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EL ANÁLISIS

El hombre de Obama en América Latina

 

Infolatam
Washington, 23 de noviembre de 2009


"...El reto de Valenzuela es encontrar la fórmula para aprovechar las elecciones para resolver la crisis sin polarizar aún más las relaciones interamericanas y alejar a gran parte de la región. Si esto se muestra imposible, tendrá que manejar las consecuencias negativas de una medida ampliamente impopular."

Arturo Valenzuela está asumiendo el cargo más alto de política exterior hacia América Latina en un momento difícil para las relaciones de EE.UU. en el hemisferio. Mientras el presidente Obama mantiene el respeto y las buenas intenciones de la mayoría de los gobiernos de la región, la política hemisférica ha decepcionado a muchos en América Latina y Washington.  Como era de esperar, los republicanos acusan a la Casa Blanca de ser muy blanda con Hugo Chávez y apoyar debilmente a Colombia y otros aliados de EE.UU.. Los demócratas están descontentos porque el prometido cambio de dirección en la política ha sido demasiado lento.  El presidente de Brasil, Lula da Silva, se ha quejado de la falta de interés de Obama en los asuntos del hemisferio, una preocupación compartida por varios líderes de la región. Aunque su conocimiento de América Latina es inigualable, Valenzuela enfrenta una agenda difícil.

Honduras es su prioridad más urgente. La política post golpe de EE.UU. inicialmente ilustraba el compromiso del gobierno con el multilateralismo, pero recientes medidas amenazan con aislar a Washington. La mayoría de los gobiernos latinoamericanos desaprueban la propuesta de EE.UU. de reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 29 de noviembre, independiente de si se restablece el Presidente Zelaya.

El reto de Valenzuela es encontrar la fórmula para aprovechar las elecciones para resolver la crisis sin polarizar aún más las relaciones interamericanas y alejar a gran parte de la región. Si esto se muestra imposible, tendrá que manejar las consecuencias negativas de una medida ampliamente impopular.

Otra tarea fundamental para Valenzuela es asegurarle a Colombia el apoyo de EE.UU. en la lucha contra guerrilleros y narcotraficantes y al enfrentar las agresivas amenazas de guerra de la vecina Venezuela. El gobierno de Colombia ya está desalentado por que el gobierno de Obama falló al negarse el Congreso a ratificar el Tratado de Libre Comercio con EE.UU. y por un creciente coro crítico hacia Colombia.  A Colombia no le preocupa tanto que Venezuela comience una guerra, sino que Chávez aumente su ayuda a la guerrilla de las FARC, que ya gozan de refugio en Venezuela, lo que podría prolongar e intensificar el conflicto interno. El desafío de la administración de Obama va más allá de una mera a ayuda para que Colombia soporte las tácticas de hostigamiento de Venezuela. Valenzuela también deberá convencer al gobierno colombiano de hacer más para frenar los abusos de los derechos humanos en el país, controlar mejor sus servicios de inteligencia y seguridad, y asegurarse de mantener desarmadas a las fuerzas paramilitares. Igualmente, Washington debe asegurarle a los otros países de Suramérica que su acceso a las bases militares de Colombia no es una amenaza para nadie y, además, evitar provocar innecesariamente a Venezuela.

Valenzuela también se verá presionado por muchos (en Washington y América Latina) para responder con más fuerza a Venezuela y sus aliados del ALBA. Esto requerirá un delicado acto de equilibrio. La confrontación con Hugo Chávez suele ser contraproducente, y a menudo radicaliza más que contiene sus posturas. Washington también debera preocuparse de que su trato con Venezuela no afecte sus relaciones con otros países. Sin embargo, será difícil para EE.UU. ignorar las flagrantes violaciones de Chávez de las normas democráticas en su país, sus frecuentes intervenciones en los asuntos de otros países, y su intensificación de las relaciones con Irán. Requerirá de una gestión cuidadosa, donde la flexibilidad es crítica, así como la transparencia y la regularidad en las consultas con otros gobiernos de la región.

Volver a encaminar las relaciones con Brasil debe tener una posición prioritaria en la lista de desafíos de Valenzuela. Actualmente es una tarea que se hizo mucho más difícil por la demora en el Senado de la confirmación de Thomas Shannon como nuevo embajador. Las expectativas para la cooperación productiva con Brasil, sobre energía y cambio climático, la no proliferación, la ronda comercial de Doha, y otros temas, han sido hasta ahora frustrados por desacuerdos políticos y enfoques divergentes en muchos temas clave. Sin embargo, la agenda de EE.UU. en América Latina depende cada vez más de la calidad de las relaciones con Brasil. El desafío no es sólo encontrar una base común con Brasil, es convencer al Congreso de EE.UU. de la necesidad de una nueva política comercial y de energía que tome más en cuenta la importancia de Brasil en la política exterior de EE.UU.

Con su amplia experiencia en México, pública y privada, Valenzuela es profundamente consciente de los múltiples problemas del país, incluyendo la recesión económica más pronunciada de toda América Latina y una ola incesante de delincuencia y violencia. Comprende perfectamente la importancia vital de las relaciones entre México y EE.UU. y sabe que la cooperación a largo plazo con México requerirá de reformas dolorosas y cambios de política en ambos países. Por su parte, EE.UU. tendrá que reparar su sistema de inmigración, replantearse sus políticas de drogas y, como lo exige el NAFTA, permitir que los camiones mexicanos operen dentro de EE.UU. 

El nuevo secretario asistente debe hacer todo lo posible para mantener la estrategia del gobierno de Obama de reanudar las relaciones con Cuba paso a paso, que ha producido resultados prometedores, sin haber generado la resistencia política que se temía. Un verdadero avance es posible aquí.

En general, las relaciones hemisféricas han tomado un curso decepcionante durante el primer año de la administración de Obama, y EE.UU. ha sufrido varios reveses políticos en América Latina. A pesar de que sigue siendo ampliamente admirado en toda la región, Obama, sin duda, ha aprendido que lograr de una relación constructiva con la región no será fácil. Más que nadie, Valenzuela sabe lo exigente que su misión es y lo que debe realizar para alcanzar el éxito.

 
 

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