Betancourt confesó que debido a la gran emoción que sintió se saltó los protocolos y abrazó a Benedicto XVI.
Infolatam
Roma, 2 de septiembre de 2008
Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC , y liberada recientemente por el Ejéricito de Colombia, fue recibida por el papa Benedicto XVI, con quien habló de la necesidad de "tocar el duro corazón" de los jefes de la guerrilla colombiana.
"Hablamos de tocar los corazones duros, como los de los jefes de la guerrilla para sacarles de la posición de autismo en la se encuentran y en la que sólo se escuchan a sí mismos", reveló Betancourt tras entrevistarse en privado durante 25 minutos con el Pontífice en su residencia de Castel Gandolfo, a unos 30 kilómetros de Roma.
La ex rehén, liberada el 2 de julio pasado tras seis años de secuestro, calificó su audiencia con el Papa como "una experiencia extraordinaria" y un encuentro con "un ser de luz". Y reveló que el Papa le dijo que reza por la liberación de todas las personas y en especial por las que siguen secuestradas en Colombia, así como para que la paz llegue a este país.
Betancourt reveló como nació su deseo de encontrar al Papa. Explicó que tras una dura jornada en la que junto con el resto de prisioneros caminaron durante todo el día con las pesadas mochilas a la espalda, oyó en la radio la voz del papa Benedicto XVI que pedía su liberación. "No se puede explicar el efecto psicológico que puede tener esto en un prisionero cuando piensas que para el resto del mundo no existes", dijo. Confesó además que debido a la gran emoción se saltó todos los protocolos cuando al ver a Benedicto XVI le abrazó.
Betancourt relató al Papa cómo no le pidió a Dios que la liberase sino que le diese una señal sobre cuando se produciría su liberación para poder tener la fuerzas de aguantar. Ante esta confesión, el Papa, según explicó Betancourt, le contestó: "Dios te concedió el milagro de la liberación porque no le pediste que te liberasen, sino que se hiciera su voluntad".
La ex rehén envió un mensaje a aquellos que siguen aún en manos de la guerrilla: "No se olviden que va a llegar el final de esa tortura y que les voy a poder abrazar pronto porque no voy a descansar hasta que esto suceda". "No voy a dejar de pedir que estas personas tengan el apoyo del mundo entero como yo la tuve y mis 14 compañeros liberados", añadió.
Por ello, Betancourt descartó, por el momento, dedicarse a la política o aceptar algún puesto en Naciones Unidas, y explicó su proyecto de crear un equipo que luche "para dar voz a quien no la tiene". "La política en Colombia no es mi ambición. Quiero trabajar para mi país, pero no desde la arena política", dijo Betancourt que agregó que su prioridad es conseguir la liberación del resto de rehenes.
Asimismo, aprovechó su visita a Roma para hacer un llamamiento para que la guerrilla colombiana abandone las armas y luche por cambiar las cosas a través de la democracia. El mundo espera, afirmó Betancourt, que "abandonen el crimen, los fusiles y la muerte y si quieren luchar para cambiar las cosas en Colombia lo hagan a través de la democracia, amparándose en la justicia y en la Constitución y salvaguardando los derechos de todos los colombianos".
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