimonio presidencial hizo una múltiple apuesta política: buscó apuntalar el arranque del gobierno de Cristina aun a costa de que la unión con el camionero siga fomentando el desagrado de sectores medios que ya le dieron la espalda en octubre. Esos sectores, o siquiera parte de ellos, podrían volver si el crecimiento económico y las mejoras sociales no se vieran vulneradas por la persistencia inflacionaria.

El matrimonio sabe que esa alianza podría condicionarlos. De allí, los gestos y las promesas con el gremialismo disidente...El matrimonio quiere un sindicalismo institucionalizado, donde sólo los sectores ultras y anárquicos habiten las banquinas del sistema.

... Ni el sindicalismo disidente ni los aliados políticos de otros terruños facilitaron la gobernabilidad al matrimonio como lo hicieron el peronismo de siempre y el gremialismo clásico. La gobernabilidad en la Argentina, más que en otros lado, suele ser sinónimo de poder. Detrás del poder andan desde hace muchísimo tiempo los Kirchner".

Extracto del artículo publicado por el diario Clarín
 

 
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