Julio Cobos, vicepresidente de Cristina Kirchner, en el momento de votar en contra de su propio gobierno.
Infolatam
Buenos Aires, 17 de julio 2008
El rechazo del Senado argentino al proyecto de incremento de impuestos a la exportación de granos, con el voto decisivo del vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, produjo un quiebre en el oficialismo y torció las alianzas del Gobierno con el Parlamento, que parece haber salido de su letargo.
"En el Partido Justicialista, que es la fuerza de sustentación del Gobierno, hay una fractura y la confrontación interna ha venido creciendo en los últimos tiempos. Esta forma de gobernar ha llegado a su fin; dos tercios de la población del país piensa así", advirtió el analista Rosendo Fraga en declaraciones televisivas.
Pese a que el oficialismo domina en el Senado, once legisladores del gobernante Partido Justicialista (PJ, peronismo) votaron esta madrugada contra el proyecto enviado por la presidenta Cristina Fernández, que establece un aumento de impuestos a la exportación de granos, motivo de un severo conflicto con el sector agrario.
El golpe más duro para el Ejecutivo llegó cuando el vicepresidente Julio Cobos votó contra el proyecto oficialista, cuando en su condición de presidente del cuerpo legislativo tuvo que dirimir un empate de 36 votos en el Senado.
Algunos de los legisladores que integran la Concertación Plural impulsada por el ex presidente, que aglutina a justicialistas y sectores de otros partidos, cuestionaron en duros términos el proyecto y la estrategia del Gobierno en el conflicto con el sector rural, que comenzó hace más de cuatro meses.
"No nos ponemos a pensar quién salió fortalecido o no. Había que terminar con esta escalada de agresiones de los dos lados, con este clima de confrontación al que había llegado el país", manifestó el diputado "kichnerista" Daniel Katz, que votó contra la iniciativa. El legislador participó de la sesión realizada en la cámara baja el pasado 5 de julio, en la que el Gobierno logró la aprobación del proyecto en una ajustada votación, después de más de 17 horas de debate.
Dirigentes opositores aseguran que tanto senadores como diputados recibieron presiones "de todo tipo" del Ejecutivo para votar a favor del esquema tributario establecido por el Gobierno en marzo pasado para la exportación de trigo, girasol, maíz y soja de Argentina, uno de los principales exportadores de esos granos.
"¿Qué ha pasado con esos gobernadores que hace seis meses se peleaban por hacerse una foto con el Gobierno?", se preguntó el senador oficialista Miguel Pichetto, en alusión a los mandatarios provinciales alineados al Ejecutivo que saltaron a la vereda de enfrente en este conflicto. Los comentarios de Pichetto se produjeron durante una extensa sesión, en la que varios senadores oficialistas iban y venían con gestos nerviosos, incluido el propio vicepresidente, que se ausentó minutos antes de la esperada votación que culminó con el rechazo del proyecto.
Con esta decisión, varios analistas coinciden hoy en que el Senado argentino "despertó de la anestesia" y limitó sus alianzas con el Gobierno, que se encuentra ante el desafío de tomar un nuevo camino. "El congreso estuvo anestesiado durante los últimos cinco años, mientras Kirchner manejaba la agenda pública. Pero esa situación cambió con este conflicto. Y la buena noticia es que el Senado estuvo a la altura de la realidad política", indicó Perechodnik.
Desde que comenzó la gestión de Kirchner (2003-2007), dirigentes opositores cuestionan al Parlamento, de mayoría oficialista, por no sancionar proyectos que resulten contrarios al Gobierno. Incluso el cuerpo legislativo argentino llegó a aprobar durante la gestión del ex presidente los denominados "súper poderes", que otorgan al jefe de Gabinete facultades para la reasignación de partidas presupuestarias.
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