
Real Instituto Elcano
Madrid, 8 de enero de 2008
"....La irrupción de las potencias emergentes en general y de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en particular en la economía mundial supone un shock de enormes proporciones que está generando cambios sustanciales en el entorno económico global. Ya está en marcha una reconfiguración de la geografía de la producción mundial...". (Real Instituto Elcano. España)
"La irrupción de las potencias emergentes en general y de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en particular en la economía mundial supone un shock de enormes proporciones que está generando cambios sustanciales en el entorno económico global. Ya está en marcha una reconfiguración de la geografía de la producción mundial. Además, se están produciendo importantes modificaciones en los patrones de intercambios comerciales y financieros, así como en las pautas de consumo energético. De hecho, parece como si la clásica distinción entre centro y periferia planteada por los teóricos del estructuralismo hace medio siglo finalmente estuviera quedando obsoleta.
Para entender la magnitud de estos cambios, basta con subrayar que tan sólo la entrada de China y la India en el sistema de producción global supone un impacto mayor que el que implicó la entrada de EEUU en la economía mundial en el siglo XIX. Entonces, dicho cambio modificó los equilibrios de poder en la geopolítica mundial de forma drástica, por lo que es de esperar que a lo largo de las próximas décadas los principales países emergentes "forzarán" (en el mejor de los casos pacíficamente) reformas en las instituciones de gobernanza global.
La dinámica señalada arriba está generando importantes cambios económicos. Por una parte, aparecen nuevos fenómenos de carácter macroeconómico, en su mayoría positivos. Por otra, se están produciendo procesos de redistribución de rentas (tanto entre países como entre individuos dentro de cada país); es decir, el auge de los emergentes genera ganadores y perdedores que alimentan tensiones geopolíticas internacionales y movimientos defensivos y neo proteccionistas en los países avanzados. Veamos los más importantes.
En primer lugar, las principales fuentes de demanda mundial ya provienen de los "BRIC+", que han dejado a los países ricos en un segundo plano. Esta diversificación de fuentes del crecimiento ha hecho posible suavizar el ciclo económico mundial y ha dado lugar en los últimos años al período denominado "la gran moderación", caracterizado por un crecimiento estable, baja volatilidad y una alta capacidad de adaptación de las economías nacionales a los shocks económicos adversos. Así, según datos del FMI, el crecimiento medio de la economía mundial en los últimos cinco años ha sido del 4,9% a pesar de que los países avanzados sólo han crecido en media un 2,6%. Y lo que resulta más positivo es que las actuales turbulencias financieras -originada en las hipotecas de baja calidad en EEUU- no parece estar afectando significativamente a las economías emergentes, por lo que ya se habla de un desacoplamiento del ciclo económico mundial; es decir, que aunque EEUU reduzca su crecimiento (o incluso entre en recesión) las economías emergentes no se verían demasiado afectadas, lo que evitaría una fuerte desaceleración a nivel mundial. Muchos comienzan a hablar ya de una economía global que finalmente ha dejado de volar con un solo motor.
En este contexto, en los últimos cinco años, la renta per cápita mundial ha crecido por encima del 3%, más rápido que en la era dorada del capitalismo de la posguerra (1950-1973) y posiblemente más rápido que en ningún otro período de la historia de la humanidad. Este crecimiento está teniendo importantes efectos sobre el nivel de desarrollo y la reducción de la pobreza. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) podrían cumplirse en 2015 gracias a los "BRIC+", especialmente los asiáticos. Incluso África, que no logrará alcanzar los ODM y que sigue siendo el continente más marginado de la globalización, está logrando aprovechar esta coyuntura tan favorable y lleva cinco años creciendo a un promedio del 5,5%, especialmente por el aumento del precio de las materias primas que muchos de sus países exportan. Por otra parte, ha comenzado a emerger lo que el Banco Mundial ha bautizado como la nueva clase media global, que en los próximos 20 años podría alcanzar los 1.000 millones de personas, mayoritariamente chinos e indios. Se trata de un nuevo grupo de consumidores con una renta suficiente como para adquirir bienes y servicios de alto valor añadido que se producen (e idean) en los países desarrollados, sobre todo en empresas multinacionales punteras. Esto significa un aumento sin precedentes del mercado potencial para las empresas mejor posicionadas.
En segundo lugar, la entrada de los "BRIC+" en el sistema de producción mundial está generando un cambio estructural en la dotación y relación de factores productivos a nivel mundial que está modificando sus precios relativos; es decir, los salarios y los beneficios empresariales. Para entender lo que está sucediendo basta con pensar en términos de una simple regla económica: en pocos años se ha doblado la oferta de trabajo global, que se ha incrementado en unos 1.500 millones de personas. Pero como los países emergentes son relativamente más abundantes en trabajo -sobre todo trabajo poco cualificado- que en capital, no han sido capaces de aportar una cantidad significativa de capital al conjunto de la economía mundial (y mucho menos de doblar la oferta de capital mundial). Por lo tanto, el efecto de su inserción internacional es una reducción del ratio global capital/trabajo, que lleva a una presión a la baja de los salarios y al alza de los rendimientos del capital...
A su vez, este fenómeno tiene diversos efectos. En el lado positivo y desde el punto de vista macroeconómico, los "BRIC+", con sus bajos salarios y sus fuertes exportaciones de manufacturas y servicios a precios relativamente bajos -que además vienen apoyadas por tipos de cambio que en algunos casos están subvaluados- han venido ayudando a contener la inflación a nivel mundial, incluso con aumentos del precio del petróleo. Esto ha permitido que los bancos centrales de los países desarrollados hayan mantenido tipos de interés más bajos que si no existieran las economías emergentes, lo que ha permitido aumentar la liquidez y el crecimiento a nivel mundial.
Pero esta presión a la baja en los salarios está teniendo importantes efectos adversos sobre los trabajadores de los países desarrollados, especialmente aquellos de cualificación baja y media empleados en sectores que compiten directamente con las importaciones de los países emergentes...
Hasta la fecha, los sectores más afectados por la competencia de los "BRIC+" han sido el textil, el calzado, los juguetes, los automóviles e incluso los bienes industriales de valor añadido medio o que se han estandarizado, como los electrodomésticos o el hardware... hay que mencionar que el impacto del aumento de la competencia no sólo se está notando en los países desarrollados. Muchos países en desarrollo con mayores costes laborales que los emergentes asiáticos, por ejemplo los del Magreb, ven como sus productos están perdiendo competitividad-precio en los mercados internacionales...".
Extracto del ARI publicado por el Real Instituto Elcano
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