
América Económica
Santiago de Chile, 4 de agosto de 2009
"...La decisión del secretario general de la OEA de adoptar desde el comienzo una postura definida puede haber afectado posteriormente su capacidad de mediar un acuerdo. Por un corto período, Venezuela y su pequeño grupo de países aliados, y no la OEA, parecía estar dirigiendo los eventos, aunque su influencia en la crisis ha ido declinando". (América Economía. Chile)
"...¿Cómo explicar la incapacidad de la OEA para ponerle fin a la crisis en Honduras? ¿Cómo es posible que una de las más pequeñas y pobres naciones del hemisferio haya podido desafiar a la OEA y a sus 33 Estados miembros?
Primero, hace tiempo que se reconoce que la OEA no puede enfrentar situaciones políticas complejas. Al igual que cualquier otra entidad multilateral, está restringida por rivalidades nacionales y disputas, así como por reglas y burocracia. Tiene la autoridad legítima, e incluso la obligación, de responder a crisis políticas y quiebres democráticos en el hemisferio. Pero sólo puede actuar con el consenso de sus miembros y según sus instrucciones. Ese consenso nunca ha sido fácil de lograr y es más difícil hoy que el hemisferio está profundamente dividido política e ideológicamente.
Es verdad: no fue difícil obtener un consenso en el caso de Honduras, especialmente sobre los principios y objetivos. Pero las diferencias emergieron en el procedimiento. Algunos países sintieron, por ejemplo, que tenían luz verde para tomar acciones agresivas en pos de regresar al destituido presidente. Otros, en cambio, querían evitar la confrontación abierta. Lo ideal habría sido que la OEA hubiese trabajado para reducir las crecientes tensiones en Honduras semanas antes del golpe. Pero sin una solicitud de ayuda del mismo Zelaya o el consenso de sus países miembros, la OEA tenía las manos atadas. Algún día, quizás, los miembros le darán al Secretario General de la OEA la autoridad para tomar medidas tempranas ante la amenaza de una crisis.
Segundo, a pesar de las limitaciones de la OEA, la crisis hondureña pudo haberse manejado mejor. En retrospectiva, la OEA y sus miembros parecen haber lanzado ultimátums y sanciones demasiado rápido, en vez de negociar una resolución. Sorprende que no se haya previsto la fuerte resistencia al regreso de Zelaya. Si se hubiese enviado una misión inmediatamente después del golpe se habría podido ver con certeza la determinación de las nuevas autoridades de seguir en el poder. Cuando se le pidió al presidente Arias que sirviera de intermediario, la situación ya se había polarizado demasiado. La decisión del secretario general de la OEA de adoptar desde el comienzo una postura definida puede haber afectado posteriormente su capacidad de mediar un acuerdo. Por un corto período, Venezuela y su pequeño grupo de países aliados, y no la OEA, parecía estar dirigiendo los eventos, aunque su influencia en la crisis ha ido declinando.
...Un desafío más relevante hoy es la deseable expansión de la participación política en la región, lo cual ha provocado conflictos entre fuerzas políticas tradicionales y el advenimiento de nuevos grupos, multiplicando la demanda de los gobiernos. La mayor amenaza a la democracia viene de líderes elegidos que exceden su autoridad legítima, reducen la actividad política opositora ye irrespetan debidos procesos constitucionales. El desafío principal de la OEA es justamente ajustarse a esta nueva agenda de temas".
Extracto del artículo publicado por el América Economía
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