EL ANÁLISIS

El nuevo escenario energético y sus implicaciones geopolíticas

 

Real Instituto Elcano
Madrid, 31 de mayo de 2007


"La cada vez más notable sensación de que las reformas liberalizadoras no han funcionando suficientemente bien desde el fin de la guerra fría se ha combinado con el espectacular aumento de los precios del petróleo desde 2002 para estimular y guiar la nueva tendencia por parte del Estado de intervenir en el sector energético, con el objetivo de aprovechar los altos precios y lograr metas sociales y geopolíticas, percibidas como antagónicas con la integración en una economía liberal y global". (Real Instituto Elcano. España)

"...Una paradoja del éxito aparente de la globalización económica y de la victoria estratégica de la economía de mercado frente a la economía estatal --visible a través de la explosión del crecimiento en algunos países emergentes clave, como China-- ha sido un nuevo e inesperado aumento en la presión de la demanda mundial sobre los recursos energéticos. El resultante aumento de precios, a su vez, ha contribuido a otro nuevo fenómeno que ha tenido el efecto de reforzar estos mismos aumentos de precio por su impacto negativo a corto plazo sobre la percepción de inseguridad energética en los mercados y, a medio plazo, sobre el lado de la oferta: el resurgente nacionalismo energético que hemos presenciado en casi todas las zonas del mundo en años recientes. La cada vez más notable sensación de que las reformas liberalizadoras no han funcionando suficientemente bien desde el fin de la guerra fría se ha combinado con el espectacular aumento de los precios del petróleo desde 2002 para estimular y guiar la nueva tendencia por parte del Estado de intervenir en el sector energético, con el objetivo de aprovechar los altos precios y lograr metas sociales y geopolíticas, percibidas como antagónicas con la integración en una economía liberal y global.

En América Latina, donde el rechazo del Consenso de Washington y el antiamericanismo son cada vez más palpables, los neopopulismos de izquierdas de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y, posiblemente, de Rafael Correa en Ecuador y Néstor Kirchner en Argentina, son una buena expresión de esta tendencia. Durante el último año, tanto Venezuela como Bolivia han perseguido la "re-nacionalización" de sus sectores energéticos y han cambiado el marco legal (tanto en términos de impuestos y regalías como en términos de participación y control de proyectos de exploración, producción y exportación), afectando negativamente a los intereses de las empresas privadas internacionales (las llamadas international oil companies -IOCs-con Repsol YPF entre ellas). En estos dos países, hace solo unos pocos años las IOC pagaron en impuestos y regalías por debajo del 20% de sus ingresos generados por la producción de hidrocarburos; pero debido a los últimos cambios en la legislación de hidrocarburos a lo largo de los últimos dos años, este nivel ha subido a más del 80% en los dos países.[14]

Por otro lado, en sucesivos cambios legislativos, la estatal PdVSA de Venezuela ahora tendrá derecho a renegociar contratos para conseguir una mayoría en las participaciones en todas las actividades de producción y exportación de hidrocarburos (tanto convencional como no convencional, tanto petróleo como gas), mientras que en Bolivia el decreto de renacionalización del sector de mayo de 2006 ha conducido a procesos de renegociación de los contratos con las empresas extranjeras (principalmente Repsol y Petrobrás) para llevar a una situación semejante a la de Venezuela. Ecuador (bajo su presidente anterior, Alfredo Palacios) seguía a Venezuela y Bolivia, casi como en cadena, expropiando en mayo los activos de Occidental Petroleum (Oxy) en un campo de producción de más de 100.000 bd en el Amazonas y aumentando los niveles de impuestos y regalías.[15] Aunque no es todavía seguro que el nuevo presidente, Rafael Correa, se dejará llevar por la senda del nuevo nacionalismo energético, su intención anunciada de devolver Ecuador al cártel de la OPEP y de promover colaboraciones entre la petrolera estatal -PetroEcuador- y otras empresas estatales (national oil companies, o NOC) de la zona (incluyendo PdVSA y Petrobrás) señala que sigue siendo una posibilidad real.

El claro líder de este movimiento es Hugo Chávez y su Gobierno en Venezuela, el país que tiene las reservas de gas más importantes de toda América Latina y las reservas de petróleo (si finalmente logran explotarse comercialmente los petróleos ultrapesados de la Faja del Orinoco) potencialmente mayores del mundo. Pensando activamente en cómo articular un papel para Venezuela de líder energético a nivel mundial, Chávez sirve de referencia para todos los grandes líderes neopopulistas de izquierdas (entre ellos, Morales, Correa, Humala y López Obrador) y ejerce incluso una gran influencia sobre los otros líderes de izquierda más moderados (por ejemplo, Bachelet y Lula).[16]

Entrelazando varios aspectos de la cuestión energética con su oposición al ALCA y a la supuesta hegemonía norteamericana, el nacionalismo energético de Chávez ha desarrollado varias vertientes a lo largo de los últimos años. En primer lugar, sigue subvencionando las importaciones del petróleo de los pequeños países de América Central y el Caribe (incluyendo Cuba). Esta política se enlaza con su campaña para conseguir apoyos para el ALBA, su visión alternativa al ALCA para la integración regional. Su proyecto de construir el "gran gasoducto del sur", junto con Brasil y Argentina, también tiene el objetivo de vertebrar el continente a través de una nueva infraestructura energética que se origine en Venezuela. Por otro lado, sus planes de vincular a PdVSA con otras empresas nacionales en el desarrollo de su petróleo ultrapesado, junto con su campaña diplomática para cultivar lazos entre Venezuela y otros países productores (como Rusia e Irán), encaja muy bien con su plan a largo plazo de desviar sus exportaciones petrolíferas hacia China en detrimento de EEUU.[17] El primer conjunto de políticas aspira a consolidar su liderazgo político a nivel regional, mientras que el segundo grupo de iniciativas intenta coordinar un eje de resistencia a la hegemonía norteamericana a nivel internaciona..."l.

Extracto de ARI publicado por el Real Instituto Elcano

 

 
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