
La Nación
Asunción, 13 de marzo de 2008
"Sudamérica está también menos integrada y es menos estable de lo que sería si el mercado energético fuera libre y estuviera exento de la demagogia que le impide florecer. El populismo y el nacionalismo han tenido sobre los latinoamericanos, exactamente, el efecto que las nacionalizaciones, el control de los precios y una tributación depredadora pretendían evitar". (La Nación. Paraguay)
"...En Bolivia, el capital privado descubrió grandes reservas de gas natural en los años 90: potencialmente, 52 billones de pies cúbicos ("trillion" en inglés). Como dirigente de la oposición, Evo Morales, el actual presidente, encabezó un movimiento en contra de la explotación privada de los hidrocarburos. Como Presidente, nacionalizó la industria. Cuando el gobierno fue incapaz de explotar los recursos naturales, Morales volvió parcialmente sobre sus pasos, pero el efecto ha sido el agotamiento de gran parte de la inversión privada. Inevitablemente, se vieron afectados los compromisos de exportación al Brasil, muchos de cuyos estados, incluido San Pablo, dependen en parte de los hidrocarburos bolivianos, y a la Argentina. Bolivia recortó sus exportaciones a la Argentina en un tercio y triplicó el precio. Pronto surgieron tensiones entre los dos gobiernos izquierdistas.
Hace dos décadas, fueron descubiertas importantes reservas de gas natural en el área amazónica del Cuzco, en el Perú; hoy día representan, potencialmente, unos 13 billones de pies cúbicos, suficientes para alimentar el mercado doméstico y exportar durante décadas....Una vez que la costosa planta licuadora esté construida, el Perú podrá enviar gas natural a México. Sin embargo, sería más sencillo y menos costoso exportarlo a Chile, el país vecino...sólo que las heridas históricas de la Guerra del Pacífico, librada en el siglo 19, hacen imposible, desde el punto de vista político, que el gobierno de Alan García considere esa posibilidad.
Venezuela posee las mayores reservas de gas natural de América del Sur. No han sido explotadas significativamente debido a la obsesiva concentración estatal en el petróleo, en detrimento de los países latinoamericanos cuyos gobiernos se han vuelto serviles a Caracas por motivos no sólo ideológicos sino también prácticos: el crudo venezolano subvencionado ayuda a compensar el déficit energético que seguirán soportando durante años. Por estar en manos de un Estado ineficiente y corrupto, y por ser una herramienta política de Hugo Chávez, la producción petrolera ha caído bien por debajo de los 3 millones de barriles diarios. En algún momento, Venezuela se verá obligada a dar marcha a atrás en sus compromisos con los países sur y centroamericanos.
Esta absurda situación -un continente ahíto de gas natural y sin embargo atrapado en déficits energéticos crónicos- es el resultado de políticas que le prometieron al pueblo proteger el tesoro nacional del capitalismo foráneo y depredador. La región es más pobre de lo que sería si el marco político e institucional bajo el cual se explota el gas natural fuese propicio a la inversión privada competitiva y al libre comercio, lo mismo interno que mundial. Y Sudamérica está también menos integrada y es menos estable de lo que sería si el mercado energético fuera libre y estuviera exento de la demagogia que le impide florecer. El populismo y el nacionalismo han tenido sobre los latinoamericanos, exactamente, el efecto que las nacionalizaciones, el control de los precios y una tributación depredadora pretendían evitar".
Extracto del artículo publicado por el diario La Nación de Paraguay
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