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El Papa preocupado por gobiernos autoritarios en América Latina


El Papa Benedicto XVI durante la misa celebrada frente a la Basilica de Aparecida en su último dia de visita a Brasil.

Infolatam
Aparecida (Brasil), 14 de mayo de 2007


Benedicto XVI rechazó las tendencias izquierdistas y también el capitalismo más extremo, reclamando un orden social justo. El Papa pidió a la jerarquía católica latinoamericana alejarse de la política.

"En América Latina, al igual que en otras regiones, se ha evolucionado, aunque haya motivos de preocupación ante formas de gobiernos autoritarios o sujetos a ciertas ideologías que se creían superadas y que no corresponden con la visión cristiana del hombre", afirmó Benedicto XVI.

Benedicto XVI recibió el 11 de mayo del pasado año en el Vaticano al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ante quien reiteró la libertad de la Santa Sede en el nombramiento de los obispos y expresó su preocupación por un proyecto de reforma educativa del gobierno "en el que no habría espacio para la enseñanza de la religión".

Ante los 266 asistentes, de ellos 176 obispos, el Obispo de Roma habló también del cristianismo en América Latina y de lo que ha significado para esos pueblos. El Papa Ratzinger señaló que esta conferencia quiere dar un nuevo impulso a la evangelización, pero la Iglesia latinoamericana tiene que afrontar muchos desafíos para infundir esperanza.

Entre los desafíos, Benedicto XVI habló de la globalización, a la que calificó de "entramado de relaciones a nivel planetario. Reconoció sus aspectos positivos, pero dijo que comporta el riesgo de los grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo y que debe regirse por una ética.

Ratzinger afirmó que los pueblos latinoamericanos y caribeños tienen derecho a una vida plena, libres de las amenazas del hambre y de la violencia, y que para ellos los pastores deben fomentar "una cultura de la vida".

Sobre los problemas sociales y políticos, afirmó que tanto el capitalismo como el marxismo prometieron unas estructuras justas que fomentarían la moralidad común, "pero esa promesa ideológica se ha demostrado que es falsa y los hechos lo ponen de manifiesto".

"El sistema marxista, donde ha gobernado, no solo ha dejado una triste herencia de destrucción económica y ecológica, sino también una dolorosa destrucción del espíritu. Y lo mismo vemos en Occidente donde crece la distancia entre pobres y ricos y hay una degradación de la dignidad personal con la droga, el alcohol y los sutiles espejismos de felicidad", denunció.

El Papa defendió la familia como "patrimonio de la humanidad" y aprovechó para criticar el "machismo", que "aún por desgracia persiste en la mentalidad latinoamericana, que ignora que el cristianismo reconoce y proclama igual dignidad y responsabilidad de la mujer respecto al hombre".

El Papa concluyó invocando a Dios para que "se quede" con los pobres y los humildes, con los indígenas y afroamericanos, "que no siempre han encontrado espacio y apoyo para expresar la riqueza de su cultura", con los niños, jóvenes, ancianos y enfermos.

 
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