
Reforma
México D.F., 25 de marzo de 2008
"... lo que está pasando en el PRD es una tragedia. México necesita una izquierda democrática y moderna, que entienda no sólo cómo funciona la economía, sino que asuma las reglas y los principios de la democracia. Si esta izquierda no surge, nos quedaremos solamente con la destemplanza de los grupos radicales que consideran que la democracia es sólo una aspiración pequeñoburguesa". (Reforma. México)
El problema es que de nada sirve tener una elección abierta si ésta queda marcada por las irregularidades que registró el PRD antes, durante y después de sus comicios. Para que incluso algunos perredistas distinguidos afirmen que esta elección fue un "mugrero", podemos imaginarnos cómo estuvieron las cosas en realidad.
Parte del problema surge del hecho de que el PRD tiene en su interior un enorme número de militantes -algunos ex priistas, otros no- que nunca han creído en los sistemas democráticos. Lo que buscan es simplemente el poder. Quieren manejar el dinero que el Estado reparte entre los partidos políticos y también los numerosos frutos y privilegios de quien toma decisiones en nombre del pueblo. Por eso las batallas entre los grupos que buscan controlar el partido son tan fuertes.
Algunos grupos dentro del PRD, como Izquierda Unida de Dolores Padierna, han culpado al árbitro de la elección, a Arturo Núñez y a la Comisión Técnica Electoral, del desastre. Ésta es una reacción habitual entre los perredistas, pero es difícil saber qué podrían haber hecho Núñez y la CTE para impedir los apoyos indebidos a candidatos, la compra de votos, el robo de urnas, la quema de boletas y el bloqueo de los recuentos de urnas. Si acaso, lo que queda de manifiesto es que las críticas de Núñez a Luis Carlos Ugalde y al IFE en el 2006 por el resultado de la elección presidencial se muestran hoy en toda su injusticia.
Muchos perredistas no han logrado aceptar la regla fundamental de cualquier democracia, y es que aquel que obtenga el mayor número de votos, aunque sea por una diferencia mínima, debe ser el ganador de una contienda. Quien no acepta esta regla, por supuesto, no puede ser un demócrata.
Los enemigos del PRD hoy se frotan las manos al ver el desaseo de la elección interna del principal partido de izquierda de nuestro país. Pero lo que está pasando en el PRD es una tragedia. México necesita una izquierda democrática y moderna, que entienda no sólo cómo funciona la economía, sino que asuma las reglas y los principios de la democracia. Si esta izquierda no surge, nos quedaremos solamente con la destemplanza de los grupos radicales que consideran que la democracia es sólo una aspiración pequeñoburguesa.
La mayoría de los perredistas, me parece, son demócratas. Entienden y respetan los procedimientos electorales y buscan construir un país más igualitario a través de medios democráticos. Sus aspiraciones no son distintas a las de los socialistas chilenos o españoles. Desafortunadamente muchos de los líderes y activistas del partido no creen en la democracia. Y esto es algo que la elección del 2008 está poniendo nuevamente de manifiesto...".
Extracto del artículo publicado por el diario Reforma
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