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EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

El patio salsero de Estados-Unidos

 

Infolatam
París, 4 de marzo 2006


"A lo largo de los últimos años, con la emergencia de Chávez, el patio trasero de Estados-Unidos se ha vestido de colores salseros. Por si fuera poco, se escuchan ahora también idiomas inéditos en toda la región, procedentes del lejano Oriente. Una de las razones detrás de la reciente gira presidencial de Bush en América latina está en la creciente presencia de ambos exotismos: el venezolano y el chino·

Los motivos oficiales de la gira son obviamente otros. El viaje de Bush abarca cinco países en total - Brasil, Uruguay Colombia, Guatemala, y México - todos ellos cercanos a Estados-Unidos por motivos diferentes. Álvaro Uribe, el presidente colombiano de centro-derecha, es una de sus más fieles aliados. En México, el nuevo gobierno panista de Felipe Calderón, también de centro derecha, mantiene unas relaciones estrechas con el gran vecino del norte. Incluso los gobiernos de centro-izquierda, de Lula en Brasil y de Tabaré Vázquez en Uruguay, sostienen lunas de miel relativamente cálidas con Estados-Unidos. El primero coquetea con Bush, entre muchas otras razones, para obtener un apoyo en lo que se ha convertido en una obsesión de la diplomacia brasileña: una silla en el Consejo de Seguridad de las Naciones-Unidas. El segundo, acaba de ratificaren enero del 2007 un acuerdo comercial y de inversiones histórico con Estados-Unidos, un paso previo a un posible futuro tratado de libre-comercio.

Si bien las relaciones gubernamentales son buenas con estos países, las percepciones de sus ciudadanos son diferentes. En todos ellos, las poblaciones tienen una imagen poco favorable del presidente Bush. En Colombia apenas 39% de los colombianos tienen una imagen positiva del presidente norteamericano, según una encuesta de Latinobarómetro realizada en diciembre 2006 (en Uruguay son apenas 12%, según otra encuesta local). La guerra en Irak se sumó a la larga lista de de motivos anti-estadounidenses que plagan la región. En toda la región las poblaciones se han opuesto y se siguen oponiendo a la intervención en Irak, esto es el caso, por ejemplo, de 85% de los brasileños y de 80% de los mexicanos, según una encuesta reciente de la BBC. Rectificar esta percepción será sin duda misión imposible para Bush.

Un punto de acuerdo posible con los vecinos del sur radica sin embargo en la política energética. Desde hace tiempo, América latina ocupa una situación singular en la política de seguridad energética estadounidense, siendo una zona considerada más estable que el Medio Oriente. De ahí que el oro negro de México, Colombia, Ecuador y Venezuela se haya convertido en un eje estratégico. Sin embargo, la irrupción de Chávez y su voluntad de diversificar las exportaciones de crudo venezolano hacia China ponen ahora en peligro dicha política, Venezuela siendo la mayor reserva de hidrocarburos del Hemisferio Occidental y uno de los principales proveedores de petróleo para Estados-Unidos en la actualidad. La multiplicación de acuerdos entre China y los países de la región motiva sin duda que Bush revisite la región con más detenimiento, esta visita siguiendo la del presidente chino y muchos otros oficiales a lo largo de los últimos años.

Esta misma preocupación energética y económica también motiva la parada por ejemplo en Brasil, dónde Estados-Unidos ha descubierto que podría tener un aliado inesperado con intereses convergentes. Brasil ha desarrollado una tecnología e industria nueva que ahora emprende un despegue ejemplar: el etanol a base de caña de azúcar. Éste es menos costoso que el producido en Estados-Unidos a partir del maíz o del trigo (22 centavos de dólares el litro en Brasil contra 30 en Estados-Unidos). Las inversiones en Brasil en este sector podrían alcanzarán, en los próximos cinco años, más de 15 mil millones de dólares, con la construcción de 77 nuevas plantas diferentes y con el aumento de la capacidad de las actuales. En caso de conseguir que el etanol se convierta en una commodity comercializada libremente, al igual que el café o el petróleo, las autoridades brasileñas ya empiezan a soñar con un auge considerable de las exportaciones. Algunas estimaciones oficiales apuntan hacia un salto desde los niveles actuales de 3 mil millones de litros exportados a más de 200 mil millones de litros de aquí 2025.

Este auge no solucionará todas las necesidades energéticas de Estados-Unidos y tampoco sustituirá el petróleo del día a la mañana. Es sin embargo una fuente de energía alternativa no despreciable, más barata, más ecológica y sobre todo, desde el punto de vista de de la estrategia de seguridad energética estadounidense, ubicada en el continente americano, lejos de las zonas inestables del Medio Oriente y por si fuera poco en un país amigo, más proclive en todo caso que el vecino venezolano a estrechar los vínculos con Estados-Unidos. Brasil, si bien es el mayor productor de etanol a partir de caña de azúcar del mundo, no es de hecho el único país en pensar potenciar este oro verde con vistas al mercado estadounidense: En Colombia también empiezan a brotar las plantas de transformación, al igual que en Panamá o Costa Rica.

Además de estos motivos energéticos y económicos, la gira de Bush también tiene razones geopolíticas importantes. Ya hemos mencionado la irrupción de China en el continente: este es sin duda uno de los principales eventos ocurridos en la región en los últimos años (ver sobre su impacto económico Javier Santiso, dir., The visible hand of China in Latin America, París, OECD Development Centre Series, 2007). A este motivo se junta otro, más endógeno a la región: el auge de Chávez. Si bien éste no es particularmente popular en los demás países ? Bush y Chávez comparten de hecho la misma tasa de rechazo en la última encuesta Latinobarómetro, con un 39% de los encuestados teniendo una opinión negativa de ambos presidentes - el presidente caribeño se ha convertido en una auténtica pesadilla para la actual administración Bush.

Los ingresos del petróleo le han permitido acumular unos 34 mil millones de dólares de reservas, a los cuales se pueden sumar otros 18 mil millones de dólares de transferencias cash de PDVSA al Banco Central. Con estos tesoros acumulados, Chávez no sólo se dedica a aumentar el gasto social en su país, sino que además multiplica las iniciativas diplomáticas en toda la región. Así en el pasado compró bonos argentinos por 2,5 mil millones de dólares y ahora planea participar de nuevo en la venta de bonos por parte de Argentina por un total de 1,5 mil millones de dólares, después de haber participado en noviembre 2006 en otra venta por mil millones de dólares. Cuando Ecuador estuvo al borde de quebrar, en febrero 2007, Venezuela ofreció al nuevo gobierno de Correa unos 500 millones de dólares de "cooperación financiera". A estas iniciativas se suman los subsidios de petróleo hacia Cuba y otros países centroamericanos y muchos más proyectos de inversiones, en particular en Uruguay y Argentina.

El activismo de Chávez en la región está en trasfondo de la actual gira presidencial de Bush. No sólo Venezuela se ha convertido en un actor particularmente presente en la región sino que su diplomacia petrolera eclipsa la presencia económica estadounidense. A este activismo se suma el igualmente preocupante, visto desde Washington, de la potencia China. No deja de ser una paradoja que la gira de Bush en la región esté llevado de la mano invisible de Chávez y China.

 
 

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