
Infolatam
Bogotá, 26 de febrero 2008
(Especial para Infolatam)
"...Hasta ahora, ni la posición del gobierno francés ni el rol de Chávez en el intercambio humanitario han sido bien recibidos por la opinión pública colombiana. Sigue mayoritaria la oposición al despeje de municipios; habrá que ver si Uribe puede aguantar el impacto mediático de los próximo días. Y más importante aún, la presión in crescendo de los galos que quieren ver libre a Ingrid Betancourt".
Con la liberación de los ex congresistas Gloria Polanco, Luis Eladio Pérez, Jorge Eduardo Géchem y Orlando Beltrán las FARC buscan poner nuevamente contra la pared al gobierno del presidente Álvaro Uribe. Es también un reconocimiento implícito de que sus anteriores golpes de opinión - el 'show de Chávez con Oliver Stone al final de año, que se enredó porque las FARC no tenían al niño Emmanuel, y la liberación de Clara Rojas y la ex congresista Consuelo González- no le salieron bien.
Tanto las Farc como el presidente venezolano vislumbraban un escenario donde Uribe se vería obligado a nombrar a Chávez mediador extraordinnaire - en medio de los aplausos del respetable y del mundo entero- y a ceder a las pretensiones de la guerrilla: el despeje militar de dos municipios. Fracasaron, porque Chávez cometió el error de pedir que se le considerara a las FARC como una fuerza beligerante y que dejara de ser considerada como una organización terrorista por la Unión Europea. No era el momento político para hacerlo.
Es más; el espectáculo que montaron Chávez y la guerrilla generó un efecto bumerang de rechazo como quedó demostrado en la multitudinaria marcha del 4 de febrero contra las FARC. Nunca antes se habían unido tantos colombianos en una causa. La marcha confirmó lo que decían las encuestas (y que se había reflejado tanto en la primera elección como en la reelección de Uribe): los colombianos están hastiados con las FARC. Es posiblemente el único tema donde hay un consenso casi unánime del pueblo.
Las FARC no planeaban hacer más gestos unilaterales: la coyuntura adversa los obligó a actuar. El Secretario parece empeñado en seguir una nueva estrategia de liberaciones a cuentagotas, buscando así recuperar su credibilidad ante la comunidad internacional.
Es probable que la euforia que acompañará las liberaciones de los secuestrados esta semana incrementará la presión para que Uribe acepte la mediación de Chávez en un eventual intercambio humanitario y una zona de despeje. Es innegable que el presidente venezolano ha logrado posicionarse como la única persona capaz de persuadir a las FARC que alteren sus posiciones intransigentes. Hasta hace poco, las FARC eran reacias a gestiones unilitaterales, ya que los interpretan como una señal de debilidad.
El riesgo para el Presidente Uribe es que por lo menos un actor clave del proceso -Francia- anda encantado con las labores de Chávez. En una reciente entrevista en la revista Semana, el canciller francés Bernard Kouchner fue claro: "Chávez es clave en la liberación de los secuestrados". Francia juega un papel importante, debido a la colombo-francesa Ingrid Betancourt, quien fue secuestrada precisamente hace seis años. El tema de Betancourt es un asunto candente en la política francesa. Un ejemplo: el presidente Nicolas Sarkozy tuvo la osadía de enviarle una carta pública a Manuel Marulanda, el jefe de las FARC, pidiendo la liberación de la ex candidata presidencial antes de Navidad. Como era de esperarse, las FARC no se inmutaron.
Durante los últimos años, las relaciones entre Colombia y Francia han sido monotemáticas; sólo se habla de Betancourt. El gobierno francés se ha opuesto a un rescate militar. En la misma entrevista, el canciller le ofreció una zanahoria las FARC: si fueran a liberar a todos los secuestrados y comprometerse a no secuestrar más, Francia le podría solicitar al Unión Europea revisar la lista para sacarlos de la categoría de terroristas. No está claro si el canciller se refería sólo a los llamados canjeables (políticos, militares y tres contratistas estadounidenses) o si a todos los secuestrados (unos 700 más).
Hasta ahora, ni la posición del gobierno francés ni el rol de Chávez en el intercambio humanitario han sido bien recibidos por la opinión pública colombiana. Sigue mayoritaria la oposición al despeje de municipios; habrá que ver si Uribe puede aguantar el impacto mediático de los próximo días. Y más importante aún, la presión in crescendo de los galos que quieren ver libre a Ingrid Betancourt.
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